En menos de un mes, muchos amantes del turismo vuelven a hacer la maleta gracias a una de las fechas más esperadas del país: la Semana Santa. Procesiones únicas, torrijas exquisitas o simplemente pasar un buen rato con la familia hacen que sea unas fechas con mucha demanda a nivel hostelero y logístico. Por eso, a veces muchos preferimos viajar unos días antes y evitar las aglomeraciones propias de esas fechas.

Hoy os traigo un pueblo medieval que te dejará sin palabras, para que puedas visitarlo antes, durante o después de esta esperada semana que está por venir. Hablamos de Siurana, en la provincia de Tarragona, uno de los lugares considerados entre los pueblos más bonitos de Cataluña. Este pequeño enclave del Priorat se ha ganado esa fama por méritos propios.

Y es que Siurana no solo destaca por el encanto de sus calles empedradas o por su historia milenaria. Lo que realmente lo hace especial es su impresionante ubicación, encaramado sobre un enorme risco de roca caliza que domina valles, montañas y el embalse de Siurana. Un paisaje que deja sin palabras a cualquiera que llega hasta aquí.

Un pueblo suspendido entre montañas

Siurana se encuentra en la comarca del Priorat, a aproximadamente una hora de Tarragona y a unas dos horas de Barcelona. El acceso más habitual es desde el cercano pueblo de Cornudella de Montsant, desde donde parte una carretera serpenteante que asciende entre montañas hasta alcanzar los más de 700 metros de altitud donde se sitúa la villa.

El trayecto ya anticipa lo que espera arriba. A medida que el coche gana altura, las vistas se abren hacia las sierras de Prades y del Montsant, dos de los espacios naturales más espectaculares de Cataluña.

Al llegar a la entrada del pueblo encontramos un pequeño aparcamiento. Desde allí comienza realmente la visita. Basta caminar unos metros para encontrarse con los primeros miradores naturales: paredes verticales de roca que se asoman al vacío y desde las que se contemplan panorámicas inolvidables.

Abajo, como un espejo de color turquesa, aparece el embalse de Siurana, rodeado de montañas y bosques. Es uno de esos paisajes que obligan a detenerse unos minutos en silencio.


Embalse de Siurana (Tarragona), rodeado de montañas y fascinantes rincones donde hacer múltiples actividades. TURISMO SIURANA

Una historia que se remonta a la prehistoria

Aunque hoy Siurana es un pueblo tranquilo, perfecto para esos días en los que quieres desconectar de la rutina, su historia es sorprendentemente larga y rica.

Los primeros rastros de presencia humana en esta zona se remontan a la prehistoria. Investigaciones arqueológicas hallaron herramientas de sílex y puntas de flecha elaboradas por antiguos habitantes de la zona. Estos hallazgos demostraron que ya hace miles de años el territorio era utilizado como lugar de asentamiento y de trabajo.

Mucho tiempo después, Siurana se convertiría en un lugar clave durante la Edad Media. Su posición estratégica sobre un acantilado hacía del lugar una fortaleza natural casi inexpugnable.

Durante siglos fue territorio musulmán y llegó a convertirse en el último bastión sarraceno de Cataluña. Mientras otros territorios caían durante la reconquista cristiana, Siurana resistía gracias a su ubicación y a su complejo sistema defensivo.

El castillo de Siurana, último bastión musulmán

Antes de entrar al núcleo del pueblo aparecen los restos del castillo de Siurana. Hoy apenas se conservan algunos tramos de muralla y partes de una torre, pero aun así el lugar permite imaginar la importancia que tuvo en el pasado.

Desde este punto es fácil comprender por qué la fortaleza resultó tan difícil de conquistar. Las paredes verticales del acantilado protegían gran parte del perímetro, mientras que las murallas cerraban el único acceso posible.

En el año 1153, las tropas de Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, lograron finalmente conquistar la fortaleza tras un largo asedio. Con la caída de Siurana terminaba definitivamente el dominio musulmán en esta zona de Cataluña. Tras la conquista, Beltrán de Castellet fue nombrado primer gobernador cristiano del territorio, desde donde se administraban amplias zonas del Priorat y sus alrededores.

La leyenda de la Reina Mora

Pero Siurana no solo vive de su historia documentada. También está llena de leyendas que forman parte de su identidad.

Una de las más conocidas es la de la Reina Mora, que se puede descubrir en el mirador conocido como el Salto de la Reina Mora. Cuenta la tradición que la última reina musulmana de Siurana, llamada Abdelazia, decidió acabar con su vida antes que caer prisionera de las tropas cristianas que ya habían tomado la fortaleza.

Montada sobre su caballo, galopó hasta el borde del precipicio y se lanzó al vacío. El animal, según la leyenda, intentó frenar en el último instante, dejando marcada en la roca la huella de su herradura. Dicen que esa marca aún puede verse hoy. Sea cierto o no, la historia añade un toque mágico a uno de los miradores más impresionantes del pueblo.

Un paseo por el corazón de Siurana

Tras dejar atrás el castillo, la visita continúa por el pequeño núcleo urbano. Siurana es diminuto: apenas unas cuantas casas de piedra perfectamente integradas en el paisaje.

Las calles empedradas, estrechas y tranquilas invitan a pasear sin prisa. Cada esquina ofrece una nueva perspectiva del paisaje, una puerta antigua o un balcón lleno de flores. La calle Mayor atraviesa el pueblo y conduce hasta uno de sus edificios más importantes: la iglesia románica de Santa María. Construida tras la reconquista cristiana, destaca por su sencilla pero elegante arquitectura.

Uno de los elementos más llamativos es su puerta decorada con arcos de medio punto, típica del románico catalán. Un poco más adelante aparece otro de los miradores del pueblo, donde un monumento recuerda el octavo centenario de la conquista de Siurana.

Si seguimos caminando, el camino termina en unas grandes rocas planas que se asoman directamente al vacío. Desde allí se contempla el embalse, las montañas y el pueblo de Cornudella de Montsant al fondo. Es difícil no detenerse continuamente para tomar fotografías. En Siurana, prácticamente cada rincón parece hecho para una postal.


Vista panorámica de Siurana (Tarragona). TURISMO SIURANA

Naturaleza y aventura en el entorno

Además de su belleza y su historia, Siurana es también un destino perfecto para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre.

La zona es conocida internacionalmente por ser uno de los mejores lugares de Europa para la escalada en roca. Las paredes de caliza que rodean el pueblo ofrecen cientos de rutas de diferentes niveles de dificultad, lo que atrae a escaladores de todo el mundo.

Para quienes prefieren caminar, también hay numerosas rutas de senderismo. Una de las más interesantes es el Camino antiguo de Siurana, que desciende desde el pueblo hasta el valle y permite descubrir antiguos caminos históricos.

Otra ruta espectacular es el Grau de la Trona, un sendero que discurre pegado a las paredes de roca y ofrece vistas increíbles del paisaje.

Vino y tradición en el Priorat

La visita a Siurana también puede combinarse con otra de las grandes riquezas del territorio: el vino.

La comarca del Priorat es famosa por sus prestigiosos vinos, especialmente los de la Denominación de Origen Montsant. En el cercano pueblo de Cornudella de Montsant se pueden visitar varias bodegas donde conocer el proceso de elaboración del vino y degustar algunos de los mejores caldos de la región.

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