La política se resume en imágenes, y la campaña para las elecciones generales del 29 de noviembre está teniendo varias muy predominantes. La llamada a las urnas ha llegado en un momento de enorme movilización social, tanto en España como en el resto de Europa, y las proclamas de los candidatos coinciden en las portadas con los gritos y pancartas en las calles. También con la violencia de la Policía en respuesta, que estos días está entrando de lleno en el debate público, desde los tribunales hasta los medios de comunicación.
Pedro Sánchez convocó las elecciones con la Puerta del Sol, y muchas otras plazas de España, repletas de tiendas de campaña y antifascismo. La izquierda trata, desde entonces, de capitalizar el descontento social por la vivienda, las protestas educativas o la huelga general del próximo 11 de noviembre; aprovechando el calor de las calles contra la gestión de líderes del PP como Isabel Díaz Ayuso o el auge de Vox.
La violencia de la Policía pone al Gobierno en el foco
Sin embargo, para el Gobierno es complicado rentabilizar las protestas cuando estas terminan con su Policía Nacional ejerciendo la violencia contra ellas. También cuando una gran parte de los que se movilizan desde el desahucio de Maricarmen no olvidan que la situación de la mujer de 87 años se debe, en gran medida, a la incapacidad del Ejecutivo central de articular la legislación en vivienda que se le supone a un Gobierno de coalición progresista.
Las imágenes no dan tregua. La Policía sacó a rastras a quienes pusieron su cuerpo entre la especulación y la casa de Maricarmen, terminó abriendo cabezas a quienes pedían más recursos para la universidad pública en Madrid, disolvió a porrazos el piquete de los educadores contra Ayuso, y paró a cañonazos el rechazo de A Coruña y Avilés contra Vox. Todo en menos de tres semanas.
En contraste, cuando los cachorros del fascismo acudieron a cantar el Cara al Sol a los acampados, los agentes observaron impasibles. Esto ha causado que, paradójicamente, la derecha y los manifestantes señalen al mismo sitio. Unos como instigador de las protestas y otro como quien ordena a la Policía responder a ellas con violencia, pero ambos coinciden en culpar al Gobierno.
Vox lleva a los antifascistas a los tribunales
El último episodio ocurrió este miércoles. Santiago Abascal llegó a la plaza de María Pita, en A Coruña, para protagonizar un acto de precampaña de Vox. Allí le esperaban unos 5.000 manifestantes antifascistas de movimientos juveniles como Galiza Nova o la Coordinadora da Mocidade Socialista. Los antidisturbios cargaron con violencia contra ellos, según las organizaciones, disparando pelotas de goma a corta distancia, utilizando gases lacrimógenos y dando golpes en la cabeza, incumpliendo la normativa en algunas ocasiones. Esto provocó una segunda manifestación, unas horas más tarde, contra la brutalidad policial, que terminó de la misma manera.
El resultado fueron tres detenidos y decenas de heridos, una Delegación del Gobierno que defendió a los agentes, y gasolina para el discurso de la ultraderecha. Vox partió esa tarde a Avilés para otro acto, en el que también hubo cargas contra quienes fueron a expresar su rechazo. Abascal no tardó en utilizar los altavoces mediáticos de la derecha para culpar a Sánchez de los dos episodios. “Yo advertí que iba a ser una campaña de violencia. Que el Gobierno iba a utilizar a sus milicias”, dijo en Horizonte.
La coordinadora de Vox en el Senado, Marta Castro, dio un paso más este viernes, y anunció que han presentado una querella ante el tribunal de instancia de A Coruña. La formación acusa, por un lado, al delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, de delitos electorales, contra los derechos cívicos y de prevaricación, porque, según Castro, “autorizó la concentración de los violentos a sabiendas de que querían atacar a Vox”, según publicó en su cuenta de X. La denuncia también señala a los manifestantes por incitar al odio, impedir con violencia una reunión lícita, atentar contra agentes de la autoridad, desorden público, lesiones y daños; agravados todos por “discriminación por motivos ideológicos”.
Ya en el juzgado. Sellada la querella por el acto de @vox_es en Galicia. Esta es la normalidad democrática de la izquierda: violencia. Es querellado el delegado del gobierno del PSOE en Galicia, autorizó la concentración de los violentos a sabiendas de que querían atacar a @vox_es y a los candidatos de estas elecciones. Los agresores ya lo habían anunciado. Resultado: gritos, insultos, lanzamiento de balizas, objetos punzantes, y heridos.
— Marta Castro (@_Marta_Castro) October 22, 2026
El antifascismo de la acampada espera a los tribunales
No es el único episodio de la campaña que ha llegado a los tribunales. Los antifascistas que protestan por la vivienda en la Puerta del Sol mantienen la acampada desde el pasado 26 de septiembre, a pesar de los intentos de Ayuso y los bulos del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, para tratar de vincular a los colectivos allí presentes con la violencia y la insalubridad.
En este caso, la Delegación del Gobierno ha defendido a los acampados, y se ha negado a responder a las constantes peticiones del PP de desalojarlos. El 5 de octubre, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid (TSJM) rechazó el desalojo cautelar pedido por el Ejecutivo de Ayuso. Desde entonces, se estudia también una denuncia de Vox contra el delegado, Francisco Martín, y organizadores como el Sindicato de Inquilinas o la Coordinadora Juvenil Socialista.
La ultraderecha vincula a los movimientos con el Gobierno, y pide investigar la organización y autorización de la acampada. También denunciaron actos violentos, presuntamente, contra periodistas de medios de derechas, para lo que piden a la Justicia que acceda a las grabaciones de las cámaras de seguridad de Sol.
La derecha usa las tertulias para señalar a Sánchez y justificar la violencia
Y luego está el escenario mediático, en el que la derecha trata de justificar la violencia policial contra los que se manifiestan. Lo hizo Abascal en Horizonte, donde llamó “milicias de Pedro Sánchez” a los movimientos antifascistas. También ocurrió con el escrache contra Ayuso en la Consejería madrileña de Educación, que la propia presidenta regional vinculó también con Sánchez en el mismo programa de Mediaset.
El show de Iker Jiménez también dio voz, el 9 de octubre, a una portavoz de JUPOL, el principal sindicato de la Policía Nacional, que denunció una presunta radicalización de la acampada de Sol y advirtió de que los agentes de la UIP, los antidisturbios, actúan sin la protección suficiente.
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