Las encuestas asestan un nuevo palo a los socialistas, que ven cada vez más lejos la posibilidad de reeditar el Gobierno tras las elecciones generales que se celebrarán dentro de un año. Los casos de corrupción siguen haciendo mella en las aspiraciones del PSOE, que contempla como su proyección de escaños se sitúa en mínimos sin que el sangrado sea capitalizado por los socios a su izquierda. En sentido contrario, las formaciones de derechas aseguran el terreno ganado, aunque la radicalización del espectro está saliendo más rentable a Vox.
El Partido Popular (PP) sería el claro vencedor de unos hipotéticos comicios al obtener el 32,8% de los apoyos, que se traduciría entre 138 y 143 escaños. Los de Alberto Núñez Feijóo obtendrían más diputados que en 2023, cuando se detuvieron en los 137 sillones, pero siguen si alcanzar el 33,06% alcanzado en aquel momento. Así se desprende de la encuesta realizada por Sigma Dos para el periódico El Mundo, que otorga a los conservadores dos décimas más en julio que en junio, pero les mantiene lejos de su porcentaje de hace tres años.
La extrema derecha, por su parte, sería la que más incrementaría su aportación al bloque que ya gobierna en múltiples Comunidades Autónomas (CCAA). Los de Santiago Abascal conseguirían un 17,3% de las papeletas, tan solo una décima más que lo proyectado el mes pasado, pero casi cinco puntos por encima del 12,38% marcado en la última cita nacional con las urnas. Este resultado se traduciría en una bancada en la Cámara Baja que reuniría a entre 58 y 61 ultraderechistas, un peso mucho mayor a los 31 asientos de los que actualmente disfruta Vox.
La suma de ambos partidos sería más que suficiente para que el actual líder de la oposición llegase a la Moncloa de la mano de los extremistas. En términos porcentuales, el tándem superaría el 50%, fotografía que cada vez recogen más encuestas, y podrían llegar a contar, atendiendo a los asientos, más de 200 diputados. Concretamente, el sondeo realizado por Sigma Dos apunta a una horquilla de entre 196 y 204 escaños que concede a las derechas un colchón de 20 escaños, al estar situada la mayoría absoluta en los 176.
El acercamiento entre Feijóo y Abascal parece haber sido bien recibido por los votantes, que no castigan el viraje ultra del PP. Una reacción totalmente diferente es la que está sufriendo el PSOE. La formación capitaneada por Pedro Sánchez sigue cayendo a mínimos y, según esta última proyección, obtendría un 26,1%, tres décimas por debajo de lo reflejado en junio y 5,6 puntos menos que el 31,68% de hace poco más de tres años. Un resultado que se traduciría entre 104 y 109 escaños, lejos de los 121 conseguidos en las últimas elecciones y que valieron a los socialistas para alcanzar la Presidencia del Gobierno.
Una Presidencia a la que accedió Sánchez gracias al apoyo de diferentes socios que, actualmente, atraviesan situaciones diferentes. La peor de ellas la atraviesa Sumar que, pese a que gana cuatro décimas con respecto al mes de junio, se detiene en un 7,4%, a cinco puntos del resultado marcado en 2023. Un porcentaje que tan solo se traduciría en 11 o 12 escaños, 20 menos que en la última cita electoral. Además, el 3% que elegiría a Podemos como opción tan solo se traduciría en un diputado.
Con esta estimación de Sigma Dos, el bloque de la izquierda rozaría, en el mejor de los casos, los 122 escaños en conjunto -114 en el peor- y estaría muy lejos de la alianza de PP y Vox. La aportación de los partidos periféricos, con ocho para Esquerra Republicana, seis o siete para EH Bildu, cinco o seis para el PNV, entre cuatro y cinco para Junts per Catalunya o los uno o dos del BNG tampoco serían suficientes en caso de que el PSOE consiguiese convencerles a todos.
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