España

Alicia del Río (Sindicato de Inquilinas): "La batalla no se va a ganar con un partido súper chulo que conquiste el Congreso"

"Si nos unimos somos más potente que cualquier juez, policía, rentista o Gobierno"

"Si nos unimos somos más potente que cualquier juez, policía, rentista o Gobierno"

El encarecimiento del precio de la vivienda es el principal problema de la ciudadanía española. Así lo evidencian las encuestas, pero sobre todo el sentir de la calle. La eterna campaña de las elecciones generales del 29 de noviembre recoge ahora, por intereses partidistas, una realidad que lleva sufriéndose años en los barrios de todo el país. Allí, en las micro realidades de los nadie, organizaciones y sindicatos barriales llevan años defendiendo la vida de sus vecinos. Un parapeto de víctimas con conciencia de clase. El Sindicato de Inquilinas es uno de estos colectivos.

El desborde de camisetas naranjas de las calles y plazas del país les ha colocado en el centro del foco mediático y muchas personas han podido conocer. Ahora miran con rabia al futuro, preparándose para la más próxima de las batallas: la huelga general del 11 de noviembre. Apenas dos semanas separan al país de una nueva cita histórica (otra más) y Alicia del Río, una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas, se ha sentado en El Plural para charlar sobre la situación que arroya a miles de familias cada año.

Una conversación tranquila que mira mucho más allá de las movilizaciones próximas y se aleja del corsé impuesto por la política institucional en la que cuenta, entre otras cosas, cuando ella y sus compañeras de piso fueron desahuciadas. Alicia, sin pelos en la lengua, no deja ninguna pregunta sin responder en esta entrevista. 25 minutos de conversación que todo aquel interesado puede disfrutar sin cortes en el vídeo que encabeza la noticia. Para aquellos con menos tiempo o más pereza, dejamos por escrito lo principal de cada intervención.

Pregunta (P): ¿Es la huelga general del 11 de noviembre del PSOE, el Frente Amplio o de algún otro partido de izquierdas?

Respuesta (R): Esta huelga se la está intentando apropiar todo el mundo. Unos dicen que es contra el PSOE y otros dicen que es contra el PP. Lo cierto es que es contra todos los gobiernos que han estado posicionándose a favor del rentismo. Y eso lo hemos visto tanto en el Gobierno central como, por ejemplo, aquí en Madrid, por parte del Gobierno regional y por parte del Gobierno local. Todos aquellos gobiernos que por obra u omisión han estado dando alas a que las casas sean un negocio en lugar de un derecho, la huelga es contra ellos.

P: ¿Cuáles son las principales reclamaciones que queréis llevar a ese gran día, a esa cita?

R: Una bastante evidente es la bajada de los precios de los alquileres. No puede ser que estemos dando más de la mitad de nuestro sueldo para pagar una triste habitación […] La bajada de los precios de los alquileres es principal. Y después, como nos ha enseñado el caso de Maricarmen a toda la sociedad, la estabilidad residencial. No puede ser que se acaben los contratos y es legal echarte […] Las casas que se compren en nuestro país deberían de ser compradas por gente que va a vivir en ellas. Si tú vas a especular, que no se deje que se efectúe esa compra. Y lo mismo con todas esas casas que están ahora en usos antisociales. Bien por estar vacías o bien por estar con un piso turístico ilegal, eso se tiene que eliminar, o friendo impuestos o pasando directamente a expropiar.

Y luego, la última reivindicación bastante es esa construcción de un parque público de vivienda del que estemos orgullosos. Primero, vía expropiación de esos fondos buitre y esos especuladores, recuperar las casas para el común y después construir allí donde haga falta, pero, por supuesto, siempre con constructoras públicas. Que nadie se forre con un bien necesario

P: ¿Qué creéis? ¿Qué ha supuesto esta acampada, que ya ha sobrepasado lo que duró la del 15M y que de momento parece mantenerse? Aunque empiezan a haber voces que hablan de replegarse para seguir el trabajo desde los barrios.

R: La acampada fue un momento en el que se vio que efectivamente esto era un punto de no retorno. Que toda esa rabia que habíamos acumulado estos años por la crisis de vivienda y que salía por fin a flote con la barbaridad del desahucio de Maricarmen, se consolidaba en decir, ha empezado un ciclo nuevo con esa acampada. Con todas esas personas que fueron a Sol, que empezaron a llegar más y más y más y que se replicó por todo el Estado. Ahora, el esfuerzo para construir la huelga general debe estar puesto en cada centro de trabajo, en cada plaza de cada barrio, para que llegue realmente a todos los rincones. Esa chispa de Sol que esté en todos los barrios de Madrid.

P: Muchas personas os han conocido ahora, pero ¿de dónde parte el Sindicato de Inquilinas?

R: El sindicato se gestó en 2017, paralelamente en Madrid y en Barcelona. Y empezó con una idea muy simple, que era combatir los desahucios invisibles. En ese momento ya se veía que empezaba la burbuja del alquiler y que mucha gente, cuando se acababa su contrato pues hacía las maletas y tenía una mudanza forzosa. Por eso hicimos la estrategia Nos quedamos, que es una estrategia de desobediencia pacífica, pero de resistencia, de negarnos a los caseros, tanto a subidas como a decirte que te vayas. Y con eso es con lo que hemos ido creciendo y poniendo sobre la mesa estos términos de que eso es un desahucio, de lo que es el rentismo.

Entonces, es una organización que ha ido, a través de estrategias sindicales de lucha, pues generando esa unión entre las inquilinas para que no nos enfrentemos solas a los caseros. Solas abusan de nosotras y cuando estamos organizadas con el sindicato somos capaces de torcerles el brazo mediante la desobediencia y mediante la presión […] Lo importante, que gracias al sindicato podemos ganar y que cada vez traemos estrategias sindicales más potentes, como puede ser también la huelga de alquileres […] Si las inquilinas nos unimos tenemos el poder de pararlo todo porque somos quienes permitimos que la rueda siga funcionando, las que pagamos, las que estamos en las casas. Si nosotras paramos, se puede acabar el negocio de la vivienda.

P: ¿En qué se diferencia este sindicalismo de base de otras estrategias que podemos ya conocer?

R: En este país hemos estado muy acostumbradas, tristemente, en los últimos años y décadas, a un sindicalismo que es de concertación. Centrales sindicales que se dedican a generar paz social, a pensar, ‘bueno, vamos a hacer unos acuerdos en unos despachos, a ver si conciliamos un poco los intereses de la patronal con los de los trabajadores y que haya paz’. Nosotras pensamos lo contrario, que el sindicalismo es de conflicto, que es sólo mediante el conflicto como podemos arrancar derechos.

¿Cómo vamos a conseguir medidas estructurales que atacan esas ganancias rentistas, como los contratos indefinidos, como la bajada de los alquileres? Pues sólo mediante el conflicto. No porque haya unos acuerdos en unos despachos ni un partido que prometa ‘A’ o un partido que prometa ‘B’. Solo mediante pararlo todo y generar un conflicto que implica daño económico y que implica paralización de la vida, es como podremos arrancar una victoria a la patronal rentista.

P: Vuestro último conflicto derivó en que un decreto que estaba en un cajón volviese a alumbrarse. ¿Lo consideráis de mínimos? ¿Hay que ir más allá u os parecen unas recetas aceptables?

R: Por supuesto que era totalmente de mínimos. Lo único que se dijo ahí es, ‘por favor, que si pagamos, que no nos echen. Que no haya ninguna Maricarmen más’. Eso era la estabilidad de los contratos. Pero eso no arregla el problema de vivienda, que es súper complejo […] Hay que topar el alquiler y es exactamente igual de importante que los contratos indefinidos […] Hay que desmercantilizar la vivienda, que sea un derecho garantizado como queremos que sea la vivienda, la sanidad o la educación.

P: Los abordajes que mencionas son sobre la vivienda ya construida. ¿Y sobre la construcción pública?

R: Es muy importante que la planificación de la vivienda sea social, en tanto que es un bien de primera necesidad. Por lo tanto, cuanto más lo podamos alejar de las lógicas del lucro, mejor va a funcionar. El mercado ya se ha visto que ha sido un completo desastre, que hay una crisis habitacional porque lo hemos dejado en manos del mercado.

La construcción pública quiere decir que todo es público, todo el proceso productivo es público, tiene intereses sociales, no hay nadie que se esté lucrando. Y además también eso nos da pie a nuevos modelos de vivienda, que no sean solo el alquiler o la hipoteca. También podemos tener la cesión de uso, que es una cosa muy olvidada en nuestro país, pero que existe.

P: Otra de las patas del debate es la vivienda turística. ¿Cómo la orientáis?

R: ¿Habría que tener un mecanismo de persecución efectivo en el cual se eliminen las viviendas turísticas ilegales. Tú no puedes poner una ley que luego no tenga sanciones. No son ilegales, ¿y quién persigue esa ilegalidad? Eso tendría que estar perseguido ipso facto, y que al momento se cierren y se pongan a disposición del mercado residencial con grandes multas, no multas irrisorias como las que se les ha puesto a Airbnb, que les dan igual, y si no, pues expropiación.

Si tú no cumples con el uso social de un bien de primera necesidad, pues que se expropie y se ponga a disposición de la población. A nadie le sorprendía que en medio de la pandemia se pudieran expropiar mascarillas para ponerlas a disposición del profesional sanitario, que se estaba jugando la vida. Pues es lo mismo con las casas, deben estar puestas al interés común. Si te dedicas al interés antisocial, pues tendrás que ser perseguido y todo eso reparado.

P: ¿Y los únicos culpables son los grandes fondos buitres y Airbnb o también la acumulación de los conocidos como pequeños propietarios?

R: Cuando una inquilina está sufriendo la especulación no le da igual si es un fondo buitre o si es una señora que tiene tres casas. A mí y a mis compañeras de piso nos desahució una señora que tenía tres casas, una la suya y dos que le sobraban de herencias o de lo que fuera. Y nos echó para poner primero un piso turístico ilegal y ahora he visto que está en venta.

Hay que atacar las prácticas especuladoras, vengan de donde vengan. Y por desgracia, en nuestro país, esto lo empezaron los fondos buitres, pero luego se fue extendiendo y ha habido un agente radicalizador horrible, odiado por todo el mundo, que son las inmobiliarias. Se han dedicado a llamar a gente y a decirle pon la vivienda más cara. Como ellos se llevaban las comisiones, han radicalizado el mercado y por desgracia nos encontramos señoras que son como un fondo buitre a la hora de sus prácticas. Ahí claramente las medidas son para todos. Tú tienes que hacer contratos estables, seas Blackstone o seas Pepito Pérez.

P: Sobre inmobiliarias, ¿de qué prácticas ilegales o cuestionables sois conscientes?

R: Hay gente que me ha contado que se ha muerto su abuelo y le ha llamado una inmobiliaria. Van por los barrios y saben en qué casas hay personas mayores para que, cuando se mueran, llamar a las familias y gestionar esos pisos. Realmente no tienen escrúpulos, no tienen piedad. Son parte de ese entramado rentista que une a rentistas, inmobiliarias, el brazo judicial, el brazo policial, el lobby de la patronal inmobiliaria que presiona a nuestros gobiernos y que tiene a todos arrodillados. ¿Por qué tenemos excargos del Partido Socialista como Elena Beúnza, como Joan Clos, que han sido presidentes de la patronal inmobiliaria? Porque es todo un entramado, es todo un entramado para que siga funcionando la rueda de que las casas son para especular.

P: ¿Entren en este entramado organizaciones públicas como Sareb, la AVS (Comunidad de Madrid) o la EMVS (Ayuntamiento de la capital)?

R: Por supuesto, lo que se ha hecho con la Sareb es una barbaridad. ¿Cómo puede haber pasado? Se rescata a los bancos en vez de a las familias. Tenemos ese millón de personas que fueron desahuciadas y después los bancos, aparte de rescatarles, crean todo lo de la Sareb para poner esos activos en el mercado de vuelta. Y encima la gestionan fondos buitre como KKR. Lo peor de lo peor que hay en el mundo está gestionando las casas de la Sareb, que serían de todos y de todas porque ya las hemos pagado a los bancos.

Tanto la Sareb, como la AVS Y EMVS se están comportando como verdaderos fondos buitre. La EMVS y la AVS desahucian cada día, cuando son las instituciones que deberían proveer de vivienda pública. Si a ti te están desahuciando y te quieren dar una alternativa, es la AVS la que te tiene que dar en Madrid, por ejemplo, una alternativa digna y; sin embargo, es la propia AVS la que te desahucia. Es una barbaridad.

R: ¿Qué papel juegan en estos desalojos la Policía Nacional y la judicatura?

R: Dentro del ámbito de la judicatura hemos visto ahora jueces que sí que están paralizando desahucios por causas de interés social y también tenemos ahí la nueva herramienta del informe educativo para presionar a los jueces en aras de promover el derecho a la educación de los menores. En la judicatura puede haber más diversidad, aunque hemos visto como la gran mayoría pueden seguir ordenando desahucios cuando hay una moratoria. Pues si los jueces muchas veces se alinean a favor del rentismo.

Y la Policía, ojalá aprendieran de los bomberos. La verdad que es un cuerpo que nos tiene bastante orgullosas con su negativa a participar en los desahucios, aquellos que están organizados en la plataforma antidesahucios de los bomberos. Pero la Policía, pues evidentemente están siendo esbirros del rentismo y además estamos viendo últimamente como han incrementado el nivel de violencia policial brutal […] Realmente da muchísimo miedo y nos hace ver como esa amenaza del fascismo en nuestro país cada día es más patente y que la tenemos que combatir desde el sindicalismo.

Tenemos que generar esa unión para poder dar la cara ante los poderosos y ahí vemos que somos más potentes que cualquier juez y que cualquier policía y por supuesto que cualquier rentista y que cualquier gobierno.

P: Y estos desahucios, lejos de los que pueda pensarse, no afectan solo a la imagen vulnerable que muchas personas generan en su cabeza. ¿Cuáles son los perfiles que acuden a vosotras?

R: A veces viene gente que dice ‘oye somos propietarios mi expareja y yo y no nos podemos separar porque no tenemos a dónde ir, ¿qué hacemos?’. O gente que dice ‘pues yo soy propietaria de mi vivienda, pero es que no puedo más porque mis hijos ven que sus amigos desaparecen del colegio y yo no quiero que mis hijos no tengan amigos en el barrio’. O sea, mucha gente que ha podido acceder a la propiedad en otro momento también se está viendo muy impactada por las lógicas rentistas o gente que tiene un pequeño comercio y que ve que va a cerrar o que le quieren también echar por el alquiler.

Es una batalla que es contra la vida y por eso gente muy diversa está dando la cara, no hace falta ser el más agraviado de todos, que ya estás viviendo en una nave o en un trastero, no hace falta llegar a esa situación para saber que es una batalla que nos está destrozando la vida de la mayoría social.

P: Por todas estas cosas y otras muchas, se camina hacia la huelga del 11 de noviembre, también hay otro acto el 15 de noviembre vuestro. Esto me lleva a preguntarte si hay un horizonte para el sindicato de inquilinas en la política institucional

R: Nuestra tarea es construir el poder de base porque somos muy conscientes de que están en juego unos intereses muy fuertes, que es la ganancia de los rentistas, que es el negocio más lucrativo de nuestro país, dentro de los negocios legales. Entonces, esa batalla no se va a ganar en las instituciones, no se va a ganar porque haya un partido súper chulo que conquiste el Congreso. Todos sabemos que el día que estaban votando los decretos en el Congreso hubo un montón de llamadas de los principales bancos de este país, de los principales lobbies rentistas para que esos decretos se tumbaran.

Nosotras no podemos pensar que en un despacho y en un partido se va a arreglar. Nuestro referente son las grandes conquistas del movimiento obrero, la jornada laboral de ocho horas que te decía antes. Ese tipo de victorias vienen del poder popular, vienen de organizar a una mayoría social desde la base que es capaz de paralizar un país, que es capaz de hacer un daño económico tan fuerte para arrodillar a esos rentistas

En el Sindicato de Inquilinas habrá rumores de todo tipo, seguro que los va a haber porque tenemos un capital político que todos quieren atrapar, pero el Sindicato de Inquilinas de Madrid y la Confederación Estatal de Sindicatos de Inquilinas queremos construir poder de base. Llevamos nueve años en ello y vamos a seguir así porque falta mucho trabajo para realmente conquistar el derecho a la vivienda en nuestro país.

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