Hace unas semanas, la inmensa mayoría del universo mundo, yo incluida, ignorábamos qué puñetas significaba “therian”. Ahora, sin embargo, nos saltan imágenes de therian por tierra, mar y aire como si fueran lo más habitual del mundo. Y ahí está la cosa.

Por si queda alguien que no se haya enterado, un therian es una persona que se identifica con un animal y adopta costumbres y modo de conducirse del mismo. Según dicen, no son perros, ni gatos, ni serpientes ni ratones, pero se sienten como tales. Algo que para mí es totalmente incomprensible pero que nos venden como lo más normal del mundo.

Aunque la verdadera cuestión es si la expectación despertada responde a una realidad tangible o es otra cosa. Porque todo el mundo habla de los therian, en redes sociales no hacen más que aparecer imágenes de personas que imitan -perdón, se sienten como- perro, gatos, caballos o jirafas, y los medios de comunicación se hacen eco de semejante fenómeno. Pero ¿alguien ha visto a un therian?

Por más que miro, yo no he visto a ningún therian, y por mucho que pregunto a la gente, tampoco nadie ha visto ninguno. Así que ya no sé si ocurre como con el perro y la mermelada de Ricky Martin, que todo el mundo conocía a alguien que hubiera visto el vídeo, aunque nadie directamente lo visionó, o como la chica de la curva, que se supone que todo el mundo sabe que se aparece a os conductores de determinado paraje, pero tampoco nadie la ha visto.

Pero, bien mirado, esta ocurrencia de los therian puede ser algo más que un bulo que corre de oreja en oreja o una leyenda urbana. Porque mientras buscamos personas disfrazadas de animales para, mayormente, reírnos de ellos, el mundo se ríe de nosotros, Se ríen, sobre todo, de lo tonto que se puede llegar a ser distrayéndonos con esa soplapollez -y que me perdonen los therian verdaderos, si es que existen- mientras el mundo se nos cae en pedazos. O, mejor dicho, nos lo tiran.

Nos entretienen con los therian, mientras en Gaza se sigue matando a la gente, a pesar de un teórico alto el fuego; nos entretienen con los therian mientras se eterniza un guerra en Ucrania, motivada por la megalomanía y la ambición de uno de los más poderosos líderes mundiales; nos entretienen con los therian mientras en los Estados Unidos se practica la caza al inmigrante como si fuera el tiro al blanco; nos entretienen con los therian mientras bombardean Irán matando a niñas indefensas; nos entretienen con los therian mientras en Afganistán a las mujeres no les queda ni un solo derecho humano; nos entretienen con los therian mientras cada día asesinan a mujeres en todo el mundo por causa del machismo que no cesa; nos entretienen con los therian mientras la naturaleza no deja de protestar enviándonos tormentas, tempestades y terremotos en protesta por todo lo que la hemos maltratado mientras hay quien sigue negando el cambio climático.

La lista podría alargarse hasta el infinito y más allá, pero no hace falta. Seguro que alguien trae una foto de un señor con una máscara de perro pekinés y vuelve a olvidársenos todo.

SUSANA GISBERT
Fiscal y escritora (@gisb_sus)