'Mamá está dormida' (Planeta) es el título de la última novela de Máximo Huerta (Utiel, 1971), un relato conmovedor en el que explora la memoria, los cuidados a los mayores y los lazos familiares. El relato parte de una vivencia personal, cuando su madre, enferma de demencia, le preguntó: '¿Dónde está tu hermano?'. Ese sorprendente comentario, teniendo en cuenta que es hijo único, le dio el hilo para empezar a tejer no una, sino dos novelas: "Esta que tenéis aquí y otra con ella, la personal", de la que no da detalles, pero es una fábula que ha ido construyendo, cubriendo las lagunas de su progenitora. "Todos los cuidadores somos mentirosos y es bellísimo", asegura.
Cada uno gestiona su vida como puede y en función de sus circunstancias
Máximo Huerta dejó atrás su vida en Madrid y regresó a Buñol, el pueblo valenciano en el que creció, para cuidar de su madre enferma. "El primer día fue muy extraño, pero el segundo día entendí que era mi lugar en el mundo", asegura. Eso sí, no pretende ser ejemplo para nadie ni defender que los cuidados en casa sean mejor que una residencia: "Cada uno gestiona su vida como puede y en función de sus circunstancias". Ahora se siente en paz, entre otras cosas, porque ella siempre le advirtió de que no la metiera en una residencia. "No sé qué parte de mi decisión ha sido por amor y qué parte por temor a que se me apareciera después", bromea durante la presentación de la novela.
'Mamá está dormida', sin embargo, no es una novela autobiográfica. Aurora y Federico son solo un "trasunto" de su vida real. Madre e hijo emprenden un viaje físico y emocional en autocaravana hasta Vera de Bidasoa, donde Aurora vivió en su juventud, bajo la tutela de la Sección Femenina. Les acompaña su vieja perrita, testigo silencioso y fiel de la relación entre ambos.
"A estas mujeres nunca les preguntaron qué querían ser de mayores. En la Sección Femenina se las enseñaba a ser madres, esposas y buenas hijas, a ser clones de Pilar Primo de Rivera", asegura. Al mismo tiempo, reconoce, para algunas fue una vía de escape que les permitió alejarse de entornos familiares asfixiantes y conocer otros lugares. Para Huerta esa dualidad prisión-liberación le ha ofrecido un universo creativo muy interesante para la ficción.
A medida que avanza el viaje, Aurora va creciendo y Federico se desdibuja, "como todos los cuidadores" en la vida real. 'Mamá está dormida' es una reivindicación de la figura del cuidador, casi siempre invisible y poco reconocida. Habla desde la experiencia, con los pies en la tierra y sin discursos ejemplarizantes.
Cuidar es empezar a despedirse
“Cuidar no tiene nada de épico”, asegura. Se trata de una dinámica en la que cada día es una pérdida. “Cuidar es empezar a despedirse”, reconoce con la serenidad de alguien que ya ha aceptado que la persona que conoció se ha ido marchando poco a poco. "Ya no es tu madre, pero hay episodios muy luminosos, conversaciones muy agradables a las que te agarras como si hicieras botes de conserva". Se siente ahora, tal y como le describió un médico al que pidió consejo: 'Eres un coleccionista de recuerdos'.
Los países tienen Alzheimer
Máximo Huerta criticó la falta de apoyo institucional hacia los cuidados, tradicionalmente en manos de las mujeres, que se han encargado de nuestros mayores. "Le ha venido muy bien a todos los gobiernos porque ha sido invisible", afirma. Asimismo, utilizó la enfermedad del Alzheimer no solo para abordar su situación personal, también como metáfora para explicar la deriva de la situación actual. "Los países tienen Alzheimer", enfatizó, vivimos en tiempos de mucha "demencia social", donde la gente se ha olvidado de dónde venimos. "Estamos repitiendo cosas que pensamos que ya no volverían a pasar", denuncia.
Un relato de amor y misterio
Si tuviera que definir la novela, el autor asegura que es un relato de amor y, al mismo tiempo un misterio que va mucho más allá que la simple búsqueda de ese supuesto hermano. "Está el misterio de lo que va a pasar en ese viaje y el misterio de la mente", asegura. Gracias a la ficción puede viajar al pasado y continuar hacia delante. "La memoria es caprichosa,, selecciona, borra, embellece, exagera. Casi nunca nos ofrece yn recuerdo puro, sino la versión que necesitamos para sobrevivir, para reconciliarnos con el pasado", argumenta, y es precisamente esa imperfección de la que se sirve para la creación literaria.
Es la novela que me habría gustado leer a mí de otra persona
Pese a la intensidad emocional del proceso, el autor descarta que la escritura haya sido una forma de sanación. “Si escribir fuera terapéutico, seguiría escribiendo hasta curarme”, afirma. Para él, lo verdaderamente reparador es la lectura: "Es la novela que me habría gustado leer a mí de otra persona".
Quien sí que no le gustaría que la leyera es su protagonista indirecta, su madre. "Ella fue una gran lectora, pero leería entre líneas lo que cuento".
Con ‘Mamá está dormida’, Máximo Huerta firma un homenaje íntimo y sereno a quienes cuidan, a las madres que se van apagando y a los vínculos que resisten incluso cuando la identidad se desdibuja. Un libro que invita, como él mismo confiesa, a preguntar más, a abrazar más y a escuchar mejor mientras todavía es posible.