La escena que resultó este martes del Congreso de los Diputados, en la que un diputado de Vox subió a la tribuna y se encaró con el vicepresidente de la Cámara Baja, no es motivo de máxima importancia para Santiago Abascal. El presidente del partido ultraderechista así lo ha trasladado este jueves en conversaciones con los medios de comunicación desde Andújar (Jaén), tachando lo sucedido de “una discusión airada”.
José María Sánchez García fue expulsado del Congreso tras haber sido llamado al orden hasta en tres ocasiones y después de haberse encarado con una letrada de la mesa presidencial y, justo después, con el vicepresidente primero de la Cámara, Alfonso Rodríguez y Gómez de Celis. Sobre este suceso, Abascal ha considerado que, por parte de su diputado, “no ha habido ningún tipo de violencia”, ha considerado.
Desviando el foco de esta cuestión, ha señalado al diputado de ERC, Jordi Salvador, de quien ha dicho que “insultó a nuestro compañero, escupió a Josep Borrel, y que ahora es el apoyo de Pedro Sánchez”, lo cual ha agregado que es lo realmente “significativo”: “Hoy la violencia la promueve el Partido Socialista”, ha ahondado, a su juicio.
En estos términos, Abascal ha asegurado que el episodio del martes, protagonizado por el diputado de Vox, es “absolutamente incomparable” con otros, señalando a indultos realizados por el Gobierno central “a aquellos que apedrearon a familias, a diputados en Zaragoza y que está alentando la violencia contra el partido en Vallecas”. Así las cosas, ha precisado que el PSOE y el conjunto de la izquierda “se caricaturizan porque son los que traen la violencia y los que pactan con los que ejercen la violencia”, ha reiterado.
“Es de chiste que estemos hablando de esto y que algunos lo comparasen con el 23-F”, ha proseguido defendiendo ante los medios. Desde Vox indican que el motivo de las protestas es que Sánchez García se quejaba de que el diputado de ERC le había insultado gravemente con improperios como “asesino”, “ignorante” y “criminal”. Dicho enfrentamiento entre ellos ocurrió en los escaños y no fue recogido por los micrófonos. Acabada la sesión plenaria, el diputado Jordi Salvador fue abordado por los periodistas para saber qué había dicho al de Vox, pero declinó confirmar que hubiera proferido insultos. “Lo de Vox es lo que hacen siempre, estoy acostumbrado; los tengo detrás”, se limitó a decir.
Cabe remarcar que Vox, desde el Congreso, su portavoz Pepa Rodríguez de Millán, culpó de lo sucedido a “la Presidencia” de la Cámara: “Se equivoca”, dijo.
Los grupos parlamentarios firmaron un texto de condena, menos PP y Vox
Posteriormente, el miércoles las distintas fuerzas parlamentarias condenaron lo sucedido en el Hemiciclo. Por su parte, el portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López, instó a la Mesa de la Cámara Baja a aplicar una sanción “contundente” al diputado Sánchez García: “Es muy grave. Esto no se puede consentir y debe tener consecuencias”, instó.
El Partido Popular, Vox y UPN vetaron la declaración institucional en clave de reproche que propuso el PSOE y secundaron Sumar, Podemos, Compromís, ERC, PNV, Junts, Coalición Canaria y EH Bildu, y que rezaba una condena firme a “una forma de hacer política basada en el ruido, en la intimidación y en el desprecio de las normas básicas de la convivencia democrática”, la cual no fue finalmente recitada al no obtener consenso unánime. Desde Génova, la única reacción al respecto fue señalar que no valorarían “performances que hagan otros grupos”.
Gómez de Celis, entrevistado en el programa La Hora de La 1 el miércoles, apeló a PP y Vox a llevar a cabo una “reflexión” sobre lo sucedido, considerando que los populares tienen en su mano “evitar que sigan entrando en las instituciones este tipo de actitudes violentas”.