De forma paralela a los pactos de Gobierno de PP y Vox tanto en Aragón como en Extremadura, se ha asentado en la primera línea de estos acuerdos la iniciativa impulsada por la extrema derecha de la “prioridad nacional” para que sean los españoles y españolas quienes vayan antes en el acceso a servicios sociales o vivienda, entre otros ámbitos. Lo que ya empieza a erigirse como condición para que estos pactos echen a andar, ha despertado la crítica en masa de los partidos en la oposición que consideran la medida racista y también de la Conferencia Episcopal Española (CEE), desde donde han elevado el tono este viernes asegurando que la Iglesia “no estará nunca” de acuerdo con aquellas medidas que busquen “excluir o anular al otro”.

En estos términos se ha expresado el secretario general y portavoz de la CEE, Francisco César García Magán, quien, en la rueda de prensa posterior a la Asamblea Plenaria de la CEE, ha considerado que esta iniciativa planteada por la formación de Santiago Abascal forma parte de una política que “se mueve mucho a golpe de eslogan y reclamos publicitarios” y cuyo fin es la “polarización”. “La Iglesia no se mueve a nivel de eslogan, ni de este, ni de ninguno. La realidad de la Iglesia es mucho más amplia, más rica. Menos todavía cuando, de un lado, se quiere anular, excluir, eliminar al otro”, ha defendido García Magán, a la vez que ha asegurado que “en eso la Iglesia no está, ni puede estar, ni estará nunca” y que su prioridad “es el Evangelio”.

En el mismo orden de cosas, el portavoz de los obispos ha subrayado que "la dignidad de la persona humana es intocable, irrenunciable y no se puede reducir" y ha lamentado que "la política se mueve mucho a golpe de eslóganes y reclamos publicitarios que buscan una polarización". Así, frente a esta "polarización", García Magán ha apostado por el criterio del "amor al prójimo", quien ha destacado que “no solo es el que es de mi país, de mi partido, de mi lengua, ni de mi religión”. "El criterio evangélico está por encima de cualquier otra consideración y la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros", ha remarcado.

En líneas paralelas, el secretario general de la CEE se ha pronunciado también acerca de las palabras que lanzó esta semana el líder de Vox con las que acusaba a la Iglesia de “enriquecerse” a costa de la inmigración ilegal, después de que el prelado de Canarias, José Mazuelos Pérez, señalara en un encuentro con los medios en la sede de la CEE que “a algunos habría que meterles cinco días en un cayuco, mañana y tarde, sin comer, antes de hablar de lo que hay que hacer con los migrantes”. A razón de ello, en un mensaje publicado en X (antes Twitter), el líder de Vox apuntó: “Algunos que hacen negocio con la inmigración ilegal deberían salir del palacio y bajar a ver las consecuencias que tiene para los españoles. Para la sanidad, la seguridad, los salarios y los impuestos”.

Tras calificar estas declaraciones como “injurias”, el portavoz de la CEE ha señalado que estas acusaciones “no solamente no obedecen a la realidad de los hechos, sino que entran en el ámbito de la pura posición ideológica, porque no se basan en la verdad, sino en la falsedad. Incluso, en un ámbito de injuria. Afirmar que hay enriquecimiento donde no lo hay, entra en ese ámbito”.

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