El diputado de Vox José María Sánchez fue expulsado del Congreso este martes después de subirse a la tribuna y encararse con la letrada y el vicepresidente de la Mesa, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que presidía en ese momento la sesión. El último ejemplo del estilo parlamentario de la ultraderecha ha seguido coleando este miércoles en la Cámara Baja, donde ha sido uno de los temas que ha marcado la sesión de control al Gobierno, en la que Vox ha defendido a su diputado.

Los de Santiago Abascal culpan a Gómez de Celis de que Sánchez se subiera al estrado y le gritara a pocos centímetros de su cara, mientras el vicepresidente le pedía que abandonara el hemiciclo tras haberle llamado al orden en dos ocasiones. Vox no tiene previsto apercibir a su diputado, según fuentes recogidas por Europa Press, y en la sesión de este miércoles han seguido justificando su comportamiento.

Aunque reconocen que las formas fueron "cuestionables", los ultras consideran que la Presidencia del Congreso se equivocó "no ejerciendo su función de control y de orden en la Cámara", como ha dicho su portavoz parlamentaria, Pepa Millán, en los pasillos y han refrendado otros miembros en redes sociales. El PSOE sigue exigiendo medidas tanto a Vox como a la Mesa del Congreso, a la que han pedido que en la sesión de control se leyera una declaración institucional para condenar la violencia que llevan los ultras al hemiciclo. Sin embargo, se ha complicado que se tomen medidas efectivas, porque el PP se ha puesto de perfil en medio de su idilio autonómico con los de Abascal.

PP y Vox vetan la condena institucional

Gómez de Celis, por su parte, ha recibido durante la mañana "con mucha tristeza" la postura del PP, al que pide que no abran "las puertas a la violencia ideológica que conlleva la extrema derecha". El vicepresidente del Congreso ha anunciado también que un diputado de Vox se ha disculpado con él, y asegura que está "abochornado por lo que su compañero ha hecho".

Pero debe ser que solo hay unos pocos casos individuales de bochorno, porque la postura general en el Grupo Parlamentario de la ultraderecha es la defensa cerrada de lo que hizo Sánchez. Por ello, Vox y el PP han vetado la declaración institucional propuesta por el PSOE. El grupo socialista quería que se leyera en la Cámara un alegato describiendo lo ocurrido el día anterior, y condenando "una forma de hacer política basada en el ruido, en la intimidación y en el desprecio a las normas básicas de la convivencia democrática" y que la ultraderecha convierta el Congreso en un "ring". Para ello, necesitaban que todos los grupos parlamentarios la firmaran, algo que ha ocurrido en todos los casos con la esperada excepción de Vox y la complicidad del PP.

Los de Feijóo siguen bailando el agua a la ultraderecha, y evitan una condena clara de lo ocurrido. Antes de la sesión de control, el vicesecretario popular Elías Bendodo se ha limitado a decir que el comportamiento de Sánchez no fue "muy adecuado". Pero además, fuentes de Génova preguntadas por Europa Press por el tema lo dejan en una cosa de teatro: "No vamos a valorar las performances que hagan otros grupos", dicen, como si esos grupos no fueran sus únicos aliados a la hora de formar gobiernos. De hecho, a Vox tampoco le hace falta defenderse, ya que en el PP les echan una mano y dicen que lo realmente grave es que el ministro Félix Bolaños esté "atacando a los jueces".

Vox defiende a su diputado

Pero aún así, en Vox se esfuerzan por justificar la actitud desafiante de su diputado, algo que lamentan desde el Gobierno. Precisamente Bolaños ha abordado la cuestión durante su respuesta a Pepa Millán: "Le agradezco que no asalte mi escaño con violencia y me grite a 10 centímetros de mi cara, como hacen algunos diputados de su grupo", ha comenzado. El ministro de Justicia ha señalado el "bochornoso" incidente de Sánchez, y ha lamentado que no ha "escuchado condenar" a Millán, que le ha respondido desafiante: "¡Ni me va a escuchar!", ha gritado desde su escaño.

Sánchez, con un largo historial de incidentes en el Congreso, aseguró el miércoles que un diputado de ERC le había insultado durante el debate, tras lo que pidió la palabra a base de gritos y aspavientos a la presidenta titular de la Cámara, Francina Armengol, quien le llamó al orden por primera vez. Cuando la socialista cedió el control de la sesión a Gómez de Celis, el número dos de la Mesa, Sánchez se levantó de su escaño y se subió a la tribuna, donde comenzó a gritar a una letrada.

El vicepresidente, que en ese momento era la tercera autoridad del Estado al estar ejerciendo la presidencia del Congreso, hizo bajar a Sánchez del estrado, algo que hizo. Pero el de Vox no cejó y se subió minutos después, encarándose directamente con Gómez de Celis, al que gritó a escasos centímetros de la cara, por lo que fue expulsado de la Cámara tras otras dos llamadas al orden.

El Congreso estudia alargar la expulsión de Sánchez

La Mesa del Congreso decidirá el próximo martes cómo abordar la expulsión de Sánchez. El portavoz socialista, Patxi López, les ha exigido que aplique "el Reglamento y que la sanción sea contundente", y ha recordado que sólo ha pasado "dos veces" en la historia reciente que una persona no autorizada se suba a la tribuna de la Cámara: "Una con Tejero y otra con este diputado de Vox", ha dicho en los pasillos.

La Mesa, que preside el PSOE pero componen también miembros del PP y Sumar, estudia alargar la expulsión de Sánchez. La cuestión estaba en si se iba a aplicar el artículo 106 del Reglamento del Congreso, que establece que si un miembro de la Cámara "promoviere desorden grave con su conducta de obra o de palabra", además de ser expulsado, "la Presidencia le suspenderá, además, en el acto en su condición de tal por plazo de hasta un mes".

Desde el Gobierno exigen también contundencia. Su portavoz, Elma Saiz, ha reivindicado en los pasillos del Congreso que "el respeto y la convivencia deben estar por encima de todo" y ha señalado a Vox por "el poco respeto que tienen a las instituciones". La ministra ha preguntado también "dónde está el PP" al que ha recordado que, ante la escalada ultra, no cabe de "ponerse de perfil". En el mismo sentido, el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha comparado lo ocurrido con el 23-F, y lo ha calificado de "fascismo puro", criticas a las que se han sumado también las ministras Diana Morant y Mónica García.

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