El ingreso en prisión del exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y de su exasesor en el Ministerio, Koldo García, ha hecho saltar los resortes de una posible moción de censura al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, impulsada por el PP de Alberto Núñez Feijóo. Esta es la síntesis del artículo que publica este sábado El HuffPost con la firma de Pablo Montesinos.
Fuentes del PSOE que enarbola el citado medio definen la llegada de ábalos a Soto del Real como "demoledora" y "muy dura". En Moncloa, por su parte, intentan contrastar la situación: "Su ingreso en prisión era una posibilidad más que evidente. Lo importante es cómo hemos respondido a la corrupción", elevaban desde el entorno de Pedro Sánchez, que no quiso pronunciarse especialmente sobre el tema. No obstante, la entrada en prisión de Ábalos se daba dinamitando todos los puentes con el jefe del Gobierno y señalando a su entorno familiar, complicando todavía más la situación interna del partido. Los ataques del exministro hicieron que Moncloa cambiara de estrategia y le plantase cara: "El PSOE jamás se va a dejar chantajear", le dijo María Jesús Montero. El citado medio explica que sus fuentes aseguran que Ábalos "ha ido donde más le duele a Sánchez".
El panorama parlamentario
Además del complicado escenario que ha revoloteado estos días con la corrupción de estos dos sujetos, los socialistas también tienen que hacer frente a una complicada situación en el Parlamento. Este mismo jueves, el Congreso ha tumbado los objetivos de déficit del Gobierno de coalición, y las dudas sobre la viabilidad de los Presupuestos son cada vez mayores. Así lo verbalizó, de hecho, el portavoz económico de Junts, Josep María Cruset, hacia María Jesús Montero.
Los juntaires prometieron, con su ruptura con el PSOE de hace unas semanas, retirar el apoyo al Ejecutivo y a cualquier medida que presentaran a partir de entonces. Una decisión que se traduce, ni más ni menos, en que Sánchez, ahora mismo, no cuenta con una mayoría de votos en la Cámara Baja, un escenario que, tal y como aseguran públicamente, gusta a los de Puigdemont. Un panorama que empieza a levantar ampollas entre los que todavía mantienen su apoyo, como el PNV y Aitor Esteban, que lamenta que es "practicamente imposible" conseguir mayorías así.
Pese a todo, en Moncloa mantienen que los comicios se celebrarán en 2027, que se agotará la legislatura y que no habrá adelanto electoral. Las cábalas no paran de sucederse y el runrún no se disipa ante un PP que quiere pasar a la acción, pero ha de estudiar muy bien cómo.
Los fantasmas de la moción de censura
Con todo pendiendo de un hilo, las miradas se desvían hacia el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha respondido al ingreso en prisión de Ábalos con dos mensajes paralelos. En primer lugar, el propio Feijóo se encomendó a la patronal catalana, con quien cada vez parece dialogar más, para que presione a Junts a respaldar la moción de censura que desencadenaría en la convoatoria de elecciones. Paralelamente, Miguel Tellado no descartó presentarla sin tener atados los apoyos necesarios y ganarlos sobre la marcha. Los 'populares' harían esto, por ejemplo, si el PSOE es encausado por financiación irregular, según publica el citado medio.
"No hay noticias. Si tuviéramos los apoyos, ya la habríamos registrado. Pero no nos dan los números. Junts sabe que puede llamarnos si quiere y el PNV ha demostrado que es un caso perdido", argumentan fuentes de la dirección nacional del PP. No obstante, las palabras de Feijóo y de Tellado, que ya no rehúyen el mecanismo sino que lo sondean con posibilidades, hacen pensar que algo se está moviendo.
Se sabe, además, que una buena parte del PP quiere que este mecanismo se aplique con celeridad. Esperanza Aguirre, antiguo peso pesado del partido, llegó a promover que Feijóo no fuera el candidato y colocar en su lugar a Felipe González, expresidente del Gobierno. "Una moción puede servir para presentar nuestro proyecto a los españoles. No podemos quedarnos parados", argumentan desde las filas del PP favorables a pasar a la acción. Por su parte, Santiago Abascal, líder de Vox y representante de la ultraderecha, también muestra su conformidad con explorar esta vía.
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