La playa de El Trampolín, en Ceuta, comienza a recuperar el aspecto que tuviera a inicios de verano después de haber pasado más de dos meses convertida en asentamiento para miles de inmigrantes. Una veintena de operarios de limpieza trabaja estos días junto a dos excavadoras para retirar los residuos acumulados durante este periodo. En total, se han recogido alrededor de 200.000 kilos de desperdicios, que están siendo trasladados al vertedero.
La limpieza llega después del operativo policial desplegado durante dos jornadas para desalojar el asentamiento. Antes de la intervención se estimaba que entre 2.000 y 3.000 personas, en su mayoría de origen magrebí, podían encontrarse en la zona. Durante el dispositivo, unas 1.400 fueron sacadas de la playa.
El retorno a los días previos a la jornada del 30 de julio se sigue dando lentamente. La crisis migratoria de Ceuta ha desestabilizado por completo la ciudad autónoma y generado una importante situación de tensión tanto en el panorama político nacional como en el internacional, en lo referido sobre todo a las relaciones con Marruecos y a la manera en que Europa se ha venido posicionando respecto a este suceso. El cruce a nado de más de 70.000 personas generó una notable situación de incertidumbre que muchos han criticado se ha abordado con retraso y poca agilidad, dándose ahora, en las últimas semanas, un mayor número de acciones para controlar el terreno y recuperar la normalidad, pero teniendo todavía muchos asuntos que resolver ante los de inmigrantes que todavía permanecen en Ceuta, entre ellos un importante número de menores.
Más de un millar de retornos a Marruecos
De las personas desalojadas, alrededor de 1.100 regresaron voluntariamente a Marruecos después de ser trasladadas en autobuses hasta el paso fronterizo de El Tarajal. El resto fueron identificadas y derivadas a los recursos de acogida habilitados por el Gobierno central para adultos. En paralelo, decenas de adolescentes fueron trasladados a centros destinados a menores no acompañados bajo tutela de la Ciudad Autónoma.
Ceuta dispone actualmente de 7.000 plazas para la acogida de adultos, repartidas en una decena de instalaciones. A ellas se sumará un nuevo espacio situado junto al centro penitenciario, frente al barrio de El Príncipe, donde ya se han comenzado a instalar las futuras carpas.
Los movimientos de personas hacia Marruecos se suman a los registrados desde el 10 de agosto. Hasta ahora, 8.243 personas habían regresado al país vecino, de las que 7.794 lo hicieron voluntariamente y 449 fueron expulsadas. Esta cifra no incluye los retornos voluntarios producidos tras el desalojo de las playas.
En el caso de los menores, el Gobierno ceutí tiene registrados 2.566 niños y adolescentes repartidos en una veintena de centros improvisados ante la situación de emergencia. Algunos continúan sin alojamiento y mantienen protestas para reclamar una plaza.
El último reducto del asentamiento
Tras los desalojos de las playas de Benítez y El Trampolín, parte de los migrantes que quieren permanecer en Ceuta se han desplazado hacia El Guano, un espacio situado al fondo de El Trampolín. Allí todavía permanece un campamento de cientos de personas, aunque se estima que no supera el millar, en el que conviven adultos y adolescentes. El lugar mantiene algunas de las características del asentamiento original, dejando imágenes similares al observar refugios construidos con cañas, hogueras y pequeños puestos improvisados. También es una de las zonas a las que acuden organizaciones sociales y donde Cruz Roja presta atención médica.
La presencia de inmigrantes en las playas de la ciudad autónoma se ha reducido notablemente, pero no ha supuesto el final por el momento. Algunos han optado por ocultarse en zonas próximas para evitar ser localizados por los agentes. Otros permanecen en los asentamientos restantes mientras esperan una alternativa que les permita continuar en Ceuta.
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