España

Lo que las listas del 29-N revelan sobre las dinámicas de poder dentro de los partidos

En las listas electorales, los programas pasan al segundo plano para dejar relevancia a los equilibrios de poder en las respectivas formaciones

R. B.
Papeleta de Sumar para la votación al Congreso de los Diputados en las elecciones generales del 23J, a 18 de julio de 2023, en Madrid (España). Eduardo Parra / Europa Press
Papeleta de Sumar para la votación al Congreso de los Diputados en las elecciones generales del 23J, a 18 de julio de 2023, en Madrid (España). Eduardo Parra / Europa Press

Las candidaturas electorales son mucho más que una sucesión de nombres ordenados en una papeleta. Constituyen una fotografía de los equilibrios internos de cada partido, de la relación entre sus distintas familias y de la capacidad de sus direcciones para premiar lealtades, incorporar perfiles nuevos o preservar espacios de poder. Las listas para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre ofrecen, en este sentido, una oportunidad para observar cómo se están reorganizando las principales formaciones políticas españolas y qué lugar ocupan en ellas las distintas sensibilidades territoriales y orgánicas.

La primera lectura es la de la continuidad en las principales formaciones. PP, PSOE y Vox mantienen a sus respectivos líderes como candidatos a la Presidencia del Gobierno: Alberto Núñez Feijóo, Pedro Sánchez y Santiago Abascal. Sin embargo, la permanencia de los cabezas de cartel no implica que las listas sean una simple reproducción de las anteriores. La composición de los puestos inmediatamente posteriores, la presencia de dirigentes territoriales y la incorporación de nuevos candidatos permiten observar dónde se concentra la confianza de las direcciones y qué perfiles tendrán mayor visibilidad en la próxima legislatura.

El PP es el mejor ejemplo de esa combinación entre continuidad y renovación. La confección de sus candidaturas permite analizar cómo la dirección nacional trata de mantener perfiles parlamentarios reconocibles y, al mismo tiempo, dar entrada a nuevos nombres vinculados a la estructura orgánica del partido. La posición que ocupan los dirigentes autonómicos, los responsables provinciales y los parlamentarios con experiencia constituye un indicador relevante del peso que conservan los distintos niveles de la organización. No es lo mismo incorporar a un candidato en los últimos puestos que situarlo en una posición con posibilidades reales de obtener escaño.

En el PSOE, la lectura de las candidaturas pasa también por observar la relación entre la dirección federal y las estructuras territoriales. Las listas son un espacio en el que confluyen las decisiones de Ferraz, las propuestas de las federaciones autonómicas y los equilibrios internos de cada provincia. La presencia de dirigentes con responsabilidades institucionales, cargos orgánicos y parlamentarios de anteriores legislaturas permite identificar qué sectores mantienen representación y cuáles experimentan cambios. La continuidad de determinados nombres puede responder a su trayectoria institucional, mientras que las sustituciones deben examinarse atendiendo a los procedimientos y acuerdos que las hayan motivado.

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Vox y la izquierda, los principales movimientos

Vox presenta una dinámica diferente, marcada por la consolidación de una organización de ámbito nacional y por el ya habitual peso de su dirección central. La distribución territorial de sus candidatos y la presencia de perfiles con responsabilidades orgánicas permiten examinar hasta qué punto las estructuras provinciales tienen o no capacidad para ganar protagonismo en la elaboración de las papeletas. También resulta relevante comprobar qué espacio se reserva a los parlamentarios que ya han desarrollado una trayectoria institucional y qué presencia tienen los candidatos procedentes de otros ámbitos profesionales.

Pero uno de los movimientos más significativos de estas elecciones se encuentra en la izquierda. La aparición del Frente Amplio como nueva referencia de confluencia, la decisión de Podemos de concurrir en solitario en numerosas circunscripciones y los acuerdos alcanzados en determinados territorios muestran las dificultades para construir un espacio común. El reparto de los primeros puestos permite observar hasta dónde han llegado (y hasta dónde no han podido llegar) las negociaciones entre organizaciones y qué capacidad conserva cada una para colocar a sus representantes en posiciones relevantes. Los acuerdos, no obstante, no son homogéneos. El Frente Amplio se presenta en 49 circunscripciones, mientras Podemos concurre en solitario en 41, aunque existen territorios donde ambas formaciones han alcanzado fórmulas de colaboración. En Cataluña, por ejemplo, Podemos se integra en las candidaturas de ERC sin mantener sus propias siglas. En Baleares también se han articulado acuerdos para integrar a sus representantes en otras listas de izquierdas.

La dimensión territorial adquiere especial importancia también en el Senado. PP y Vox han alcanzado un acuerdo para presentar candidaturas conjuntas en determinadas circunscripciones, con una distribución de territorios en los que cada formación renuncia a concurrir por separado. El PP no presenta candidatura propia en Girona, Tarragona y Gipuzkoa, mientras Vox se retira en otras seis provincias. Además, el partido de Abascal incorpora candidatos independientes en determinadas listas populares. Es un ejemplo concreto de cómo los acuerdos electorales pueden traducirse en una distribución de espacios de representación entre organizaciones que mantienen estructuras y proyectos diferenciados. PSOE y el Frente Amplio han hecho lo propio con la Cámara Alta como territorio de experimentos de negociación.

Obligatoriedad de las listas cremallera

Hay, además, una variable que obliga a introducir una cautela en la comparación con 2023: el sexo de los candidatos. Las elecciones del 29-N son las primeras generales en las que se aplica la obligación de confeccionar listas cremallera, con alternancia de hombres y mujeres en cada posición. La reforma de la legislación de representación paritaria aprobada en 2024 modifica así las condiciones respecto a los anteriores comicios. Aunque la nueva norma garantiza la alternancia dentro de las candidaturas, no asegura por sí misma que las mujeres encabecen el mismo número de listas que los hombres. De hecho, de las 928 candidaturas presentadas al Congreso y al Senado, 561 están encabezadas por hombres y 367 por mujeres, según los datos recopilados por Civio.

En cualquier caso, las listas publicadas en el BOE todavía tienen carácter provisional. Las juntas electorales deben revisar las candidaturas y las formaciones disponen de un plazo para corregir posibles irregularidades antes de su proclamación definitiva. También será necesario contrastar los cambios de posición con las decisiones orgánicas, las renuncias personales y los acuerdos alcanzados en cada territorio.

Las papeletas del 29-N permiten, en definitiva, leer la política interna de los partidos desde una perspectiva distinta a la de sus discursos públicos. Quién ocupa los primeros puestos, qué organizaciones consiguen representación en las coaliciones y cuánto espacio se reserva a los perfiles territoriales son datos que ayudan a entender cómo se distribuye el poder.

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