Las crisis internas en Vox van cobrándose nombres poco a poco, en diferentes rincones de España, pero todas ellas confluyen en el mismo punto: el núcleo de Santiago Abascal. El líder único del partido ordena y sus mecanismos ejecutan, y todo el que se sale de la línea o la critica mínimamente, es defenestrado. El último en caer por esto ha sido el que fuera portavoz de la formación ultra en Torre Pacheco (Murcia)José Francisco Garre, hasta hace poco pieza clave en Bambú, y que ahora apunta a un nuevo nombre en la red de confianza de Abascal: el de Montserrat Lluis.

Secretaria general adjunta y vicesecretaria nacional de Acción de Gobierno, Lluis es una de las personas que más influencia han ganado en Vox con el paso de los años, hasta el punto de que los expulsados la sitúan en el centro de las dinámicas "cuasimafiosas" de la dirección: "Con la llegada de la nueva dirección del partido, se nombró a comisarios políticos como Montserrat Lluís", cuenta Garre a El Confidencial. "No cumplía el requisito de estar afiliada, y desde el Comité emitimos una resolución advirtiendo de ese factor, aunque considerando que si el Comité Ejecutivo Nacional aprobaba su nombramiento, adelante con ello", señala.

Antes de recalar en Vox, Montse -como la llaman en el partido- fue periodista, pasando por responsabilidades como jefa de sección de El Correo, directora adjunta de ABC o directora general dentro del Grupo COPE. según figura en la web de la formación. Su llegada al partido ultra se produce en 2022, cuando Abascal la nombra directora general de Coordinación e Interacción Social en la Junta de Castilla y León después de las elecciones que dieron la entrada a Vox a su primer Gobierno autonómico.

En 2023, Lluis da el salto a la política nacional para ser la encargada de coordinar a las delegaciones autonómicas y municipales de Vox a la hora de formar gobiernos tras las elecciones de aquel año. Desde entonces ha quedado como una especie de intermediaria entre Abascal y sus barones, encargándose por ejemplo de negociar los presupuestos de Baleares con el PP de Marga Prohens.

Sin embargo, el poder que ostenta para con toda la estructura nacional de Vox se podría haber desbocado, algo que se está poniendo de manifiesto gracias al testimonio de los expulsados de todos los rincones de España, que parecen dispuestos a dar pelea al partido y a tirar de la manta. Es el caso del que fuera vicepresidente de Castilla y León y líder de Vox en la región, Juan García-Gallardo, que señala a Lluis como una vigilante de Abascal, o Garre, que pone el foco en que la mayoría de las denuncias internas contra líderes de Vox llevan su firma: "Es el ángel exterminador", afirma.

Lluis ponía "casi todas" las denuncias desde la expulsión de Espinosa de los Monteros

Garre habla también como uno de los abogados del vicepresidente del Comité de Garantías de Vox, un órgano muy relacionado con la dinámica que ha terminado por acabar con él, pues es el que decide sobre la expulsión de los miembros díscolos de Vox. El ahora exportavoz denuncia "injerencias" de la dirección nacional en la labor de este Comité -del que formaba parte desde hace seis años- especialmente a raíz del expediente a Iván Espinosa de los Monteros en 2023: "Hubo mucho interés en que resolviéramos el expediente con su expulsión", señala.

"No había por dónde cogerlo. Ni Iván tenía cargo público ni había intentado influir en ninguna votación", añade sobre la expulsión de Espinosa de los Monteros. A pesar de que cuatro de los cinco miembros del Comité no veían motivos, desde arriba presionaron para mantener el expediente, con un informe externo que avalaba las acusaciones que les puso delante el responsable del Comité de Cumplimiento Normativo, Juan de Dios Dávila, que está acusado de haber filtrado el expediente a la prensa.

Garre cuenta cómo la presión de la dirección al Comité de Garantías no hizo más que aumentar desde ese punto: "Se integró a una persona del equipo jurídico nacional con la excusa de que así, si se judicializaban los procesos, se tendría información de primera mano sobre cómo había ido el trámite", explica. Además, "casi todas" las denuncias las ponía Montserrat Lluis. Durante el tiempo que ha pasado en el Comité de Garantías de Vox, Garre ha sentenciado -según él, bajo presión de la dirección partido- a Espinosa de los Monteros, al aún portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, a los otros dos concejales madrileños díscolos, Ignacio Ansaldo -con número de afiliado 1- y Carla Toscano, y al exvicepresidente de Murcia José Ángel Antelo, entre otros.

La persecución "cuasimafiosa" de Vox a Garre

Precisamente en su relación con el que fuera líder de Vox en la Región están las dos acusaciones que explican la marcha de Garre del partido. La dirección le acusa de no haber justificado dos pagos de 8.480 euros del grupo provincial, del que era portavoz Antelo. Una maniobra que tacha de "cuasimafiosa", pero por la que asegura no tener miedo: "Que vengan, que les espero", dice al citado medio, "ahora somos todos una panda de corruptos, pero si estamos callados, ya no lo somos". Garre se plantó frente a las presiones cuando llegó al Comité el expediente de Antelo, en el que se abstuvo por la amistad que mantienen, pero el ya exportavoz señaló -en otra entrevista en El País- que "no se puede ordenar a alguien que dimita".

Vox acusa también a Garre de haber pactado con el líder del PP en Torre Pacheco, el alcalde Pedro Ángel Roca, "a espaldas del partido", una circunstancia de la que, según aseguran, se enteraron "por la prensa". El propio Garre reconoció que no consultó formalmente esos acuerdos, que argumenta en una situación "desesperada" en el Ayuntamiento de Torre Pacheco, con la dirección, aunque aseguró que llevaba tiempo solicitando permiso. Lejos de asumir las acusaciones, Garre ha sostenido que en Vox “lo sabían de sobra”, pero que optaron por no actuar porque consideraban que "no era el momento, había que aguantar y esperar".

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio