Un nuevo estudio del Australian Transport Safety Bureau (ATSB) ha señalado que los vuelos en globo aerostático presentan una probabilidad de incidentes seria muy superior a la de los helicópteros y las avionetas de vuelo chárter. Según el organismo, el riesgo por vuelo es diez veces mayor en comparación con estas otras operaciones aéreas.

El análisis parte de 79 incidentes registrados entre 2014 y 2022. Aunque el informe subraya que durante ese periodo no se produjeron accidentes mortales, sí identifica un incremento de sucesos y un patrón claro: el número creciente de globos más grandes, capaces de transportar hasta 24 personas, ha modificado el nivel de exposición.

La seguridad en los globos aerostáticos

¿Pero son seguros los globos aerostáticos? Según Jean-Claude Weber, presidente de la Comisión para los Globos Aerostáticos de la Federación Aeronáutica Internacional, en declaraciones recogidas por la CNN, "los globos son uno de los medios para volar más seguros que existen”.

Asegura, por otro lado, que el mayor riesgo no es tanto quedarse sin combustible, porque igualmente se podría aterrizar, ni la velocidad, ya que no es un transporte que vaya rápido, sino que se produzca un incendio por chocar, por ejemplo, con unos cables, ya que la única solución sería saltar por la borda.

“Si los pasajeros saltan el globo se aligera y asciende de nuevo. Se vuelve una situación más peligrosa porque entre más alto estés más peligroso es saltar”, admite el experto.

Más incidentes en el globo aerostático durante el aterrizaje

El ATSB indica que la mayoría de los accidentes se concentran en la fase de aterrizaje. Angus Mitchell, comisionado jefe del organismo, explicó que la propia naturaleza del vuelo en globo influye en ello: “Los globos se desplazan con el viento. Los pilotos manejan la dirección usando corrientes a distintas alturas”.

De los 79 sucesos, 35 tuvieron al viento como factor determinante. En total provocaron ocho incidentes graves y cinco accidentes. Otros 15 casos estuvieron relacionados con la evaluación y la planificación de la operación, con siete incidentes graves y tres accidentes asociados.

Mitchell destacó que “en términos de probabilidad por vuelo, el globo tenía más posibilidades de sufrir un incidente o accidente grave, y más posibilidades de que hubiera lesiones a pasajeros, que operaciones equivalentes en avionetas o helicópteros”.

La importancia de la meteorología y la planificación

El informe recuerda que los pilotos deben consultar todas las fuentes disponibles, incluidas las herramientas oficiales de la Oficina de Meteorología, para entender bien las condiciones antes de decidir si es seguro volar.

“La evaluación precisa del tiempo es clave para tomar decisiones de despegue o cancelación”, afirmó Mitchell. Añadió que anticipar riesgos como tendidos eléctricos, visibilidad reducida o presiones logísticas es parte esencial de la gestión de amenazas y errores.

El documento también aconseja a los operadores implementar un Sistema de Gestión de la Seguridad, aunque no sea obligatorio por ley. Según Mitchell, esta estructura ayuda a detectar y gestionar riesgos con mayor eficacia.

El testimonio de un piloto con miles de vuelos

Jay Schesser, responsable de operaciones de vuelo en Hot Air Balloon Australia y piloto con miles de pasajeros transportados cada año, comentó a la ABC cómo se vive esta realidad en la práctica.

Reconoce que cada aterrizaje requiere un análisis minucioso: “No tenemos pistas. Cada aterrizaje es un proceso de mitigación de riesgos con árboles, líneas eléctricas y cambios de viento”.

Schesser señaló también que los globos actuales son estructuras de gran tamaño: “Veinticuatro pasajeros y un piloto… es una aeronave grande en términos de aviación”.

Contó además que han reducido considerablemente los días de vuelo por las condiciones meteorológicas: “Antes volábamos unos 340 días al año en Cairns. Ahora es menos de la mitad, en su mayoría por el tiempo”.

Añadió que incluso factores ajenos al aire pueden afectar a la operación: “Estuvimos 35 días seguidos sin volar porque los campos estaban demasiado húmedos. Si el propietario no puede acceder, nosotros tampoco”.

El informe del ATSB abre así un debate sobre el futuro del sector y las medidas necesarias para reforzar la seguridad en una actividad que sigue siendo una de las más llamativas del turismo de aventura.

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