El Partido Popular de Andalucía aspira a revalidar la mayoría absoluta que obtuvo en 2022 gracias al apoyo del 43% de los electores andaluces (1.589.272). El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno Bonilla, concentra sus esfuerzos en retener el grueso de aquellos votos el próximo 17 de mayo. Sin embargo, el aumento del censo en un 3% (+170.000 electores) y el reparto del último/a diputado/a en varias circunscripciones dejan de garantizar intranquiliza a San Telmo.
"Una mayoría absoluta es muy difícil (...) Creemos que vamos a ganar en las ocho provincias y que vamos a obtener en torno a 1,5 millones de votos (...) Pero hay 15.000 votos que en función de cómo se produzcan en cada una de las provincias y como se repartan los retos pueden marcar la diferencia para llegar a 57 diputados (una mayoría absoluta amplia) o quedarnos en 52 (un resultado que obligaría a pactar con Vox)", explicó el presidente andaluz en una entrevista concedida al Programa de Ana Rosa.
En 2022, los restos en cada provincia favorecieron al candidato popular y mandatario en funciones. Ahora, en 2026, el auge de la ultraderecha en varias provincias amenaza una posible amplia victoria de Moreno.
No obstante, el Partido Popular andaluz reduce las posibilidades de que esta afección al reparto se produzca por un aumento del voto del PSOE o por una mayor movilización de la izquierda transformadora por la coalición suscrita entre Podemos, Izquierda Unida y Sumar. Tampoco por el crecimiento de Adelante Andalucía.
Los más cercanos colaboradores de Moreno optan por la “vía andaluza” para acaparar el centro electoral y confían en caricaturizar el liderazgo de la secretaria general del PSOE de Andalucía, María Jesús Montero. La puja por 15.000 sufragios refuerza una estrategia de llamada al voto útil y a la empatía sensible que Moreno ha protagonizado durante toda la Semana Santa.
El mapa electoral andaluz de 2026 llega con una demografía alterada. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 6,8 millones de andaluces conforman el censo actual, de los cuales unos 302.000 residen en el extranjero.
Este repunte del 3% respecto a 2022 no es homogéneo y amenaza con descuadrar los cálculos de los partidos. El caso de Almería es paradigmático: con un espectacular crecimiento del 9,45% (44.000 nuevos electores), la provincia se convierte en un polvorín donde un puñado de votos podría desplazar al PSOE en favor de Vox y poner a prueba la hegemonía del Partido Popular en el último caucus de las derechas.
La segunda gran provincia con un movimiento en el número de electores es Granada, que ha experimentado un crecimiento del 7,4%. Hay 760.739 personas llamadas a votar el 17M para participar en el reparto de los doce diputados en juego. Y, en tercer lugar está Málaga, con un 5% de incremento en el censo.
Moreno necesita que la campaña se libre en clave andaluza, no estatal. En unas elecciones contaminadas por el debate político nacional, Vox tendría opciones de capitalizar el voto de derechas contrario al Gobierno central y la izquierda podría movilizarse en bloque. En cambio, un debate de baja intensidad centrado en Andalucía le permite competir desde su ventaja posicional: la imagen de gestor construida durante siete años.
Por otra parte, la exdiputada, eurodiputada e inquilina de la Moncloa durante su matrimonio con Felipe González, Carmen Romero, fue quien presentó a la candidata socialista en un desayuno informativo en Sevilla, y reapareció para conectar generaciones y reforzar la autoestima del socialismo andaluz.
Su presencia en Sevilla no es casual ni anecdótica. "Tendrá un papel en esta campaña", explican fuentes de San Vicente, cuartel general del PSOE andaluz. De momento, tiene agenda en Sevilla y en Cádiz y "ha mostrado su disposición para ayudar al partido en lo que pueda ser útil, tanto a nivel federal como en Andalucía", confirma el Correo de Andalucía.
Su disposición sirve de contrapunto al rol del PSOE caoba de González quien, apenas 72 horas después de que Moreno activara el botón electoral para el 17 de mayo, se sentó junto al presidente de la Junta de Andalucía, con la excusa de hablar de la faceta política de Cayetana de Alba, en el centenario de su nacimiento.