Los ciudadanos están hartos de los abusos de poder de determinadas fuerzas políticas, que creyéndose en posesión de la verdad absoluta llevan a cabo iniciativas que son rechazadas por la sociedad. Y en eso, el PP, es un partido especializado en gobernar de espaldas a la realidad; en contra de los intereses de los vecinos que como en el caso de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) se oponen a la privatización del agua, que el alcalde de derechas, Diego Ortega, pretende ejecutar “sí o sí”. Fanfarronería que ha provocado el levantamiento del pueblo, conocido ya como el Gamonal de La Mancha, que no está dispuesto a que un partido que no ganó las elecciones, pero que gobierna gracias a dos concejales “independientes” de oscuros intereses, decida sobre un asunto que la mayoría de la localidad pide que sea sometido a consulta popular.



El encierro de los veintiséis
El desprecio de Ortega con los ciudadanos, negándose a dialogar y a recibir a los representantes del pueblo, llevó hace unos días a 26 de ellos a protagonizar un encierro en las dependencias municipales para exigir ser escuchados y pedir que sean los vecinos de Alcázar de San Juan, y no el Partido Popular, en connivencia de la sospechosa agrupación Ciudadanos por Alcázar, o como se llamen ahora, ya que frecuentemente cambian de nombre, los que decidan si la privatización del agua es o no beneficiosa para la localidad. Lo que está claro es que, una vez más, la empresa privada, en este caso FCC, es la que hace su “agosto” particular con la privatización de un servicio tan básico como es el suministro de agua potable.



11.000 firmas contra la privatización
Y es que Diego Ortega carece de legitimidad moral para llevar a cabo la privatización, ya que la plataforma vecinal que se opone a esta medida ha presentado en el ayuntamiento alcazareño un total de 11.000 firmas que avalan su petición de consulta popular, sobre todo sabiendo que el PP, que lidera el polémico alcalde, consiguió en las pasadas elecciones de 2011 un total de 6.532 votos, que sumados a los 1.755 de los sospechosos llamados independientes, suman una cifra inferior a las firmas recogidas, a las que hay que añadir las 7.078 papeletas logradas por el PSOE. Contra estos datos no cabe otro argumento que consultar al pueblo.



Cospedal frenó la chulería del alcalde
La chulería del alcalde a punto estuvo de provocar un serio altercado con los encerrados, que desde el principio se negaron a abandonar su postura, sobre todo al estar respaldados en la calle por 2.000 personas que protagonizaron una sonora cacerolada contra el regidor manchego. Ortega tenía todo preparado, según fuentes consultadas por ELPLURAL.COM, para desalojar el Ayuntamiento por la fuerza y sin tener en cuenta las consecuencias, pero una llamada de la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, junto al rechazo mostrado por el delegado del Gobierno en la región, el siempre servil Jesús Labrador, abortaron los deseos del alcalde, que se quedó con las ganas de “convertir el Ayuntamiento en un campo de batalla”, reconocen las mismas fuentes.

Al enemigo ni agua
El beligerante alcalde se quedó con las ganas de reprimir a los encerrados, aunque, eso sí, está impidiendo que reciban agua y alimentos básicos, así como la entrada y salida de vecinos que intentan relevar a los “asediados”, como reconoce a este periódico la secretaria general del PSOE de Alcázar de San Juan,  Rosa Melchor. “A mí me registraron e impidieron que pasara unas botellas de agua a los vecinos que están encerrados”, añade, “han cerrado el Ayuntamiento y no dejan entrar a nadie”.



Plenos polémicos
Sea como sea, este viernes se verá en los plenos que ha convocado el alcalde quién tiene la fuerza y la razón, y no los votos prestados por un exsocialista, que llegó a ser el máximo dirigente del PSOE en la localidad pero que al caer en desgracia decidió formar un partido y presentarse a las elecciones. Los ciudadanos le concedieron dos concejales, pero hoy, según ha podido constatar ELPLURA.COM, Angel Montealegre, defensor acérrimo de la privatización del agua, no conseguiría los votos ni “siquiera de su familia”, sentencia un encerrado en el consistorio manchego.