Porque una cosa es meter la pata, el Rey la ha metido muchas veces y la Reina, algunas, y otra bien distinta, meter la mano. Justamente esto es lo que no perdona el pueblo español, aunque en ocasiones pueda aparecer lo contrario. Es algo letal para cualquier institución o personaje público que aspira a tener un mínimo de auctoritas. Definitivo.

Alguien le debería haber dicho al espigado balonmanista que por el hecho de haberse casado con una infanta de España le están vedadas algunas cosas y mucho más aprovecharse de esa relación personal para hacer negocio. Doble pecado en una triple penitencia porque al final el golpe moral que se asesta a la institución –de confirmarse los hechos-no tendrá posibilidad alguna de retorno.

Zaplana, Camps, Matas, Bautista
Debo escribir y escribo que siempre me sorprendió que el marido de la hija del Rey apareciera exhibiéndose firmando convenios, contratos y obteniendo mamandurrias varias de personajes ya entonces tan ampliamente conocidos en la sospecha como Eduardo Zaplana, Jaume Matas, Teddy Bautista y otros. Y al final, dime con quién andas y te diré con quién pereces. Lo que sorprende es que haya tenido que pasar tanto tiempo para que estallara el borbonazo.

Ahora se comprende, que trincado Jaume Matas (¡vaya personaje, que Aznar sentó nada menos que en la mesa del Consejo de Ministros!) por el juez Castro, Urdanga & family huyeran despavoridos a Estados Unidos con la red económica de la primera transnacional española.

Lo de la SGAE
Puedo asegurar que la SGAE de Teddy Bautista, tras entrevista de este en el Instituto Nóos en el año 2000 a petición de Urdanga & Torres, pagó anualmente al Instituto Nóos la cantidad de 600.000 euros durante más de siete años. ¡Hagan la cuenta del pastón! ¿Concepto? Mejorar la imagen de esa sociedad…¡manda huevos! Nunca hubo una institución de ese porte y condición con peor imagen en toda Europa.

Oprobio sobre Somontes
¡Menudo marrón ha caído sobre el tejado del palacio de Somontes! Y se comprende la inquietud que reina al respecto entre don Juan Carlos y sus deudos a propósito del lío en el que les ha metido el guipuzcoano. Sin autoridad moral la monarquía no tiene ni sentido ni recorrido. Lo que parece claro es que el Rey debe saber en que andan metidos sus chicos y si no lo sabe, peor.

Alguien podría recurrir al viejo dicho popular de que una golondrina no hace verano. Y es verdad o no.

Definitivamente, ardo en ardores por saber cómo y de qué manera la añeja institución es capaz de salir de esta o no. Porque una gran mayoría del pueblo ya ha dictado sentencia…o no.

Graciano Palomo es periodista y escritor, director de FUNDALIA y editor de IBERCAMPUS