A un día de constituirse la Mesa de la Asamblea Regional, órgano de Gobierno de la cámara parlamentaria extremeña. Solo una semana después de la primera reunión entre el PP y Vox para estudiar la conformación del Ejecutivo autonómico, Vox comunica que suspende las negociaciones con los populares, lo cual complica seriamente las posibilidades de María Guardiola de revalidar su cargo como presidenta de Extremadura. Noticia que llega días después de que Santiago Abascal
Por el momento, no se conocen más detalles en relación a esta ruptura de las negociaciones ejercida por Vox, por lo que no se sabe si podría haber un apoyo a su investidura por parte de los de Abascal, aunque sin formar una coalición de Gobierno. Esta noticia resulta sorpresiva, pues en Valencia ambas formaciones sí llegaron a alcanzar un acuerdo para llevar a la presidencia de la comunidad autónoma a Juan Francisco Pérez-Llorca tras la dimisión de Carlos Mazón.
Esta situación abre una incógnita en torno al futuro de esta región española, pues la izquierda no dispondría de los escaños suficientes para conformar un Ejecutivo. María Guardiola requiere de apoyos para gobernar, pues tras haber ganado únicamente un escaño respecto a los comicios del 2023 tras haber convocado a los votantes a las urnas con una perspectiva de alcanzar mayoría absoluta, en el Partido Popular extremeño han visto cómo se confirmaba la tendencia que venían indicando las encuestas, por la cual se señalaba que habría un crecimiento sustancial de Vox en las urnas. ¿El resultado? Los de Abascal pasaron en este territorio de 5 a 11 asientos en la cámara parlamentaria autonómica en solo dos años.
Casi un mes después de la celebración de aquellas elecciones del 21 de diciembre, que trajeron sorpresas como este crecimiento de Vox o la caída del PSOE que derivó en la dimisión de Miguel Ángel Gallardo, los de Abascal abandonan las negociaciones con el PP tras haber marcado un perfil prácticamente inamovible y severo, estrategia que también siguiendo en Valencia.
Fricciones entre Guardiola y Vox desde el 2023
Desde 2023, la relación entre María Guardiola y Vox ha sido inestable y marcada por idas y venidas, hallándose ahora en un momento en el que los de Abascal han mostrado su rechazo a la líder popular. En las elecciones autonómicas de mayo de 2023, el PP y Vox quedaron en posición de poder negociar, pero Guardiola se mostró muy reticente a integrar a Vox en su gobierno por sus posiciones ideológicas sobre violencia de género, inmigración o derechos LGTBI, llegando a decir que no podía “tragarse” esas ideas y que no los quería en su Ejecutivo.
Pese a ello, por presión de la dirección nacional del PP, llegó a reconocer la necesidad de diálogo y acuerdos programáticos para “poner fin al ciclo socialista”, aunque sin otorgarles cargos. Ese viraje creó malestar en Vox, que esperaba mayor protagonismo y poder real dentro de la coalición. Con el tiempo, Guardiola ha tratado de mantener distancias retóricas con Vox, mientras que el partido de Abascal ha presionado para ser reconocido como socio clave.