La crisis migratoria de Ceuta ha vuelto a convertirse en un escenario de confrontación política entre el Gobierno central y el Partido Popular. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, ha defendido este lunes la actuación del Gobierno ante la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma y ha dirigido buena parte de sus críticas al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al presidente ceutí, Juan Vivas.
En una entrevista concedida al programa La Hora de la 1 de Televisión Española, Saiz ha reivindicado el respaldo que, a su juicio, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha prestado a Ceuta durante la emergencia migratoria. “Vivas sabe que este Gobierno es el más que le ha apoyado”, ha afirmado la ministra, que ha cuestionado al mismo tiempo la presencia de Feijóo en la ciudad y el tono empleado por el dirigente popular.
La portavoz gubernamental ha considerado que el desembarco político del presidente del PP añade tensión a una situación ya de por sí delicada. “Ver a Feijóo dar mítines como Abascal debe ser muy complicado para el presidente de Ceuta”, ha señalado, en referencia a Vivas, cuya posición dentro del Partido Popular ha quedado sometida en las últimas jornadas a la presión derivada de la crisis migratoria y del discurso de su propia formación.
Saiz acusa a Feijóo de alimentar la angustia
La visita de Feijóo a Ceuta se ha convertido así en uno de los principales puntos de fricción entre Moncloa y Génova. Saiz ha acusado al líder de la oposición de utilizar la situación migratoria para extender un clima de temor entre la población.
“Feijóo ha ido a Ceuta a propagar y extender la angustia”, ha denunciado la ministra, que ha contrapuesto ese discurso con la necesidad de atender la emergencia desde criterios objetivos y sanitarios.
Elma Saiz: "Feijóo ha ido a Ceuta a propagar y extender la angustia (…) Hay que mirar a la ciencia, no hay riesgo de contagio y lo que sí que es contagios es la xenofobia"https://t.co/gQqRzK0bem#LaHora24A pic.twitter.com/oPo49XhVsT
— La Hora de La 1 (@LaHoraTVE) August 24, 2026
En este sentido, ha apelado a la evidencia científica para rechazar las advertencias sobre posibles riesgos asociados a la llegada de migrantes. “Hay que mirar a la ciencia, no hay riesgo de contagio y lo que sí que es contagioso es la xenofobia”, ha afirmado.
La declaración refleja uno de los ejes discursivos que el Gobierno está tratando de imponer ante la crisis: separar la gestión de los flujos migratorios de los mensajes que, a su juicio, vinculan inmigración y amenaza sanitaria. Saiz ha situado esa frontera entre información y alarma como uno de los elementos centrales del debate político.
“No se retrasaron los campamentos deliberadamente”
La ministra también ha rechazado las acusaciones según las cuales el Ejecutivo habría demorado intencionadamente la habilitación de nuevos espacios de acogida con el propósito de favorecer el regreso de los migrantes a Marruecos.
“Niego que se haya retrasado deliberadamente la instalación de campamentos en Ceuta para que los migrantes regresasen a Marruecos”, ha manifestado.
Saiz ha defendido que la respuesta gubernamental se ha ido adaptando a una situación extraordinaria y ha ofrecido algunos datos para dimensionar el dispositivo desplegado en la ciudad. Según ha explicado, alrededor de 4.000 personas reciben diariamente atención alimentaria.
Además, ha señalado que el jueves se habilitaron 1.800 plazas adicionales de atención humanitaria. Una ampliación que, sin embargo, no habría conseguido absorber por completo la demanda existente.
“Estamos viendo que a pesar de haber abierto estos dispositivos de una manera extraordinaria, hay más personas que siguen en situación de calle”, ha reconocido.
La ministra Saiz niega que se haya retrasado deliberadamente la instalación de campamentos en Ceuta para que los migrantes regresasen a Marruecos https://t.co/gQqRzK0bem#LaHora24A pic.twitter.com/p9OwToDSEj
— La Hora de La 1 (@LaHoraTVE) August 24, 2026
La afirmación introduce uno de los elementos más complejos de la emergencia: incluso cuando las administraciones amplían su capacidad de respuesta, la magnitud y velocidad de las llegadas pueden superar temporalmente los recursos disponibles.
La acogida no puede convertirse en almacenamiento
Saiz ha defendido un modelo de atención basado en la protección y no en la mera concentración física de personas. “Los centros de acogida no son almacenes de personas”, ha recalcado.
La frase adquiere especial relevancia en un contexto en el que la saturación de los recursos de Ceuta ha obligado a habilitar nuevos espacios y a organizar traslados. Para la ministra, la respuesta institucional no puede reducirse a encontrar un lugar donde alojar a quienes llegan, sino que debe garantizar unas condiciones adecuadas de atención.
El Gobierno sostiene, en paralelo, que la cooperación con Marruecos resulta indispensable para gestionar los retornos. “Sin el concurso de Marruecos no hubiera sido posible el retorno de miles de migrantes”, ha asegurado Saiz.
La afirmación sitúa la colaboración bilateral como una de las piezas esenciales de la política migratoria española en la frontera sur y subraya la dependencia mutua entre el control fronterizo y la gestión humanitaria.
La tensión política rodea a Vivas
El papel de Juan Vivas se encuentra en el centro de una paradoja política. El presidente de Ceuta pertenece al PP, pero mantiene una relación institucional con el Gobierno central que resulta imprescindible para gestionar una crisis cuya dimensión desborda las competencias estrictamente autonómicas de la ciudad.
Elma Saiz, sobre la cifra de migrantes en Ceuta: "El jueves se activaron 1.800 plazas de atención humanitaria (…) Estamos viendo que a pesar de haber abierto estos dispositivos de una manera extraordinaria, hay más personas que siguen en situación de calle" #LaHora24A pic.twitter.com/G6bde9H0wx
— La Hora de La 1 (@LaHoraTVE) August 24, 2026
Saiz ha reivindicado precisamente esa cooperación y ha presentado al Ejecutivo de Sánchez como el principal respaldo de Ceuta durante la emergencia. Su crítica a Feijóo apunta, en cambio, a la tensión que puede generar la utilización partidista de una situación de extrema sensibilidad.
La ministra ha situado así a Vivas entre dos presiones: la del Gobierno, que reclama reconocer la cooperación mantenida durante la crisis, y la de su propia formación, cuyo líder nacional ha elevado el tono de sus críticas al Ejecutivo central.
La cuestión trasciende, por tanto, la habitual disputa entre Gobierno y oposición. En Ceuta convergen una emergencia migratoria, una ciudad sometida a una presión extraordinaria y un conflicto político en el que las fronteras partidistas no siempre coinciden con las necesidades de gestión.
Marruecos, una pieza imprescindible
La referencia de Saiz a Marruecos introduce además una dimensión internacional en la crisis. El Gobierno considera que los retornos efectuados durante estos días no pueden explicarse sin la colaboración de las autoridades marroquíes. "Tenemos una relación con Marruecos de lealtad y cofianza", ha asegurado.
La cooperación con Rabat constituye desde hace años uno de los pilares de la política migratoria española, especialmente en Ceuta, Melilla y las rutas marítimas hacia la Península y Canarias. En este episodio, esa interlocución vuelve a adquirir un carácter determinante.
El equilibrio es delicado: España debe gestionar el control de sus fronteras al tiempo que garantiza la protección de quienes se encuentran en una situación de especial vulnerabilidad. Y en medio de ambas obligaciones se encuentra Ceuta, convertida una vez más en frontera física y política de Europa.
La Casa del Rey, fuera de la agenda de la ministra
Saiz también ha sido preguntada por una eventual visita del Rey a Ceuta. La portavoz del Gobierno ha evitado pronunciarse sobre los movimientos de la Casa Real.
“No me corresponde hablar de la agenda de la Casa Real”, ha respondido. Preguntada expresamente sobre si el Rey habría solicitado visitar la ciudad autónoma, ha añadido: “No me consta”.
La respuesta mantiene al Ejecutivo al margen de una cuestión que corresponde institucionalmente a la Corona y evita anticipar cualquier decisión sobre una eventual presencia de Felipe VI en Ceuta.
La crisis migratoria continúa así desplegando sus distintas capas: humanitaria, política, fronteriza e institucional. Y mientras el debate partidista gana intensidad, los datos ofrecidos por el Gobierno dibujan una realidad más prosaica y urgente: miles de personas necesitan asistencia diaria, los dispositivos habilitados siguen tensionados y todavía hay migrantes que permanecen en la calle.
En esa contradicción —entre la retórica política y la materialidad de la emergencia— se encuentra buena parte del desafío al que se enfrenta Ceuta.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.