El Movistar Arena se convirtió este domingo en uno de los escenarios más simbólicos de la visita de León XIV a Madrid. Después de la multitudinaria misa del Corpus Christi en Cibeles, el Papa participó por la tarde en el encuentro Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte, un acto que reunió a unas 12.000 personas y que buscó tender puentes entre la Iglesia y distintos ámbitos de la sociedad civil.

La cita, conducida por los periodistas Carlos Franganillo y Lara Síscar, combinó actuaciones, testimonios y reflexiones sobre el papel del arte, la empresa, el trabajo, la educación y el deporte en la construcción del bien común. En representación del Gobierno acudieron Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz, Sara Aagesen y Milagros Tolón.

León XIV entró en el recinto en torno a las 18:00 horas, entre aplausos, banderas de España y del Vaticano, y gritos de “¡Viva el Papa!” y “Papa León, te queremos un montón”. Antes de su intervención, el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, le dio la bienvenida con una reflexión sobre la necesidad de recuperar preguntas y sentido en un tiempo marcado por la fragmentación.

El discurso central del Pontífice llegó pasadas las 19:00 horas. León XIV defendió la necesidad de “tejer redes” entre realidades distintas y situó el diálogo social como una tarea urgente. “Es menester un diálogo social que podemos comparar con el arte de tejer redes, que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto”, señaló ante un auditorio que respondió con una larga ovación.

El Papa vinculó ese mensaje con la identidad cultural europea y reivindicó la huella del cristianismo en la historia del continente. “¿En serio es posible creer que la Europa a la que tanto amamos sería ella misma sin la huella de la fe?”, se preguntó, antes de recuperar el grito de Juan Pablo II, retomado después por Benedicto XVI y Francisco: “No temáis. ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”.

León XIV aclaró que no se trataba de una provocación, sino de una invitación a pensar si la eternidad puede reconciliarse con la vida cotidiana. Su intervención puso en pie al público durante varios minutos y confirmó el tono de fondo de su visita a España: una apelación constante a la convivencia, al diálogo y a la responsabilidad compartida.

Banderas, sindicatos... y la patronal

Uno de los momentos más destacados del acto llegó con la intervención de Antonio Banderas. El actor malagueño reivindicó ante el Papa la Semana Santa de Málaga como una manifestación popular que une arte, fe, raíces y devoción en “un ritual majestuoso”. Banderas recordó que fue en ese contexto, cuando tenía apenas cuatro o cinco años, donde nació en él una pregunta que resumió en una sola palabra: Dios.

El intérprete defendió que el arte no es únicamente belleza, sino también pregunta, denuncia y búsqueda de verdad. “El arte ha sido y debe seguir siendo el espejo que refleja vidas”, afirmó, antes de advertir de que la creación artística ayuda a recuperar “la profundidad y el alma” en un mundo amenazado por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano, y no al revés.

Desde el ámbito educativo y científico, José María Coello de Portugal, vicerrector de Planificación, Coordinación y Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid, reflexionó sobre el papel de la educación y la investigación en la promoción integral de la persona.

También intervinieron representantes del mundo empresarial y sindical. Antonio Garamendi y Ángela López de Miguel, por la patronal, defendieron el diálogo social y alertaron de la necesidad de preservar la dimensión humana ante el avance tecnológico. Unai Sordo y Pepe Álvarez, desde CCOO y UGT, reivindicaron la negociación colectiva como una herramienta de estabilidad, acuerdo y paz social.

El deporte estuvo representado por Carolina Marín y Teresa Perales, que compartieron una reflexión sobre resiliencia, inclusión y superación. Ambas trasladaron al Papa el deseo de un “buen partido de vida”, en un guiño al lenguaje deportivo y al mensaje de esperanza que atravesó buena parte del encuentro.

El cierre musical corrió a cargo de Rozalén, que interpretó Y busqué y recordó que también en la incertidumbre puede haber esperanza. Tras bendecir a los asistentes, León XIV se despidió con un breve “Muchas gracias, felicidades a todos”, mientras el Movistar Arena volvía a ponerse en pie para despedir al Pontífice entre aplausos y gritos de “¡Viva el Papa!”.

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