La Semana Santa vuelve a situarse como uno de los momentos más intensos para el turismo en España. A medida que se acercan las fechas, las reservas se concentran en unos destinos muy concretos y los precios comienzan a tensionarse. En este contexto, Beatriz Oficialdegui ofrece una radiografía clara de lo que está ocurriendo este año y de cómo se están comportando los viajeros.
Los destinos favoritos de los viajeros en Semana Santa
En el ámbito nacional, no hay grandes sorpresas. Tal y como explica la directiva, los españoles siguen apostando por destinos que ya conocen y que funcionan bien en estas fechas. Salou, Benidorm, Barcelona, Madrid o Mojácar vuelven a liderar las reservas, en gran parte por una combinación que se repite: buena oferta hotelera, planes de ocio variados y opciones adaptadas tanto a familias como a parejas o grupos. A eso se suma, según apunta, una previsión meteorológica favorable que refuerza su atractivo como escapadas de corta duración.
En paralelo, el interés por viajar al extranjero también crece, especialmente en ciudades europeas bien conectadas. Oficialdegui señala que Lisboa, Londres o Ámsterdam están experimentando un aumento notable respecto al año pasado, y destaca el caso de la capital portuguesa, que no solo crece en volumen de reservas, sino que ya se posiciona entre los destinos internacionales más demandados por los españoles, junto a Milán y Roma.
Más allá de los destinos, el perfil del viajero en Semana Santa sigue siendo bastante reconocible. Se trata, sobre todo, de viajes en familia, algo que la experta vincula directamente con el calendario escolar. “Es una fecha muy habitual para viajar con niños porque coincide con vacaciones”, explica. Sin embargo, también observa un peso relevante de escapadas en pareja y de viajes entre amigos, lo que convierte este periodo en un momento “bastante transversal” en cuanto a tipos de viajeros.

El mayor error que puede arruinar tu Semana Santa
Donde sí hay un cambio claro es en la forma de organizar el viaje. La idea de que esperar hasta el último momento puede abaratar costes ha perdido fuerza. Oficialdegui advierte de que ese es, precisamente, uno de los errores más frecuentes: “Cuando se espera demasiado, la oferta disponible se reduce y los precios tienden a subir”.
A este fallo se suma la tendencia a centrarse únicamente en destinos muy demandados sin tener en cuenta su nivel de ocupación, lo que puede derivar en precios más altos o en una falta de disponibilidad. También señala que muchos viajeros pasan por alto aspectos clave como la ubicación del alojamiento o las condiciones de reserva, lo que puede complicar la experiencia una vez iniciado el viaje.

Para quienes aún no han reservado, el mensaje es claro: todavía hay margen, pero exige flexibilidad. La directora de Marketing de Destinia recomienda abrir el abanico de opciones y no limitarse a los destinos más populares. En su opinión, explorar lugares menos saturados puede facilitar encontrar mejores precios y mayor disponibilidad. Además, insiste en que pequeños cambios —como variar las fechas o el punto de salida— pueden marcar una diferencia significativa en el presupuesto final. “No es tarde para reservar, pero es clave actuar cuanto antes”, concluye.
En definitiva, la Semana Santa de 2026 confirma una tendencia que ya se venía consolidando: los clásicos siguen funcionando, pero la planificación y la flexibilidad son ahora más determinantes que nunca para conseguir un buen viaje.