En tono electoral, una de las medidas estrella que viene defendiendo Vox es privatizar el sistema de pensiones al considerarlo “quebrado”. Una postura que no es baladí y viene adelantando el programa de la ultraderecha de cara a la cita en las urnas pero, ante este horizonte, cabe retroceder a las últimas dos legislaturas y la herencia que dejó el mandato del popular Mariano Rajoy para comprobar la evolución de la hucha de las pensiones.
A través del secretario general del Grupo Parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados, José María Figaredo, en una entrevista reciente con El Debate, consideran los de Santiago Abascal que “el sistema de pensiones es un zombi”, lamentando que “en casi 30 años no se ha aplicado ninguna medida correctora” tras el Pacto de Toledo. “Habría que dibujar un modelo de pensiones mixto, que tenga una parte de reparto y una parte de capitalización”, apostó.
Una postura que desoye por completo las reformas que se han acometido sobre el sistema en las últimas décadas, especialmente de la mano del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La herencia de Rajoy que revirtió el Gobierno de coalición
Cabe remontarse al final de la etapa del socialista José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno, cuando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social en materia de pensiones se situaba en cerca de 67.000 millones de euros en 2011. No obstante, en el transcurso del mandato de Mariano Rajoy, la hucha se vació en un 90% de su capacidad. Desde 2012, el Ejecutivo popular hizo uso del dinero ahorrado en el fondo para hacer frente al pago de las pensiones tras la crisis financiera.
Fue a finales de 2017 cuando el Ejecutivo del PP rebajó hasta 8.095 millones la hucha de las pensiones, teniendo en cuenta que todos los años de mandato de Rajoy se produjeron notables recortes, el más acuciado de todos en 2016, con 20.136 millones de euros menos. Una caída en su totalidad de 58.720 millones de euros, el 88% del fondo.
Bajo este escenario comenzó a trabajar la coalición progresista de Sánchez, que acometió la reforma más relevante en 2021 a través de la Ley 21/2021, vinculando las pensiones a la evolución de la inflación y acorde con el IPC medio registrado en los doce meses anteriores. De esta manera, la revalorización de las pensiones quedó blindada por ley.
Un giro de los acontecimientos a nivel legislativo y práctico que se tradujo en cifras: del 2,5% en 2022, el 8,5% en 2023, el 3,8% en 2024, el 2,8% en 2025 y el 2,7% en 2026. Encadenadas, estas revalorizaciones representan un incremento superior al 22% desde 2021. Aunque estos incrementos no se compensan con una balanza equilibrada del poder adquisitivo, sí que ha supuesto un antes y un después notable en la hucha de las pensiones.
En noviembre de 2025, prueba de ello, la pensión media del conjunto del sistema se cifró en 1.316,7 euros mensuales, mientras la pensión media de jubilación en 1.511,5 euros. En escala, en 2018 la pensión mínima de jubilación para una persona de 65 años que vivía sola estaba situada, una vez consolidadas las mejoras de aquel ejercicio, en 9.206,40 euros anuales. En 2026 ha pasado a 13.106,80 euros, alrededor de un 42% más en términos nominales. Para un pensionista de al menos 65 años con cónyuge a cargo, la cuantía ha evolucionado desde los 11.359,60 euros de 2018 hasta los 17.592,40 euros de 2026, un incremento cercano al 55%.
En cuanto a las no contributivas, para personas que no cotizaron lo suficiente para optar a una pensión contributiva, en 2018 la cuantía era de 5.327 euros anuales, mientras que este año ha ascendido hasta los 8.803,20 euros. Un 65% de diferencia.
Sánchez garantiza la sostenibilidad de las pensiones
Bajo este telón de fondo, el presidente del Gobierno se pronunció este martes al respecto lanzando un “mensaje de tranquilidad” sobre la viabilidad de la hucha de las pensiones, entrando en acusaciones hacia Génova por implantar “recortes” en su momento.
Sánchez hizo alusión a que voces del PP han venido sosteniendo que garantizarán el sistema en caso de realizarse un cambio de mandato en La Moncloa tanto “con el modelo actual y con los que vengan”, preguntándose en este punto cuál sería el modelo alternativo al actual. En este sentido, salió en defensa de “la reconstrucción del Pacto de Toledo, que se quebró después de la crisis financiera” y que fue avalada en la Comisión Europea.
En esencia, Sánchez puso en valor el incremento de la hucha recordando que en 2018 contaba con 5.000 millones de euros frente a los 20.000 millones actuales.
Génova se aleja de la postura privatizadora de Vox
En lo que concierne al entendimiento de las derechas respecto a las pensiones, precisamente, se da una holgada distancia. Mientras Figaredo y el conjunto de Vox ha dado alas a desmontar el actual sistema de pensiones al considerarlo “quebrado”, los populares han defendido que el sistema es “robusto y sólido”.
Unas palabras que vertió este martes el portavoz nacional, Borja Sémper, desde el Congreso: “El sistema aguanta, hay que garantizarlo y visibilizarlo. Es robusto y sólido”, defendió en declaraciones a laSexta, marcando claras distancias así con las palabra esgrimidas por Figaredo.
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