El espacio político situado a la izquierda del PSOE afronta días decisivos para cerrar una candidatura conjunta a las próximas elecciones generales. La incertidumbre sobre el papel de Gabriel Rufián, portavoz de ERC, retrasó las negociaciones durante el fin de semana y, una vez descartada su incorporación como cabeza de lista de una candidatura unitaria, las cuatro organizaciones promotoras del Frente Amplio (Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar) retomaron las conversaciones con una nueva propuesta sobre la mesa. La iniciativa, presentada por Más Madrid, introduce cambios en el reparto de puestos de salida y busca superar uno de los principales obstáculos de las negociaciones: la configuración de la candidatura por Madrid.
La formación que lidera la ministra Mónica García plantea ahora que Emilio Delgado, diputado autonómico madrileño, encabece la lista en esta circunscripción, con García en el segundo puesto. Al mismo tiempo, mantiene su respaldo a Ada Colau para liderar la candidatura por Barcelona. La propuesta supone también un cambio de posición, ya que Más Madrid contempla por primera vez la posible participación de Podemos en la alianza, algo que fue una condición de Colau para ser cabeza de lista para contar con la mayor pluralidad posible en la alianza.
Madrid, principal foco de desacuerdo
Las conversaciones entre las organizaciones progresistas han estado marcadas por varias discrepancias. Entre ellas figuran la resistencia a que Colau encabece la lista por Madrid, una posibilidad que, según fuentes conocedoras de las negociaciones, habrían defendido los representantes catalanes; las condiciones para integrar a Podemos, liderado por Ione Belarra, y las diferencias internas sobre el futuro político de Mónica García, a caballo entre la Comunidad de Madrid y la carrera electoral del 29N. Dentro de Más Madrid, el sector más crítico con la ministra de Sanidad se había mostrado contrario a que ella ocupara el primer puesto de la candidatura estatal. La alternativa de situar a Delgado al frente de la lista madrileña pretende responder a esas reticencias y facilitar un entendimiento entre las partes. Sin embargo, todavía quedan cuestiones por resolver.
Entre ellas está la decisión sobre si García continuará como candidata a la Asamblea de Madrid para disputar la presidencia autonómica a Isabel Díaz Ayuso o si alguien le sustituirá en tales responsabilidades. Más Madrid hizo pública su propuesta a través de las redes sociales y de un documento dirigido a sus simpatizantes. En él defiende una alianza que combine las aportaciones de las distintas organizaciones sin menoscabar su capacidad de decisión ni el liderazgo que cada una ejerce en su territorio. El planteamiento establece que Colau lidere la candidatura por Barcelona y Delgado y García encabecen la propuesta madrileña. A continuación, se incorporarían representantes de Izquierda Unida, Movimiento Sumar y, si finalmente acepta sumarse, Podemos. La propuesta también contempla la participación de Tesh Sidi y Eduardo Rubiño.
La formación considera que esta fórmula permitiría construir una alternativa progresista con posibilidades de reeditar un Gobierno de izquierdas, frenar el avance de la extrema derecha y afrontar problemas sociales como el acceso a la vivienda. El acuerdo debe cerrarse antes de que termine el plazo para registrar formalmente la coalición, previsto dentro de cinco días.
Podemos mantiene abiertas las primarias
Por otro lado, la participación de Podemos continúa siendo una de las principales incógnitas. La organización insiste en que la selección de los candidatos y la ordenación de la lista deben realizarse mediante primarias, un proceso que ha puesto en marcha por su cuenta. El periodo para presentar candidaturas concluyó la noche del sábado y las votaciones están previstas para los días 14 y 15.
Mientras tanto, ERC anunció el domingo un acuerdo de colaboración con los morados para que Gabriel Rufián participe en algunos actos electorales fuera de Cataluña. El objetivo sería movilizar a los votantes progresistas en otros territorios, aunque esta cooperación no implica necesariamente que ambas organizaciones concurran juntas en las elecciones. Podemos no había aclarado todavía si se integrará en el Frente Amplio o si optará por presentarse en solitario, pero este pacto ha hecho aflorar muchas habladurías y muchas lecturas sobre la decisión que tomarán los de Belarra. Aún está todo en el aire.
Durante los últimos días, varios representantes del espacio progresista habían invitado públicamente a Rufián a encabezar una candidatura de unidad. Colau lo hizo el viernes y Gerardo Pisarello, aspirante de Comuns a la alcaldía de Barcelona, reiteró la invitación el sábado. Sin embargo, el republicano terminó anunciando un acuerdo con su partido, lo que frustró las expectativas de quienes confiaban en su participación. Dentro de este sector político hay voces que reconocen que insistir públicamente en esa posibilidad pudo ser un error.
La expectativa no era infundada. Una encuesta de 40dB publicada en marzo situaba a Rufián como el favorito para liderar una candidatura conjunta de las izquierdas. No obstante, los últimos datos demoscópicos dibujan un panorama complicado para el Frente Amplio, especialmente si Podemos decide concurrir por separado. A su vez, el barómetro difundido el viernes por EL PAÍS y la Cadena SER estima que la coalición heredera de Sumar obtendría un 7,6% de los votos si se presenta sin Podemos, lo que se traduciría en una horquilla de entre cinco y siete escaños. La formación de Belarra conseguiría otros dos diputados. En cambio, una candidatura conjunta alcanzaría el 9,5% de los sufragios y podría obtener entre 15 y 19 representantes en el Congreso.
Izquierda Unida respalda a Colau
Por otro lado, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, reclamó responsabilidad y entendimiento a través de las redes sociales. El dirigente defendió la necesidad de actuar con perspectiva y anteponer los intereses colectivos a las diferencias internas, y horas después, IU difundió un comunicado en el que confirmó su apoyo a Colau como candidata. La organización sostiene que su disposición a liderar el proyecto constituye una oportunidad para ampliar la alianza y atraer tanto a otras fuerzas políticas como a colectivos sociales movilizados.
El partido también cuestionó que los intereses particulares puedan prevalecer sobre los de la mayoría social y defendió que no existen motivos insalvables para impedir un acuerdo entre las organizaciones implicadas. Comuns, por su parte, evitó pronunciarse públicamente sobre el desarrollo de las conversaciones y se limitó a señalar que no comentaría las negociaciones a través de los medios de comunicación.
El Frente Amplio debe resolver, además, su relación con Chunta Aragonesista y Més. Compromís mantiene una estrategia diferente: pretende construir una candidatura valenciana propia, cuyos diputados podrían incorporarse posteriormente al mismo grupo parlamentario. Con el tiempo en contra y las diferencias aún sin resolver, la capacidad de las organizaciones para cerrar un pacto determinará el alcance electoral de la alianza.
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