En apenas un mes con la persiana subida, la Librería Lasai, en el corazón del centro de Madrid, entre Tirso de Molina y Antón Martín, se ha convertido en un punto de encuentro de jóvenes lectores gracias al impulso de las redes sociales y la avidez lectora de sus creadores, Ariane Hoyos y Beñat Azurmendi. Ambos creadores de contenido ya contaban con una trayectoria notable en sus respectivas redes pero, al conjugar y poner en marcha una idea en común, nació esta oferta literaria que está dando mucho de qué hablar en la capital. Novedades, recomendaciones y clubes de lectura copan su agenda, de la que se hacen eco en tan sólo un clic.
Con motivo del triste anuncio del cierre de Tipos Infames, librería de culto para editoriales independientes y punto de encuentro durante 15 años en Malasaña, ahora el foco se sitúa sobre el resto de centros culturales que siguen en pie y que, por suerte, abren sus puertas con catálogos innovadores. Ariane Hoyos, que acumula más de medio millón de seguidores en Instagram, se ha erigido como una influencer en boca de todos, pero no por cuestiones a la que estamos acostumbrados por el propio término, sino por divulgar en cultura y, especilamente, sobre literatura.
P: En vuestra apertura a mediados de diciembre, las reacciones en redes sociales fueron de lo más positivas, aunque una pequeña parte se refirió a la gentrificación al ser un fenómeno que saca rédito turístico y termina afectando a todos, quizás más a las librerías, pese a que es lo cultura lo que enriquece a los barrios.
R: Con las librerías se hace mucho barrio. En nuestra calle muchos vecinos, tanto del edificio como de la zona en sí, vienen muy contentos y dicen que tenían miedo de que fuera otro after o otra gran cadena. Nuestra selección además está pensada para gente 100% del barrio, todo en castellano, aunque más adelante traeremos en otros idiomas. Las librerías son sitios para acudir y compartir. Si desaparecieran las librerías o centros con impacto cultural sería una gran amenaza para cualquier ciudad.
P: Frente a esta realidad de cierres, menos en vuestro caso que estáis de enhorabuena por la apertura, ¿cómo percibís el estado del sector en Madrid?
R: Estamos en un muy buen momento porque los lectores cada vez leen más. La gente tiene muchas ganas, sobre todo en las grandes ciudades, de tener espacios de encuentro, más tranquilos, más analógicos. Estamos en un buen momento, nosotros además siempre decimos que ojalá toda nuestra calle fuera de librerías.
No creo que sea un sector donde exista la competencia porque a la gente que de verdad le gusta va a todas las que puede y que les pilla cerca. Ojalá abrieran muchas más. Ha quedado demostrado que en solo en el mes de diciembre abrieron tres o cuatro librerías en nuestra zona, cada una de nichos diferentes, es un buen momento para todas.
P: En cuanto a las redes sociales, tenéis un montón de apoyo también a raíz de vuestro club de lectura, ‘Aquí no hay quien lea’. ¿Cómo fue dar el paso de abrir la librería?
R: Ha sido un cúmulo de muchas cosas. Por una parte, contar con una comunidad previa que te va a sostener en cierto sentido en la apertura. También hay mucha gente que viene y no nos conoce, que también es muy positivo, no queremos ser un negocio sostenido por nosotros, sino que tengamos una buena selección y la gente venga porque le gusta.
Respecto al club de lectura, nosotros somos muy lectores y nuestro contenido está muy enfocado a la cultura. Se nos ocurrió hacerlo, elegimos la primera que iba a ser, la acogida fue muy buena y los escritores se mostraron dispuestos a venir a los encuentros con los lectores, fue un gran punto a favor. Siempre teníamos la cosa de ‘cuando abramos una librería’, pero era una broma.
En torno a la Feria del Libro del año pasado, estaba la decisión tomada y se lo empezamos a contar a la gente. Pero era una idea que teníamos pensada a largo plazo, lo veíamos muy a futuro, pero en verano nos pusimos a mirar locales ‘por la tontería’. Encontramos este y nos lo quedamos, queríamos arrancar. Por la tontería nos liamos y lo hicimos.
Queríamos pillar la campaña de Navidad, pensamos que sería un buen arreón inicial. El local lo encontramos en agosto y la reforma empezó a finales de septiembre y la segunda semana de diciembre estaba terminada. Se terminó un viernes, ese mismo día entramos a colocarlo todo, y los colgamos en tres días y el miércoles abrimos.
P: ¿Cómo vivís en primera persona la fama? En redes sociales, tanto tu como Beñat, y ahora con la librería.
R: La acogida ha sido una pasada, tenemos un público encantador. Siempre que nos hemos encontrado con seguidores son gente magnífica que no nos tienen idolatrados, solo valoran lo que hacemos. Ha sido un poco abrumador, sobre todo la cobertura en prensa, que no estamos acostumbrados y de repente ha sido de golpe. Eso nos abrumó un poco, pero ha sido más que positivo.
Leer es un hábito muy fácil de perder como muy fácil de recuperar
P: Cabe entender, a juzgar por lo que se traslada en redes sociales, que gran parte de vuestros seguidores son jóvenes. Según refleja el último Barómetro de Lectura, la población que más lee son mujeres y jóvenes de 14 a 24 años.
R: Lo notamos muchísimo, la mayoría de nuestros lectores, cerca del 80% mujeres, y la franja de edad entre 16 y 30 años. Siempre con excepciones, pero la media son gente joven y femenina.
P: Por mera curiosidad, ¿de dónde sacáis el tiempo para leer tantas novedades y libros pendientes?
R: En el día a día no leemos tantísimo, pero las dos horas antes de dormir y en el transporte público diario. No es que lea mucho todos los días, pero una o dos horas al día con eso ya lees mucho. También siempre decimos que la lectura es un hábito muy fácil de perder, porque a nada que un libro no te engancha, lo dejas a medias y no lo terminas… Pero si encuentras uno que te guste y, con ese, vayas a una librería y pidas recomendaciones del mismo estilo, empiezas en el bucle de no salir. Es muy fácil de perder como muy fácil de recuperar.
Tiempo tenemos poco, ahora leemos a lo mejor menos, pero tenemos que hacer clubes de lectura y esas opciones nos las tenemos que leer ‘por narices’. Es verdad que cuanto más lees, más facilidad y rapidez tienes; sabes qué cosas te van a gustar y cuáles no, es más difícil estancarse.
Beñat lee mucho más que yo, de esto que cuando digo lo que leo la gente se sorprende, pero cuando lo hace él ni le creen con todo lo que lee, es una pasada. Nos fuimos de viaje este verano, Beñat, en cualquier rato libre, lee, para él su tiempo libre lo dedica a eso. Bastante natural.