El Ayuntamiento de la localidad ciudadrealeña de Manzanares, gobernada por el PP desde 2011, compra por 1.080.000 euros la antigua fábrica de harinas, un edificio  típico de la arquitectura industrial de finales del siglo XIX, testigo del otrora floreciente sector harinero, que además está catalogado y en estado ruinoso. Hasta aquí podríamos decir que la operación entra dentro de la extravagancia y despilfarro a la que nos tienen acostumbrados ciertos municipios. Sin embargo, todo cambia cuando sabemos que el inmueble formaba parte hasta hace un año aproximadamente del catálogo de venta de la inmobiliaria local ALM, acrónimo de las siglas del nombre de su propietario, el alcalde de la localidad, Antonio López de la Manzanara Núñez-Barranco, uno de los regidores más peculiares y polémicos de España cuyas acciones y decisiones políticas no pasan desapercibidas, como ha recogido ELPLURAL.COM en numerosas ocasiones.

Años con el cartel de “ALM vende”
Por eso nadie entiende, y todos “sospechan de la operación”, que el Ayuntamiento compre un edificio que durante años a nadie le interesó, como lo prueba que la empresa inmobiliaria del alcalde no fuera capaz de venderlo en la época dorada del ladrillo, “cuando en Manzanares, como en el resto de España, se vendía sobre plano y hasta humo”, reconoce un compañero de partido de López de la Manzanara, al mismo tiempo que nos invitaba a “buscar en google la fábrica de harinas y verán como aparece la foto con el cartel de la inmobiliaria del alcalde”. Si bien es cierto que en la actualidad dicho cartel, “ALM vende”, ha desaparecido de la facha principal de este destartalado mastodonte de ladrillo rojo, “que un ayuntamiento con dos dedos de frente no lo querría ni regalado”, finaliza diciendo.

El pelotazo de los 21 propietarios
Y tanto. Pero quien sí “están dando palmas con las orejas son los 21 propietarios de la fábrica de harinas”, reconoce a este periódico un miembro UPyD: “quién le iba a decir a estos descendientes de la familia Juan y Ayala, o a los accionistas mayoritarios, que el Ayuntamiento iba a comprar el destartalado edificio”, concreta. Y es verdad, a la veintena de propietarios les ha venido a ver la Virgen de Altagracia, patrona de Manzanares y que, curiosamente, en los prolegómenos de su fiesta patronal (8 de diciembre) tuvo lugar la operación del millón de euros que el alcalde llevó en secreto hasta que la oposición le exigió transparencia. Edificio, por cierto, que  llegó a estar tasado en 250 millones de pesetas, para años después rebajar su precio hasta los 200, hasta situarse  finalmente en los actuales 166 millones de pesetas.

400.000 euros en metálico y 9.500 m2 de parcelas
No cabe duda, los 21 propietarios han hecho un negocio redondo. Recibirán 400.000 euros en metálico, más 9.500 metros cuadrados de parcelas de suelo industrial de titularidad municipal, según reconocía en sesión plenaria el propio alcalde de Manzanares. Sin embargo, Antonio López de la Manzanara no fijó el precio de estos terrenos, escasos en el municipio, lo que supone una inversión sustanciosa para los vendedores de la fábrica de harinas; o lo que es lo mismo, el primer edil tendrá que precisar si la permuta de estas parcelas se han realizado según fija el precio de mercado, o por el contrario el coste es inferior a su valor real. Del mismo modo, debe darse a conocer el nombre y apellidos de los propietarios para conocer la filiación familiar de cada uno de ellos.



¿Por qué ahora, a la vuelta de las elecciones?
Por todo esto, ni PSOE, ni IU, ni UPyD, ni Liberales e Independientes por Manzanares (LIM), aprueban la compra del inmueble ya que no se justifica desde ningún punto de vista, máxime si tenemos en cuenta que en esta legislatura el Ayuntamiento ha comprado también otro edificio, “Casa de Josito”, que también está en estado ruinoso y cuyo uso se desconoce. Y sobre todo, nadie entiende las prisas por adquirir el inmueble; y no las entienden porque nos encontramos a las puertas de unas elecciones locales (24 de mayo), y menos comprensible todavía es que se haya cambiado su catalogación, que ha pasado de ter un destino de dotación pública (escuelas, centros social, biblioteca…) a privada (oficinas, viviendas, apartamentos…).

Y otros cinco millones en su rehabilitación
De ahí que el portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Manzanares, Julián Nieva, denuncie en declaraciones a ELPLURAL.COM la “inadmisible obsesión” por el gasto del alcalde. Nieva se ha referido a la citada fábrica de harinas, como “un edificio que ha estado en venta más de una década y que costará más de un millón de euros, lo que supone una operación que el pueblo no puede permitirse en este momento, puesto que a su adquisición hay que añadir 5 millones de euros más para acometer su rehabilitación, unas cantidades económicas tan desorbitadas que el municipio no podrá asumir en varias décadas”. No es de extrañar, entonces, que el socialista le preguntara al alcalde en el pleno si actuaba “de comprador o de vendedor”, aludiendo a su condición de dueño de la mencionada inmobiliaria que tuvo el edificio en venta durante años, si bien cesó como administrador en 2011 al tomar posesión de la Alcaldía.