España

Pedro Sánchez y Begoña Gómez, el amor socialista frente al odio de la ultraderecha

Frente a quienes quieren devolvernos al miedo y al silencio, el beso de Pedro Sánchez y Begoña Gómez reivindica el amor, la libertad y la esperanza

DIEGO RUIZ RUIZ
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Begoña Gómez a su llegada al acto del PSOE en Fuenlabrada. Europa Press.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Begoña Gómez a su llegada al acto del PSOE en Fuenlabrada. Europa Press.

No es tiempo de silencio, como decía Luis Martín-Santos. No es tiempo de Nada, como nos contó Carmen Laforet. Ni tampoco es tiempo de pedir la paz y la palabra con ese redoble de conciencia o ese ángel fieramente humano de Blas de Otero. No, afortunadamente no estamos en esos tiempos oscuros a los que nos quieren devolver, otra vez, los de siempre: los herederos de aquella época, el PP y Vox.

Buscan que nos resignemos, que nos callemos, que demos todo por sentado, que nos rindamos. Pero en una batalla como esta, por la libertad y por la democracia, lo último que debe hacer un socialista es rendirse. Nunca debemos cruzarnos de brazos; nunca debemos hincar la rodilla ante el odio, ante el miedo, ante el rencor o las amenazas. No, que no nos pueda jamás la frustración. Porque somos más, somos más fuertes y somos mejores. Esto no es solo la victoria del socialismo o de la izquierda en general; es la victoria de la democracia frente a aquellos que añoran los tiempos oscuros. Es la victoria de la libertad frente al miedo, de la alegría frente a la ira, del entusiasmo frente al odio.

Muchos saben que soy madridista, y el madridismo no se entiende sin la épica. Ahora que hablan del "sanchismo", este tampoco se entiende sin esa palabra. Dicen que los españoles somos hijos del Cid, que venció una batalla después de muerto. Dicen también que Pedro Sánchez está muerto, derrotado, acabado y que ya no sirve. Pero se equivocan. En esta batalla - la del amor frente al odio, la de la complicidad de Pedro y Begoña frente a los Abascales, Feijóos o Aznares de turno - estamos millones de personas que creemos que otra España es posible. Una España de derechos que es mejor y que es una meta alcanzable.

Pero solo se podrá lograr si obtenemos un gran respaldo en las urnas. Hay que votar con el corazón, sí, pero también con la cabeza. Porque la política, aparte de sentimientos, también va de números; va de calculadora. Seamos sensatos, seamos fríos y seamos decisivos con nuestra papeleta. Si no lo hacemos con cabeza, lo lamentaremos durante muchos años. Que el beso de Pedro Sánchez y Begoña Gómez sea el mensaje de amor y libertad que nos guíe hacia la victoria el 29 de noviembre.

 

Diego Ruiz Ruiz es militante del PSOE de Toledo capital

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