La segunda parada del caucus electoral diseñado por Alberto Núñez Feijóo ha puesto de relieve el derbi que protagonizan las derechas en búsqueda de la hegemonía conservadora: sobrevivir o reemplazar. La ultraderecha cabalga a sus anchas por el interior de la península y se propaga con fuerzas allá donde se abren las urnas. Los populares pierden identidad cuando pierden la posición o se dejan arrastrar por una promesa autocumplida que, siguiendo los pasos de su colega francesa Marine Le Pen, “gane perdiendo”.
Asimismo, el resultado corrobora el giro a la derecha en la sociedad española, el castigo de los pueblos a la izquieda y el regionalismo, el fracaso de la estrategia de Jorge Azcón y Feijóo, la derrota estrepitosa de un PSOE testimonial pese a la gran campaña de Pilar Alegría, la absorción de la Chunta Aragonesista y la desaparición del histórico Partido Aragonés.
En torno a una cuarta parte del respaldo electoral obtenido por Vox en Aragón procede del Partido Popular. Las estimaciones manejadas apuntan a que la formación liderada por Santiago Abascal incrementó su apoyo este domingo, entre otros factores, gracias a la captación de aproximadamente 30.000 antiguos votantes del PP. Los populares registraron una caída del 1,24% en su porcentaje de voto y pasaron de 28 a 26 escaños. La dirección del PP reconoce desde hace años la existencia de este trasvase hacia Vox, aunque admite no haber encontrado hasta ahora una fórmula eficaz para frenar una dinámica que explica que el 25% del resultado de Vox se construya a partir de electores procedentes de sus filas.
La transferencia desde el PP es relevante, pero no constituye el único pilar del crecimiento de Vox. Otro elemento clave es su notable implantación entre los votantes jóvenes. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ya detectó en su estudio preelectoral en Aragón que Vox lideraba la intención de voto en los tramos de edad de 18 a 24 años y de 25 a 34, situándose por delante del PSOE.
Este patrón no se limita al ámbito aragonés, sino que se repite en el conjunto de España y, además, comienza a extenderse a la franja de edad de 35 a 44 años. En el caso específico de los hombres de entre 18 y 24 años, Vox se consolida como la opción preferida, superando tanto al PP como al PSOE. De acuerdo con las estimaciones de la encuestadora del Grupo Redondo, Opina360, los nuevos votantes aportaron alrededor de 10.000 papeletas al total de 117.000 votos cosechados por Vox.
A ello se suma la captación de antiguos abstencionistas. Electores que se mantenían alejados de las urnas por desencanto con los partidos tradicionales o con el propio sistema político han encontrado en Vox una alternativa a la que apoyar. Este segmento habría contribuido con otros 10.000 votos a su resultado final.
Uno de los aspectos más llamativos del análisis electoral es el trasvase en el eje ideológico. Diversos estudios vienen señalando desde hace tiempo la existencia de una transferencia de voto desde el PSOE hacia Vox, un fenómeno que se mantiene, aunque sin un consenso claro sobre su magnitud. El director de Opina360, Juan Fransico Caro, estima que este flujo representa en torno al 1% del electorado socialista, lo que equivaldría a unos 2.000 votantes. Esta cifra es superior a la recogida por el CIS en sus últimos estudios, donde se sitúa en el 0,6%, pero inferior a las estimaciones de Sigma2, que lo eleva a entre el 3% y el 4%, y de 40dB, que lo sitúa entre el 4% y el 5%.
Finalmente, para completar el total de 117.000 votos obtenidos por Vox, quedarían unos 5.000 sufragios cuyo origen es más heterogéneo. Se trata de aportaciones menores procedentes de diversas formaciones, como el Partido Aragonesista, Aragón Existe, Unidas Podemos, Chunta Aragonesista y Movimiento Sumar, que, en conjunto, contribuyen a redondear el resultado electoral del partido.
En la provincia de Huesca se reparten tres escaños, un reparto que en las elecciones de 2023 se saldó con dos diputados para el Partido Popular y uno para el PSOE. En aquella cita electoral, el PP obtuvo el 38% de los votos, seguido del PSOE con un 34% y de Vox con un 13%. Este resultado se explica por el funcionamiento del sistema de asignación de escaños, que se articula en tres fases: en primer lugar, quedan excluidas las candidaturas que no alcanzan el 3% de los sufragios; a continuación, a las formaciones que superan ese umbral se les aplica el método d’Hondt, dividiendo sus votos entre 1, 2 y 3 para obtener tres cocientes por partido; y, finalmente, los tres escaños se adjudican a los cocientes más elevados.
Un esquema parecido se observa en la provincia de Teruel. En 2023, el PP fue la fuerza más votada, con un 35% de los apoyos, lo que le permitió hacerse con el primer y el tercer escaño, por delante de Teruel Existe, que alcanzó el 15%. En la última convocatoria, los populares volvieron a imponerse, aunque con una ventaja menor: lograron el 29% de los votos frente al 20% de Vox, que pasó a ocupar la tercera posición. Al no duplicarse el cociente del PP, fue Vox quien terminó adjudicándose el último escaño.
Zaragoza, por su parte, elige siete diputados, un reparto que, en el escenario actual, se mantendría igual que en 2023. Pese a haber perdido siete puntos porcentuales, el PSOE conservaría con cierta holgura los dos escaños obtenidos entonces. De hecho, dentro del espacio de la izquierda, el escaño que presenta una mayor vulnerabilidad es el de Chunta Aragonesista, que se haría con el último diputado en esas hipotéticas elecciones generales que se toman como referencia.
La situación aragonesa no constituye una excepción en el conjunto del país. En España existen otras seis provincias, además de Huesca y Teruel, que reparten tres escaños, y en cinco de ellas —Palencia, Cuenca, Ávila, Zamora y la propia Huesca— el resultado de 2023 también fue de dos diputados para el PP y uno para el PSOE. En estos territorios, la dinámica podría reproducirse de forma similar: el PSOE podría retener su escaño incluso con una pérdida significativa de votos, siempre que se mantenga por delante de Vox, mientras que el PP corre el riesgo de ceder uno de sus diputados en favor de la formación de extrema derecha si esta continúa creciendo.