No se define como una "ola de calor", según la forma en la que la entiende la Aemet, pero sí que estamos ante una "cúpula" que va a mantener durante esta semana unas elevadas temperaturas poco habituales para el mes de mayo. No las sufrirá solo el territorio español, sino que, siendo algo que ha sorprendido, se trata de un fenómeno que también está afectando a otros países europeos, como Francia, Bélgica, Alemania, los Países Bajos, Luxemburgo, el Reino Unido, Austria, Suiza, el norte de Italia o la República Checa, donde les sorprende en gran medida ver los termómetros por encima de los 30 grados en estas fechas.

Concretamente, esta situación se está dando debido a un bloqueo anticiclónico que está impidiendo moverse a una masa de aire cálido que se ha situado sobre Europa Occidental y que llegaba procedente de Marruecos y España

Es por ello que no se espera que las temperaturas bajen en los próximos días y ya se avisa de que el calor vivido este fin de semana tardará varias jornadas en marcharse. Hacía tiempo que Europa no vivía un mes de mayo tan caluroso. De hecho, se están registrando cifras récord, con máximas que se han situado hasta 12 o 13 grados por encima de lo que marcan los promedios estacionales. El Reino Unido, Francia, Italia o España van a ser los países más castigados por este temprano calor asfixiante. Es más, este fin de semana diferentes capitales europeas ya veían un calor inusual para estas fechas, estando encima de los 32 grados en Londres, los 31 en París y Roma y los 38 grados en el sur de España. 

Según apunta Meteored, el bloqueo anticiclónico que se está dando el territorio europeo funciona ahora mismo como la tapa de una olla que atrapa el aire caliente. Es por ello que, debido a esta alta presión atmosférica, los ciudadanos de diferentes países del continente están afrontando días de elevadas temperaturas que darán una tregua previa al verano, más pronto o más tarde, en función del tiempo que se mantenga este cerco al movimiento de las masas de aire.

Uno de los riesgos principales para la población, tal y como apuntan los expertos, no reside tanto en las temperaturas en sí, pues quedan lejos todavía de las que se pueden registrar en julio o agosto, al menos en España, sino del importante contraste que se está dando respecto a las últimas semanas. Así, está diferencia tan brusca que se ha dado en un período tan corto de tiempo puede tornarse igual de peligrosa que un verdadera ola de calor de verano. 

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