El Partido Popular ha adoptado el insulto como elemento fundamental de su forma de hacer oposición. Una dinámica que han consumado con el ascenso de figuras como la del secretario general, Miguel Tellado, que han normalizado los gritos, descalificaciones e interrupciones durante las intervenciones en el Congreso de los Diputados. El PSOE ha puesto pie en pared con esta deriva, y ha presentado este viernes una queja formal a la Mesa de la Cámara Baja.
No es la primera vez que los socialistas recurren a este mecanismo, pero ponen ahora el foco en la última sesión de control al Gobierno, celebrada el pasado miércoles y en la que esta actitud de los populares toco techo. La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, denuncia "las continuas interrupciones y los insultos", que ya forman parte de "la estrategia del Grupo Parlamentario Popular". Los socialistas lo resumen así en declaraciones a ElPlural.com: "Cuando no tienes razones, alzas la voz. Cuando no tienes propuestas, cortas al otro".
Esta dinámica ya lleva tiempo imperando en el Senado, que el PP domina. Los socialistas dejan claro que no quieren que el "gamberrismo parlamentario" que impera en la Cámara Alta termine de anidar en el Congreso. "Es el resumen perfecto del paso de Feijóo por la política nacional: mucho ruido, pocas propuestas", sentencian.
La queja, a la que ha tenido acceso este medio, señala el comportamiento "incompatible con las normas básicas de respeto y decoro". Para argumentarlo, recoge tanto los gritos fuera de micrófono que diputados del PP como Tellado lanzaron el miércoles durante las intervenciones de los ministros, como en "los discursos difamatorios" en sus propias intervenciones. "Demuestran que la educación privada no te garantiza modales", lamentan.
El bronco Pleno del Congreso con el que el PSOE ha dicho basta
El Partido Popular interrumpió 26 veces durante las respuestas de ministras del Gobierno a sus propias preguntas, según el Diario de Sesiones. "Rumores, protestas e intervenciones fuera de micro", señala la queja. El momento más tenso se vivió en una respuesta de la titular de Igualdad, Ana Redondo, durante la cual Miguel Tellado hizo gala de su actitud "amenazante". El número dos de los populares interrumpió a la ministra en tres ocasiones: "¡Eso es mentira! ¡Mientes! ¡Es falso!, ¡Estás mintiendo! ¡Es falso! ¡No puede mentir! ¡Es falso!", gritaba.
En sus turnos el PP vertió todo tipo de acusaciones y descalificaciones contra el Ejecutivo. Los socialistas recogen varias como ejemplo: "No hay cifra suficiente para tapar tanta corrupción, tanto machismo, tanta indecencia y tanta práctica mafiosa como vemos en el Gobierno de Pedro Sánchez", lanzó Sergio Sayas. "En el seno del PSOE y de sus alrededores lo que hay son maltratadores, violadores, puteros", acusó Jaime de los Santos.
Los socialistas denuncian que la actitud del PP vulnera el Código de Conducta de las Cortes Generales. En su artículo 2, la norma recoge que "los miembros de las Cortes Generales observarán los siguientes principios generales de conducta: integridad, transparencia, diligencia, honradez, responsabilidad y respeto, tanto a los demás miembros de las Cámaras como a la ciudadania en general".
Álvarez de Toledo cruzó la línea con la salud del presidente
En este mismo Pleno, el PP demostró que ya no les queda ninguna línea por traspasar para atacar al Gobierno. Su portavoz adjunta, Cayetana Álvarez de Toledo, sacó a la palestra el bulo sobre la salud de Pedro Sánchez, que Moncloa y el propio presidente han desmentido. Libertad Digital publicó este lunes que el Sánchez sufre desde hace meses una "dolencia cardiovascular" de la que se trata en secreto. El Gobierno lo desmintió a ElPlural.com ese mismo día, pero el PP siguió dándole coba.
Coincidiendo con la publicación de los documentos del 23-F, Álvarez de Toledo abogó por una "desclasificación integral del sanchismo", y le pidió al ministro Félix Bolaños que aclare si Sánchez "tiene un problema de salud". "Si presumen de transparencia, desclasifiquen su historial médico", lanzó desde su escaño. Un día después, el propio Sánchez salió a desmentir que padezca "ninguna enfermedad cardovascular", y lamentó que "la máquina del fango funciona siempre igual" en un post en su cuenta de X.