El Gobierno se prepara para apuntalar ante la Unión Europea su respuesta ante la crisis migratoria vivida estos días en Ceuta. Los 27 ministros del Interior de los Estados miembro se reúnen este martes con la Comisión, en una reunión por videoconferencia en la que España va a reivindicar la solidaridad debida ante los ataques de algunos países a las decisiones del Ejecutivo nacional. En ese sentido, Moncloa ya calienta la reunión comparando su actuación con los datos de otros, como Italia, y se prepara también para justificar un nuevo acercamiento a Marruecos, al que eximen de su responsabilidad por lo ocurrido.
Pedro Sánchez señaló el sábado la reacción de algunos gobiernos europeos, que llegaron a pedir el cierre temporal del espacio Schengen en España. El presidente reclamó esta reunión extraordinaria, que pidieron también otros 22 dirigentes de la Unión Europea y confirmó ese mismo día Irlanda, que ostenta la presidencia de turno. A él se ha sumado este lunes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que asegura que España “exigirá solidaridad” a los 27.
La entrevista del ministro en TVE ayuda a entender por dónde va a caminar la defensa de España en Bruselas. “Ceuta y Melilla”, dijo en referencia a la crisis por la que unos 50.000 migrantes llegaron a nado en unas horas a las ciudades autónomas, “son frontera exterior de la Unión Europea, una frontera muy especial, y eso tiene que ser asumido también por Bruselas, la única frontera terrestre con África que tiene España y Europa”.
El Gobierno desvincula la crisis de la regularización y el Supremo
La crisis se desató el pasado jueves, después del cambio de criterio del Tribunal Supremo sobre las llamadas devoluciones en caliente. Los jueces determinaron que, según la Ley de Extranjería, no se puede devolver a su país de origen a aquellos migrantes que lleguen a España a nado, ya que en el mar no hay ninguna barrera física como son las vallas que separan Ceuta y Melilla de Marruecos.
Los 22 países de la Unión Europea que pidieron la reunión urgente vincularon la crisis con esta decisión, además de señalar la reciente regularización de migrantes del Gobierno. Dijeron que políticas como esa, que permitió normalizar la situación de un “número muy elevado” de personas, pueden ser “factores de atracción” a las fronteras europeas. Sánchez ya les respondió, expresando su “seria preocupación” por los ataques y reclamando una “respuesta común”. A él se sumó también Albares, que señaló que han “solicitado esta reunión para reforzar esos mecanismos, y para recordar a todos los Estados de la Unión Europea que sin solidaridad no hay Europa”.
El ministro centró el tiro la desinformación como “elemento clave” en la crisis por la que, al menos, 88 personas murieron ahogadas tratando de llegar a nado a España. “Hubo una actividad inusual en las redes sociales que amplificaba y deformaba la sentencia del Tribunal Supremo", aseguró. De esta manera, fue en la misma línea que Sánchez, que culpó a las mafias de tráfico de personas de lo ocurrido. También en la “sincronización de la internacional reaccionaria” para, según Albares, “amplificar lo que estaba ocurriendo, y también a difundir mentiras y falsas noticias” para dar vuelo a su discurso antimigratorio.
La polémica “colaboración” de Marruecos
Lo que también mantiene el Gobierno es que Marruecos no tuvo nada que ver con lo ocurrido. Lo cierto es que, según la Inteligencia española, Rabat no estuvo detrás de la movilización de decenas de miles de personas hacia la frontera con nuestro país, pero sí lo permitió y se aprovechó de ello mediante la pasividad de sus autoridades, como figura en un informe adelantado este lunes por El País.
El Ejecutivo se esfuerza en quitar responsabilidad a Marruecos por la crisis, y asegura que el país vecino colaboró desde el principio. “Mostraron disposición desde el primer momento a movilizar dispositivos policiales para colaborar en cortar ese flujo migratorio”, recalcó Albares. El ministro asegura, además, que Rabat ayudó a detectar “esa actividad en redes” a la que culpan de la crisis.
Es la segunda vez en apenas cinco años que ocurre una crisis de estas características. En 2021 fue tras la decisión de España de atender en un hospital patrio al líder del Frente Polisario, al que Marruecos combate en su ocupación ilegal del Sáhara Occidental. Ahora, este nuevo cruce masivo de migrantes desde el país vecino llega justo después de que Sánchez se acercara a Argelia, también enemigo de la monarquía marroquí, como socio estratégico.
Todo ello con dos cuestiones de fondo: que las relaciones entre Madrid y Argel se rompieron tras el giro histórico del Gobierno en la cuestión del Sáhara, en el que el presidente reconoció el control de Rabat sobre el territorio; y que Marruecos es el principal aliado de Estados Unidos e Israel en el norte de África, y Sánchez es el líder más crítico en Europa con sus mandatarios, Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
Quien sí apunta a Rabat es la propia Comisión Europea. La líder del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, envió este lunes una carta a Sánchez, en la que felicitó a ambos países por impedir "con éxito el traslado ilegal hacia la España peninsular y Europa", y defendió una "respuesta común" de los 27, pero dejó un recado al Gobierno en el que señala la responsabilidad de Marruecos: "No se puede aceptar ningún intento de utilizar la migración irregular como medio para ejercer presión sobre un Estado miembro", escribió.
Moncloa elige a Italia como objetivo: “No es capaz de resolver su situación como España”
El Gobierno también deja claro que irá a la ofensiva en Bruselas contra aquellos países que han cargado contra España por lo ocurrido. Aunque la misiva en la que se pedía la reunión la firmaron 22 países, Albares fue especialmente crítico con Italia. El Ejecutivo que dirige Giorgia Meloni rompió el acuerdo de Schengen, que permite la libre circulación entre los países firmantes, con España, y anunció controles para los no europeos.
Por ello, el ministro fue muy duro, recordando la solidaridad que sí hay con el país mediterráneo cuando sufre crisis migratorias similares: “Año tras año queda absolutamente sumergida en Lampedusa", recordó, "es el país que tiene el mayor número de entradas irregulares en Europa. Italia no es capaz de resolver esa situación, ni mucho menos, como lo ha hecho España, ya le gustaría".
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