El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha vuelto a situar este viernes la inmigración en el centro de su discurso político. Ahora lo ha hecho en Salamanca, en un mitin junto al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, con el que ha dado el pistoletazo de salida a la precampaña de las elecciones autonómicas previstas para el próximo 15 de marzo.
Ante un Teatro Liceo lleno, Feijóo ha dedicado buena parte de su intervención a cargar contra la regularización extraordinaria de personas migrantes impulsada por el Gobierno en acuerdo con Podemos, aprobada a finales del pasado mes de enero. En su momento, el dirigente popular no solo cuestionó la medida, sino que la presentó como una decisión que, según él, generará un “efecto llamada” y acabará teniendo consecuencias en el futuro.
El líder de la oposición ha ironizado sobre el alcance del proceso al afirmar que el Ejecutivo pretende “regularizar a todos los irregulares”, y ha asegurado que "ya hay colas en los consulados de distintas capitales del norte de África para venirse a España". A renglón seguido, ha prometido que, si llega al Gobierno, frenará ese tipo de iniciativas porque “es un despropósito regalar la residencia legal de España a cualquiera”.
En su intervención también ha insistido en el argumento que el PP viene repitiendo desde que se anunció el acuerdo: que la nacionalidad y la residencia “se merecen, no se regalan” y que la actual política migratoria del Ejecutivo terminará cuando lo haga el mandato de Pedro Sánchez.
De vuelta a la carga contra la regularización
El discurso de Salamanca no supone un cambio de pensamiento, sino más bien la continuidad de una línea que el dirigente popular viene manteniendo en las últimas semanas en torno al bulo. En un mitin anterior en Calatayud, junto al presidente de Aragón, Jorge Azcón, Feijóo ya había advertido de que “abrir las puertas a la nación” debía reservarse únicamente a quienes, según dijo entonces, lleguen con la voluntad de trabajar, respetar las leyes e integrarse.
Aquel mensaje, como el de este viernes, se apoyaba en la idea de que la política migratoria del Gobierno carece de garantías suficientes y puede comprometer tanto la seguridad como la cohesión social.
Con la precampaña ya en marcha en Castilla y León, el endurecimiento del discurso migratorio vuelve así a ocupar un lugar destacado en la estrategia del líder popular, que se enmarca así en uno de los temas favoritos con los que confrontar al Gobierno.