El presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, ha propuesto la suspensión del ejercicio de los facultativos que avalen y promuevan los discursos antivacunas ante sus pacientes teniendo en cuenta que "incumplen" el Código Deontológico. La idea de Padrós llega después de que en junio pasado un niño al que sus padres no habían vacunado muriera por difteria.

La monja Forcades salió en defensa de los padres
Pau, de seis años de edad, residente en Olot, no pudo superar las complicaciones provocadas por la difteria. Su muerte provocó una gran conmoción y polémica sobre el movimiento antivacunas, un fenómeno internacional y que en España ha encarnado públicamente la popular monja Teresa Forcades, que defendió en junio pasado a los padres del niño y unos años antes, en 2009, protagonizó un vídeo en el que alertaba del riesgo de vacunarse contra gripe A y alertaba contra intereses de los poderes económicos e irregularidades detrás de la vacuna.

Padrós reta a Forcades a acudir a foros científicos
En una entrevista con Europa Pres, el presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaume Padrós, ha instado a la monja Teresa Forcades a "poner en duda las vacunas en los foros científicos, que es donde se debe hacer", en vez de contribuir a desinformar a los ciudadanos con sus proclamas antivacunas.

Padrós ha dicho que manifestarse contra las vacunas es "incompatible" con la evidencia científica y refleja un componente ideológico que no tiene que ver con la práctica médica. Ha recordado en este punto el caso del niño de Olot, que atribuyó a "una relajación en materia de vacunas, algo que se debe combatir porque con este asunto no se puede jugar".

Hay médicos en el movimiento antivacunas
Según ha advertido Padrós, "si detectamos” alguna denuncia en este sentido, “propondremos que se sancione e incluso la suspensión del ejercicio porque es inadmisible y contraviene el Código Deontológico". El responsable del Colegio de Médicos de Barcelona ha reconocido que "algún médico debe haber implicado en el movimiento antivacunas" de los más de 40.000 seguidores que hay en Cataluña, y ha animado a los ciudadanos a alertar de cualquier profesional que incurra en mala praxis.