Este lunes se produjo el cese del consejero de Educación de Madrid, Emilio Viciana, seguido el martes por la salida de otros cinco funcionarios vinculados a su gestión: tres diputados y los directores generales de Universidades y de Secundaria. Algunos de ellos mostraron emociones públicas al anunciar su dimisión. Los seis ingresaron en la política en 2023 bajo la influencia del dramaturgo y propietario de una academia, Antonio Castillo Algarra, figura con amplia cercanía a la presidenta Isabel Díaz Ayuso durante más de una década, en cuya dirección y criterio confiaban plenamente. Esta relación de confianza fue tal que se evidenció en la decisión de los diputados de renunciar a sus cargos.
Este grupo, mayormente formado por treintañeros, comparte un perfil similar: un acceso rápido a altos puestos de la Consejería de Educación pese a contar con experiencia política limitada. Tal como este diario informó en noviembre pasado, el círculo personal y profesional de Castillo Algarra ocupó posiciones estratégicas en el departamento educativo.
Al frente del equipo, conocido internamente como “los pocholos”, se encontraba Emilio Viciana, administrador civil del Estado sin experiencia en gestión educativa, ahora apartado por Ayuso. Entre los directores generales figuraban Nicolás Casas, vinculado a la compañía musical de Castillo Algarra, y María Luz Rodríguez Lera, exrecepcionista de su academia y con antecedentes docentes en un centro concertado.
En la Asamblea, los diputados incluían a Pablo Posse, secretario de Educación del PP y antiguo colaborador teatral de Castillo Algarra, y a Mónica Lavin, secretaria de Familia y con trayectoria como actriz, administrativa y docente en la academia.
Las alarmas se activaron cuando el consejero de la Presidencia, Miguel Ángel García Martín, y la actual consejera, Mercedes Zarzalejos, advirtieron la parálisis en la tramitación de la ley de educación superior. Al inspeccionar la gestión del departamento, constataron un desorden generalizado y la falta de experiencia de quienes estaban al frente. Este descubrimiento marcó el inicio del declive del grupo cercano a Castillo Algarra, aunque las autoridades de la Comunidad actuaron con prudencia debido a la estrecha relación del dramaturgo con la presidenta Ayuso.
Según pudo reconstruir El País a partir de cinco fuentes —entre estudiantes, empleados y un integrante del círculo actual de Castillo Algarra— se empieza a dibujar el origen y la composición de este grupo cercano al dramaturgo. En la primera lista publicada se omitía a Laura Castilla, quien ocupa el cargo de directora general de Juventud.
También se incluye a la exdiputada Carlota Pasarón, portavoz de Juventud en la Asamblea, que presentó su dimisión junto a Posse y Lavin; aunque se la considera parte del clan, no está claro si llegó a vincularse directamente con la academia, dado que es considerablemente más joven que otros miembros. Este diario no ha conseguido contactar con Castillo Algarra para obtener su versión.
La exdiputada Mónica Lavin, a quien Castillo Algarra conocía desde su infancia, ha sido descrita como “la niña de sus ojos”. Su influencia se percibe en los discursos de Lavin en la Asamblea, marcados por un tono antitrans y reaccionario. Resulta paradójico que Castillo Algarra, homosexual, haya calificado en un polémico artículo como “monstruosos” y “no normales” a los hombres gais.
En una entrevista en vídeo, Castilla relató cómo este grupo terminó, para sorpresa de muchos, incluido en las listas del PP a la Asamblea de Madrid en 2023. Según Castilla: “La presidenta Isabel Díaz Ayuso optó por incorporar a una nueva generación con perfiles ajenos a la política tradicional y trayectorias diversas. Así ingresó gente joven, desde enfermeras de salud mental, ingenieros [Posse], hasta bailarines [Lavin y Miguel Olite, director general de enseñanzas artísticas]. Se me presentó la oportunidad y decidí aceptarla”.
Castilla, directora general de Juventud con un salario de 101.000 euros, accedió al cargo tras apenas dos años en Proyecto Hombre, según el portal de Transparencia de la Comunidad de Madrid. No se ha informado sobre su dimisión este martes.
Según Castilla, todos los mencionados, salvo Olite, se conocieron en la academia For The Fun Of It y fueron formados durante años bajo la supervisión de Castillo Algarra. Este último habría sido el autor en la sombra del borrador de la polémica ley de educación superior (Lesuc), aunque la Consejería de Educación desmiente cualquier vinculación laboral directa: “No tiene ninguna relación contractual con la consejería”.