La Nochevieja televisiva en España tiene una liturgia propia. Entre campanadas, balances y promesas de futuro, el resumen anual de TVE se ha consolidado como una de las citas más seguidas por su mirada reposada y su vocación de archivo emocional. El especial de 2025, emitido en la antesala del cambio de año y conducido de nuevo por Carlos del Amor, añadió un ingrediente inesperado: la música como puente para el duelo compartido. La voz fue la de Leiva; el nombre invocado, el de Robe Iniesta.

El gesto no fue menor. En un programa acostumbrado a trazar líneas entre la actualidad política, el deporte, el cine y la cultura popular, la interpretación de El hombre pájaro se erigió como un paréntesis de recogimiento. Robe Iniesta, fallecido el pasado diciembre a los 63 años, fue una de las ausencias más sentidas del año y, a la vez, una presencia constante en la memoria colectiva de varias generaciones. Su obra -incómoda, poética, ferozmente libre- ha marcado el pulso del rock español desde los márgenes y, precisamente por eso, su despedida reclamaba un lenguaje distinto al del obituario.

Leiva, excantante de Pereza, asumió ese lenguaje con sobriedad. Sin aspavientos ni discursos añadidos, dejó que la canción respirara. El plano corto, la iluminación contenida y un silencio casi reverencial hicieron el resto. No era un homenaje impostado ni un ajuste de cuentas público; era una declaración íntima trasladada a un espacio de máxima audiencia.

El momento, además, cerraba una herida abierta semanas antes. Tras la muerte del líder de Extremoduro, Leiva había sido objeto de críticas en redes sociales por no expresar de inmediato sus condolencias. La respuesta del músico fue clara: el dolor no entiende de calendarios ni de expectativas ajenas. “Cada uno lo manifiesta como quiere”, escribió entonces, defendiendo el derecho a vivir el duelo lejos del ruido. La actuación en el resumen anual no desmintió aquellas palabras; las confirmó. Convertir el recuerdo en música fue, quizá, su forma más honesta de hablar.

El especial de 2025 no renunció a su estructura habitual. Por el plató desfilaron imágenes y testimonios de un año intenso: el cine volvió a celebrar su músculo creativo, el deporte ofreció relatos de superación y caída, y la actualidad dejó escenas que ya forman parte del imaginario común. Pero la música actuó como hilo conductor emocional. En ese sentido, el homenaje a Robe Iniesta funcionó como un eje: recordaba a los que ya no están y, al mismo tiempo, subrayaba la capacidad del arte para coser lo que la prisa desgarra.

Carlos del Amor lo había anticipado un día antes de la emisión. “Cada año es más difícil hacerlo, porque queremos que sea como un ‘cuento de Navidad’, que cada vez sea un regalo más grande para los espectadores”, confesó. La frase no era retórica. El reto del formato -condensar doce meses de vértigo en poco más de una hora- exige una mirada que seleccione sin trivializar. El resultado fue un relato coral que evitó el balance frío y apostó por la emoción medida.

La elección de El hombre pájaro no fue casual. La canción, con su imaginería de vuelo y fragilidad, dialoga con la idea de despedida sin caer en el lamento. En manos de Leiva, adquirió un tono casi confesional, como si la letra hubiera sido escrita para ese instante concreto. La audiencia respondió con un aplauso virtual que se extendió más allá de la emisión: comentarios, columnas y conversaciones privadas coincidieron en señalar el momento como uno de los más memorables de la Nochevieja televisiva.

Al final, el resumen de TVE cumplió su promesa: ofrecer un “regalo” que no se mide en cifras de audiencia, sino en la capacidad de acompañar. En un año marcado por pérdidas y aprendizajes, la música se convirtió en refugio común. Y en ese refugio, la voz de Leiva recordó que el homenaje más sincero no siempre llega primero, pero sí puede llegar más hondo.

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