La distancia entre el expresidente del Gobierno Felipe González y el Ejecutivo del actual presidente, Pedro Sánchez, ha quedado evidenciada ya en incontables ocasiones. La última, con el acercamiento del exdirigente al presidente de la Junta de Andalucía y candidato del PP a revalidar el cargo, Juan Manuel Moreno Bonilla, y el consiguiente distanciamiento de su homóloga socialista, María Jesús Montero. La derecha presumía este viernes de química entre el expresidente del Gobierno y el candidato 'popular', en un acercamiento a la derecha que pone uno de los últimos clavos en el ataúd de la relación entre González y la plana mayor del actual PSOE. Pero antes de esta, hubo otras muchas más que conviene recordar.

No escapa a nadie que González es una de las figuras más críticas con Pedro Sánchez y la dirección actual del PSOE, hasta el punto de que el expresidente ha hecho público que no votará al líder del Ejecutivo nacional si vuelve a presentarse a las elecciones generales del año que viene, tal y como comenzó a asegurar tras la publicación de la ley de amnistía, que calificó de "batata" y "bazofia". En el evento en el que coincidieron el socialista y Moreno Bonilla, el 'popular' no dudó en ocultar su admiración por González, del que destacó su "magnetismo, liderazgo y capacidad" para situar al PSOE a la altura de la socialdemocracia de Europa. "Es un hombre de Estado, y a mí me gustan las políticas de Estado", valoraba Bonilla. "Es una pena que en España se critique a dos personas que son de distintas formaciones políticas simplemente por estar en un foro hablando. Hace falta hablar más y entender más", sentenciaba el andaluz.

La larga ristra de críticas de González al Gobierno

La cantidad de veces que el expresidente del Gobierno se ha pronunciado contra Sánchez y compañía ya es innumerable, pero el comienzo de las hostilidades puede situarse cuando anunció que no votará al PSOE en unas nuevas elecciones si Sánchez se presenta por "participar en la barrabasada" de la ley de amnistía.

"Se trata de una autoamnistía que es una vergüenza para cualquier demócrata del Partido Socialista, para cualquier votante o militante del PSOE", argumentaba, calificándola de "batata" y "bazofia" y asegurando que la amnistía "no se ajusta al Estado de derecho". Aseguraba que "es el Estado el que se somete" y prometió que "conmigo nunca contará nadie que haya participado en esto, que es pedirle perdón a los que han hecho la barrabasada, y no perdonarlos".

Por otro lado, viene también a la memoria la ocasión en la que se mostró partidario de que el rey Juan Carlos I regrese de Abu Dabi y vuelva a España. "A mí me gustaría que estuviera", respondía González.

Misma visión de la gestión de la DANA que Aznar

Otrora muy distantes ideológicamente, José María Aznar y Felipe González han acercado posturas durante los últimos años. La DANA de Valencia del 29 de octubre de 2024 es uno de los principales ejemplos de este fenómeno: ambos presidentes aportaban pocas soluciones, pero sí muchas críticas al gobierno de Pedro Sánchez. Ambos opinan que todas las administraciones deben asumir la responsabilidad al mismo nivel. González señaló que "cuando un hecho produce un efecto nacional catastrófico, todos tenemos que estar de acuerdo en actuar con todos los medios disponibles: desde el Gobierno central hasta el autonómico, pasando por ayuntamiento".  Aznar, por su lado, llegó a decir contra Sánchez que "no hay que tratar a los compatriotas victimas como si fuese extranjeros y que él "es presidente del Gobierno, no de una ONG".

La jornada en la que coincidieron en este sentido trataba sobre el mandato de Suárez, y los dos dirigentes pusieron de manifiesto los valores de la Transición y la labor unificadora que éste desempeñó. Sin embargo, lo hicieron sin dejar escapar la oportunidad de dar algún que otro palo al Gobierno. En estas, Aznar emitió su sentimiento de "deber moral y político de intentar contribuir a que el fondo que hemos tocado desde el punto de vista político se supere cuanto antes". "Si se dice que esta ha sido la mayor catástrofe natural de este siglo, hay que actuar como tal y no huir de las responsabilidades, sino asumirlas con todas las consecuencias. Puedes acertar o equivocarte, pero si no se asumen, difícilmente funcionan las cosas", argumentaba Aznar, y Felipe González le compraba el relato.

"Mercenario, necio"

Tiempo atrás, en una entrevista concedida al diario El Mundo, el expolítico respondía sin anestesia respecto de algunas cuestiones del PSOE actual. La primera, directa a la yugular, cuando el entrevistado le pregunta si "queda algo de aquel partido" que él militó. "Yo creo que sí, aunque tengo preocupaciones: que se dañe la galopada histórica del congreso de Suresnes, todo lo que supuso el 82, los tres triunfos seguidos de mayoría absoluta… El PSOE es el único partido que sobrevivió a lo que ocurrió después -que fueron los Pactos de la Moncloa, el pacto constitucional y un largo etcétera- para poner en marcha una reconciliación que permitió compartir una convivencia en libertad y en paz entre los españoles (...) Es el único partido que representaba lo que es un proyecto de país, aceptando la pluralidad y la diversidad. Eso era el PSOE, y digo era porque ahora no lo es”, emite: “Ahora no somos alternativa en la mayoría de los sitios donde, cuando perdíamos, la única alternativa posible era el PSOE".

En otro orden de cosas, González se refirió al liderazgo actual del partido, dejando entrever que los socialistas actuales "se encierran en la vida orgánica y acumulan ideologías y dicen disparates". "Es difícil afirmarlo sin que la gente se ponga nerviosa (en referencia a lo que más le sorprende del partido actual). No tenemos un proyecto de país autónomo, con vocación mayoritaria y con autonomía estratégica", respondía, a la vez que se preguntaba "a qué nos lleva esto". "A cambiar de posición cada día. Si se necesita un voto o siete o cinco", se respondía a sí mismo, referenciando a la amnistía.

Manteniendo esa línea, el expresidente afirmaba que "se puede y se debe cambiar de opinión", pero que "tener que rectificar a diario es de necios". "Una cosa es pactar la gobernabilidad y la otra es hacerlo de manera mercenaria solo para seguir en el poder", argumentaba, con un mensaje claro hacia el actual presidente del Gobierno bajo las palabras de mercenario y necio.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio