La comparecencia del ex primer ministro británico Blair ante la comisión Leveson que investiga la ética periodística en relación al espionaje en la cabecera de Murchoch News of The World no estuvo exenta de tensión. El apoyo del magnate ultraliberal al político laborista durante su carrera política ya levantó suspicacias en su momento en el Reino Unido, con momentos de gran malestar en sus propias filas como cuando se unieron para 'vender' las supuestas bondades de invasión de Irak a partir de las presuntas armas de destrucción masiva que se demostraron inexistentes.La invasión ha estado presente tanto con una manifestación a las puertas de la sala como cuando un espontáneo ha interrumpido la declaración llamando "criminal de guerra" al exprimer ministro.

Un apoyo vinculado a Blair, no al partido
Blair consiguió que Murdoch cambiara el tradicional apoyo de sus medios -que cuenta con cabeceras tan influyentes como The Times, The Sun o el canal Sky News- al Partido Conservador, y de hecho cuando dejó el poder, los medios de News Corp abandonaron a su sucesor Gordon Brown en un giro no exento de zancadillas y enfrentamientos públicos. En su comparecencia, Blair ha explicado "si eres un líder político y tienes grupos de comunicación muy poderosos y dejas de caerles en gracia a uno de ellos, las consecuencias de eso es que (...) estás efectivamente bloqueado para difundir tu mensaje", según recoge EFE.

"Decisión estratégica"
"Estoy abierto al hecho de que lo decidí francamente como líder político, y fue una decisión estratégica, que había que gestionar y no enfrentar. Y podemos discutir si fue correcta o no a posteriori, pero fue la decisión que tomé", apuntó Blair hablando de una relación general con los medios, aunque la que mantuvo con Murdoch fue muy personal -se convirtió en padrino de una hija de Murdoch en su bautismo católico en el río Jordán-. Blair marcó el tono de su relación con el imperio Murdoch cuando dos años antes de su primera victoria electoral en 1997, voló a Australia para intervenir antes de una reunión de los ejecutivos del magnate que habían usado previamente los tabloides del país para difamar a sus predecesores en el Partido Laborista. El discurso de Blair a los ejecutivos de Murdoch recibió una gran ovación y el magnate indicó por primera vez que podría estar dispuesto a cambiar el apoyo de sus periódicos hacia los laboristas: "Si nuestro flirteo con Tony se consuma alguna vez sospecho que acabaremos haciendo el amor como los erizos, con mucho mucho cuidado". El flirteo se consumó y Blair alcanzó el poder en 1997 y lo revalidó en 2001 y 2005.

"Nada particularmente extraño" al tratar la invasión de Irak
En cualquier caso, Blair intentó generalizar su relación con la prensa: "Tratábamos con gente muy poderosa que tenía un gran impacto en el sistema político". También intentó ayudar a su amigo al asegurar que la manipulación de los medios "como instrumentos de poder político" por parte de sus propietarios "no es una práctica solo de los medios de Murdoch". En cuanto a tres conversaciones telefónicas que mantuvo con Murdoch antes de la invasión a Irak en 2003 -el 11, 13 y 19 de marzo de ese año-, el exdirigente laborista consideró que no hubo "nada particularmente extraño" en esas llamadas y que realizó llamadas similares a directivos de los rotativos The Daily Telegraph y The Observer. Asegura que le preguntó "por la situación en Estados Unidos y en Australia, que eran parte de la coalición", y negó que le hubiera pedido "cobertura mediática". No habría hecho falta en cualquier caso, y es que el apoyo de Murdoch a la invasión de Irak era tan decidido que se ha ironizado con la posibilidad con que fuera el magnate el que pidiera cobertura política al ataque.