Capítulo cinco. Y no podía ser otro capítulo que durante la Semana contra la Violencia de Género. Esta lucha que nos une cada 25 de noviembre no podía dedicarse a otra cosa que a tantas mujeres y, sobre todo, a tantos machistas. ¿Por qué? Porque no podemos normalizar vivir con miedo: miedo a gente como esta. Gente como el alcalde de Alpedrete, que normaliza un asesinato con más de 50 puñaladas y niega hablar de violencia de género, de un asesinato machista que suma una mujer más a una lista negra.
Miedo también a los datos: desde que existe recuento oficial, hemos sumado más de 1.300 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. 1.333. Una cifra alarmante y terrorífica.
Y otro miedo, quizá aún más íntimo: el miedo a que se normalice la violencia contra todas las mujeres, también contra mí. Miedo a que un fascista pueda alentar e incitar a chavales que están creciendo, que aún no tienen los primeros granos en la cara ni han vivido sus primeras veces cuando su madre no mira… chavales a los que todavía algunos les preparan el colacao. Miedo a que aprendan a acosar a una mujer, a que la violencia y el odio se vuelvan normales en la calle y después se hagan virales en redes sociales, amplificados incluso por pseudomedios y panfletos digitales.
Miedo a no poder salir tranquila, a caminar mirando atrás por si aparece uno de estos agresores, ya sea virtual o callejero. Miedo a no poder vivir con calma en un país seguro porque hay machistas que lo contaminan. Miedo a su impunidad, porque muchas veces no les pasa nada: aunque denunciemos, aunque señalemos, todavía hay jueces que nos cuestionan a nosotras y no les juzgan a ellos.
Miedo a que a este canalla le financien partidos políticos, como hemos conocido recientemente, con más de 600.000 euros destinados a su canal. Miedo de ser mujer en 2025, porque es tan fácil que te jodan y te arruinen la vida.
Es triste que tengamos que denunciar esto en la semana del 25 de noviembre, pero hay que seguir: por nosotras, por las que vinieron y por las que vendrán. Porque merecemos vivir con tranquilidad y seguridad, sin un mundo lleno de basura, de fascistas que pueden coaccionarnos, acosarnos y perseguirnos.
Debemos pelear por un mundo justo para nosotras y que la justicia caiga también sobre ellos. No podemos normalizar esta impunidad, este comportamiento, este maltrato, esta violencia, esta agresión constante —virtual, física y psicológica—. Nos quieren calladas, doblegadas, sumisas. Y estamos aquí las mujeres para recordar que esta vez no van a usar nuestros cuerpos para su placer ni para violentar. Esta vez no. Se acabó. Aquí también.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.