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Democracia 21 ha encontrado en Ciudadanos y en Unión de Ciudadanos Independientes (UCIN) dos aliados para intentar hacerse un hueco en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El acuerdo, anunciado este miércoles y cerrado cuando faltan poco más de 48 horas para que concluya el plazo de registro de coaliciones ante la Junta Electoral Central (JEC), permitirá a las tres formaciones concurrir conjuntamente en Madrid y Barcelona bajo una nueva denominación: Democracia para el Siglo 21.
El pacto supone el regreso a las papeletas de Ciudadanos, que decidió no presentarse a las elecciones generales del 23 de julio de 2023 después de una prolongada crisis orgánica y sucesivos reveses electorales. Su incorporación al proyecto de Miriam González Durántez abre una nueva oportunidad para sus afiliados, aunque también devuelve al primer plano el interrogante que acompaña a la formación desde su declive: si conserva suficiente implantación y credibilidad para recuperar un espacio político propio.
Una alianza contra el calendario
González ha presentado el entendimiento como una invitación a sumar fuerzas más allá de las trayectorias individuales. En un mensaje difundido en redes sociales, ha defendido la incorporación de quienes quieran contribuir "con honestidad, con respeto y apostando por una manera radicalmente diferente de gobernar al país".
La abogada también ha apelado expresamente a la militancia de Ciudadanos, a cuyos integrantes ha reconocido el desgaste provocado por anteriores direcciones. "Sé que en el pasado os defraudaron", ha señalado, en referencia a una etapa marcada por las disputas internas y el retroceso electoral del partido naranja. La dirigente ha reivindicado, al mismo tiempo, la perseverancia de sus afiliados y su disposición a participar en una nueva iniciativa.
El movimiento llega pocos días después de la presentación pública de Democracia 21, celebrada el sábado en Madrid. La organización cifró en 700 las personas asistentes al acto, un dato que constituye una estimación de la propia formación y que, por sí solo, no permite medir su capacidad de movilización ni su potencial electoral.
🟡Comunicado de Miriam González 🟡 https://t.co/mlW5nzb5ua
— democracia21 (@democracia21_) October 14, 2026
Los avales, primera prueba de viabilidad
La urgencia no es únicamente política. La coalición debe afrontar ahora los trámites que permitan materializar su candidatura. Democracia 21 ha desplegado actividades en las calles de Madrid y Barcelona para reunir los avales exigidos a las formaciones sin representación parlamentaria, mientras mantiene abiertas las campañas de afiliación y captación de recursos económicos.
El calendario convierte esta fase en una prueba decisiva. Una alianza puede proporcionar estructura, militantes y presencia territorial, pero no garantiza automáticamente que la candidatura cumpla los requisitos legales ni que disponga de una organización suficiente para sostener una campaña competitiva.
La limitación geográfica también acota las expectativas inmediatas: Democracia 21 circunscribe su participación electoral a Madrid y Barcelona, aunque González asegura contar con la colaboración de más de treinta partidos locales y regionales repartidos por España. La propia dirigente ha agradecido su implicación, si bien ha reconocido que esos apoyos todavía no se han traducido en acuerdos formalizados ante la JEC.
La incógnita de una marca nueva con aliados conocidos
González ha tratado de evitar que Democracia 21 quede encasillada como una reedición de Ciudadanos. En declaraciones a ABC, sostuvo que el proyecto responde a circunstancias distintas de las que rodeaban al partido naranja hace una década y rechazó definirlo como una formación de centro, al considerar que esa etiqueta se ha asociado tradicionalmente con la equidistancia entre los bloques políticos.
Su apuesta discursiva pasa por situar la regeneración institucional y la limpieza política por encima de las adscripciones ideológicas de sus integrantes. «Lo importante no es de dónde viene cada uno, es hacia dónde vamos juntos», ha resumido.
Sin embargo, la nueva coalición tendrá que demostrar que esa voluntad de renovación va más allá del cambio de nombre y de la suma de organizaciones. La incorporación de Ciudadanos puede aportar experiencia y militancia, pero también reabrir asociaciones con una etapa de desgaste que la propia González ha reconocido. Entre la promesa de ruptura y la necesidad de apoyarse en estructuras preexistentes, Democracia para el Siglo 21 afronta su primera carrera electoral con dos desafíos simultáneos: llegar a tiempo a las urnas y convencer de que representa algo más que una nueva tentativa de recomponer el espacio político del centro liberal.




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