España

La influencia de FAES en las listas y la fontanería de Feijóo

El líder del PP endurece su estrategia con el ascenso de perfiles ideológicos próximos al "aznarismo", mientras reorganiza las candidaturas con gestores veteranos para preparar un hipotético Gobierno

El expresidente del Gobierno, José María Aznar, y el presidente del PP, ALberto Núñez Feijóo, durante la clausura del Campus FAES, a 19 de septiembre de 2025, en Madrid (España). Matias Chiofalo / Europa Press.
El expresidente del Gobierno, José María Aznar, y el presidente del PP, ALberto Núñez Feijóo, durante la clausura del Campus FAES, a 19 de septiembre de 2025, en Madrid (España). Matias Chiofalo / Europa Press.

Alberto Núñez Feijóo está aprovechando la carrera hacia las elecciones generales del 29 de noviembre para redibujar el Partido Popular a su medida. La renovación de las candidaturas al Congreso busca reforzar el grupo parlamentario con perfiles de línea dura, cuadros con experiencia de gestión y dirigentes veteranos capaces de ocupar responsabilidades en un eventual Ejecutivo. En paralelo, la recuperación de figuras vinculadas al aznarismo y el impulso a la fundación Reformismo21 revelan el peso que conserva la tradición ideológica de José María Aznar en la arquitectura política del actual líder popular.

La operación combina dos necesidades. Por un lado, Feijóo pretende endurecer el discurso del PP para disputar espacio a Vox, que gana posiciones en las encuestas. Por otro, quiere proyectar una imagen de solvencia gubernamental, con dirigentes experimentados que puedan abandonar sus responsabilidades territoriales para incorporarse a la Administración central si el partido llega a La Moncloa. La confección de las listas funciona así como un ensayo de Gobierno y como un mecanismo de consolidación del liderazgo interno.

El regreso del aznarismo a la fábrica de ideas

La designación de Gabriel Elorriaga como próximo presidente de Reformismo21, pendiente de formalización, constituye una señal significativa de esa orientación. Elorriaga, hijo de uno de los fundadores del PP y patrono de FAES, fue una figura destacada de los gobiernos de Aznar. Entre 1996 y 2000 ocupó la subdirección del gabinete de la Presidencia del Gobierno y posteriormente fue secretario de Estado de Organización Territorial.

Su trayectoria está ligada a la elaboración programática y a la estrategia electoral. Coordinó el área de Programas y Estudios del PP durante la última etapa de Aznar y Mariano Rajoy lo nombró director de campaña para las generales de 2004. También ejerció como secretario de Comunicación, aunque abandonó la cúpula tras las elecciones de 2008, cuando reclamó un cambio de liderazgo que no llegó a producirse.

Su regreso al primer plano se produce ahora de la mano de Feijóo, después de que en 2023 no lograra escaño y retomara su actividad como consejero técnico en el Instituto de Estudios Fiscales. Elorriaga sucederá a Pablo Vázquez, expresidente de Renfe y responsable de Reformismo21 hasta su fallecimiento en agosto. Según la información publicada por La Razón, ambos mantenían una estrecha relación personal y profesional.

La conexión con la dirección nacional se articula a través de Alma Ezcurra, número tres del partido y responsable del programa electoral, que ya trabajó con Vázquez en la elaboración de propuestas, entre ellas las relativas a inmigración. Su interlocutor será ahora Elorriaga, una figura con experiencia institucional y vínculos con FAES, la fundación presidida por Aznar. En el consejo asesor de Reformismo21 figuran, entre otros, la exministra Fátima Báñez, el exministro Román Escolano, el economista José María Abad y el entrenador Toni Nadal.

Listas para gobernar y para endurecer el discurso

La reorganización de las candidaturas responde a una lógica paralela. Feijóo está incorporando a dirigentes procedentes de los gobiernos autonómicos, alcaldes y veteranos del partido con la intención de construir un grupo parlamentario que pueda sostener una futura Administración. Entre las incorporaciones figuran Fabiola García, consejera de Política Social de la Xunta, como número dos por A Coruña; María Pardo, consejera de Educación de Castilla y León, al frente de la lista por Valladolid; e Isabel Urrutia, consejera del Gobierno cántabro, como cabeza de candidatura en esa comunidad.

La salida de estos perfiles obligará a remodelar los respectivos ejecutivos autonómicos. La dirección nacional también ha incorporado al exconsejero gallego de Sanidad Julio García Comesaña y al presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices. Francisco Conde, exconsejero de Economía y exvicepresidente de la Xunta, repetirá en las listas y aparece entre los posibles responsables económicos de un futuro Gobierno popular.

La estrategia incluye alcaldes como Carlos Velázquez, regidor de Toledo, y Gema Igual, alcaldesa de Santander, que concurrirá al Senado. Génova sostiene que necesita parlamentarios con experiencia y capacidad para afrontar los debates con el PSOE. La intención es evitar que el grupo se convierta en una estructura de paso: una parte de sus integrantes podría abandonar el Congreso en cuestión de días para ocupar puestos ministeriales o cargos de responsabilidad en la Administración central.

Sin embargo, la selección también está generando tensiones territoriales. Fuentes del partido señalan que algunos barones han tenido que frenar nuevas salidas de sus ejecutivos porque la dirección nacional quería incorporar a más dirigentes. La operación permite a Feijóo reforzar su vínculo con la gestión autonómica del PP, aunque obliga a los presidentes regionales a reorganizar equipos en plena precampaña.

Cayetana gana peso frente a Vox

El otro gran movimiento es el ascenso de Cayetana Álvarez de Toledo al segundo puesto de la lista por Madrid, por detrás de Feijóo. Xavier García Albiol encabezará la candidatura por Barcelona, mientras Borja Sémper conservará el tercer puesto madrileño como representante del sector más moderado. El nuevo reparto pretende exhibir integración de sensibilidades, pero el ascenso de Álvarez de Toledo marca el refuerzo de los perfiles más combativos.

La elección resulta especialmente significativa por las diferencias que ambos mantuvieron en el pasado. Cuando Álvarez de Toledo era portavoz parlamentaria durante el liderazgo de Pablo Casado, Feijóo llegó a reprocharle que había "perdido los papeles" en un debate con Pablo Iglesias. Ella, por su parte, criticó la posición territorial del dirigente gallego y cuestionó su defensa de un "constitucionalismo catalanista". Pese a esos desencuentros, Feijóo ha terminado por incorporarla a un puesto central de su candidatura.

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