La batalla interna en Vox continúa su escalada de tensiones, focalizada en la figura de Javier Ortega Smith. Aunque los tira y afloja dentro del partido de Santiago Abascal, bien fuera por luchas de poder o por las cuentas de la propia formación, vienen de tiempo atrás, ahora el foco se sitúa en el “desacato” por parte del madrileño a las órdenes de la cúpula.

En los últimos meses, las discrepancias de Ortega Smith con la dirección de la cúpula se fueron acrecentando y, prueba de ello, han sido las ocasiones en las que el partido le ha quitado distintas funciones hasta dejarlo únicamente con la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, cargo que defiende que seguirá ocupando pese a la contrariedad de los primeros mandos.

Este martes acontecerá la prueba de fuego: ¿qué pasará en Cibeles? El lunes, Ortega Smith avanzó que acudiría al Pleno en calidad de portavoz, pese a la purga de sus cargos más cercanos en el Ayuntamiento -Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, suspendidos cautelarmente de militancia-, al no existir petición formal de Vox para someter a votación su continuidad al frente de este puesto.

Ortega Smith pierde peso en las filas de Vox

El que fue uno de los fundadores del partido a la derecha del Partido popular viene siendo motivo de disputa interna entre los de Abascal. Pese a que en los inicios del partido ocupó la Secretaría General o una Vicepresidencia, fue a partir de enero de 2024 cuando su relevancia dentro de las filas comenzó a decaer considerablemente.

El germen de esta situación se originó allá por 2022, cuando mantuvo una sonada confrontación con Macarena Olona, entonces otra de las figuras destacadas del partido y que llegó a ser candidata en las elecciones de Andalucía. Por este motivo, Ortega Smith fue apartado como secretario general, departamento que ocupó -y ocupa actualmente- Ignacio Garriga. Entonces, asumió la vicepresidencia del departamento económico de Vox y la portavocía del partido en el Ayuntamiento de Madrid.

Posteriormente, a finales de 2023, salieron a la luz los rumores de una presunta disputa interna por el liderazgo del partido entre él y Abascal y, con la consiguiente consolidación de su presidente.

Al margen de estos cambios estructurales, las tensiones también crecieron por la cercanía de Ortega Smith con ex del partido, como bien fue en la presentación del think tank de Iván Espinosa de los Monteros, ‘Atenea’. A su vez, que estuvo presente en la tribuna de autoridades durante el desfile militar del 12 de octubre cuando Abascal se negó a acudir.

Asimismo, en línea con las destituciones internas, el madrileño fue apartado de la portavocía adjunta en el Congreso de los Diputados y, un mes después, expulsado de la cúpula ejecutiva de Vox, lugar que ocupó Júlia Calvet. Asimismo, bien entrado enero, los ultraderechistas le retiraron la portavocía de la Comisión de Justicia de la Cámara Baja.

Ahora, queda por ver qué sucederá con la portavocía en el Cosistorio de Cibeles, el escenario candente de confrontación entre la cúpula de Bambú y el dirigente madrileño.

La gestión de las cuentas de Vox, segundo escollo

Este telón de fondo no puede entenderse sin las disputas internas en la formación ultraderechista. En los últimos años, han sido muchos los dirigentes, entonces de importante peso, que abandonaron las filas de Abascal por discrepancias. Pese a que ahora el foco se sitúe en Ortega Smith, nombres como Olona o Espinosa de los Monteros también resonaron en su día.

La que fuera diputada en el Congreso y candidata a la Junta de Andalucía por Vox, en su salida del partido, llegó a denunciar las cuentas del partido, que sería uno de los principales escollos que habría generado fricción entre dirigentes. Olona, en su momento, llegó a hablar de “una desviación de dinero público de once millones de euros”.

En Baleares, otro de los focos de tensión bajo esta premisa, tres excargos de Vox denunciaron a su vez desvíos de fondos hacia la Fundación Disenso. Idoia Ribas, la exportavoz en el Parlament de Baleares llegó a desgranar que la cúpula presionaba para verter estas cantidades: “Acumulan dinero público en la Fundación Disenso, de la cual Abascal se ha hecho presidente”, dijo en septiembre de 2025.

El último de los episodios en esta línea fue la recaudación de donaciones para las víctimas de la DANA de Valencia a través de la organización juvenil Revuelta. Los audios que trascendieron mediáticamente, algunos de ellos publicados por este periódico, mostraron que cargos de peso como Jorge Buxadé estaban al tanto de estas presuntas irregularidades por las conversaciones que mantuvo con los principales cargos de Revuelta.

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