España

El 80% de las personas sacadas de El Trampolín volvieron a Marruecos “voluntariamente” el primer día de desalojo

900 migrantes de un total de 1.100 retornaron al país vecino el pasado domingo

Una persona en la playa de El Trampolín. EP
Una persona en la playa de El Trampolín. EP

El 80% de las personas sacadas de la playa de El Trampolín regresaron “voluntariamente” a Marruecos, un porcentaje que se traduce en 900 de un total de 1.100 migrantes que se encontraban en este enclave de Ceuta hasta el pasado domingo, primer día del desalojo del espacio.

Dicho de otro modo, tan solo unas 200 personas permanecieron en la ciudad autónoma, en el centro de registro de datos de El Tarajal, zona fronteriza entre territorio español y marroquí. Ya el lunes, continuó la operación con el desmantelamiento total del poblado, si bien cuando los agentes retomaron el operativo a primera hora de la mañana, buena parte de las personas que habían entrado en España habían huido a las montañas para evitar el traslado forzoso.

La Policía Nacional llegó por sorpresa el pasado domingo en el marco de una operación prevista desde mediados de la semana pasada. Por aquel entonces, 2.500 personas se encontraban en la playa, pero la inmensa mayoría de ellas dejaron de estar ahí al final del día, tras una jornada que se extendió entre las 08:00 horas y alrededor de las 20:30 horas.

La situación, que sorprendió incluso a la propia policía, favoreció que el primer día de la semana apenas hiciera falta la actuación policial. La prueba más fehaciente es que la misma solamente tuvo lugar durante un par de horas en las cuales los agentes sacaron de la playa únicamente a unas 300 personas, de las cuales dos centenares regresaron “voluntariamente” al país vecino.

Con la experiencia de lo que había ocurrido la fecha anterior, algunos migrantes se marcharon a las montañas, mientras que otros cogieron las pocas pertenencias de las que disponían y retornaron a pie a la frontera. Todo ello a pesar de las inclemencias meteorológicas, que dejaron lluvias, por momentos intensas, e incluso tormentas.

La mayoría de migrantes deciden regresar motu propio

La instantánea que en los últimos días ha dejado la playa de El Trampolín dista mucho de la del inicio de la crisis migratoria y días sucesivos. De hecho, hasta las última horas. Antes, los regresos “voluntarios” apenas se contaban alrededor del centenar de personas, con lo que la cifra de casi un millar en menos de 24 horas resulta cuanto menos sorpresiva.

No solo ha cambiado el volumen de gente que acude al paso fronterizo, sino también la forma en la que lo hacen. Previamente al domingo, los migrantes regresaban andando hasta la frontera de El Tarajal y salía por una puerta localizada a la izquierda del control, que estaba cerrada antes de la entrada masiva que tuvo lugar a finales del mes de julio. La razón por la que ahora no tiene echado el candado es que quien quiera dejar la ciudad por su propio pie puede hacerlo, sin que nadie le custodie, hasta que las autoridades, ya marroquís, le registran.

La otra manera de proceder para que una persona abandone El Tarajal consiste en que la Policía Nacional saque a los migrantes a pie de la playa y éstos monten obligados en autobuses, por grupos. De ahí, el vehículo acude al paso fronterizo, donde se encuentra el Centro de Atención Temporal a Extranjeros (CATE), un lugar en el que los nombres que llegan puedan dar sus datos y emprender el camino hacia los trámites de extranjería y después ingresar en un recurso de acogida. El bus se detiene a escasos metros de una puerta por la que se vuelve a Marruecos, distinta a la anteriormente mencionada.

La pregunta que plantean los policías a las personas cuando bajan del bus es si prefieren regresar de forma “voluntaria” al país vecino o si se quedan en la ciudad autónoma. Lo segundo, eso sí, implica su entrada en el CATE, con el consiguiente registro y tramitación del proceso de expulsión. Cabe destacar que la mayoría de quienes permanecen en España tras la entrada de finales de julio son de origen magrebí que tienen muy complicado obtener el asilo y recibirán la orden del retorno, casi con toda probabilidad. Según cuenta El País, a estas personas las acompaña la Policía Nacional primero, y después las autoridades de Marruecos los trasladan a distintos puntos del país.

La cuestión que puede rondar es por qué deciden volver por ‘por su propia iniciativa’. La cuestión es que, de lo contrario, podría iniciarse un expediente de devolución y los trámites administrativos para su repatriación, quedarían inscritos en una base de datos policiales o su devolución tendría consecuencias, incluso la prohibición de entrada durante un tiempo que se puede prolongar años.

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