Todas las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular en solitario o con el apoyo de Vox, 13 de 17, presumen de ir como un tiro y así lo han destacado en las campañas electorales de Extremadura, Aragón y Castilla-León. Y lo hará también Andalucía en su próxima cita con las urnas el 17 de mayo.

Las otras comunidades no gobernadas por el PP: Asturias, Cataluña, Navarra y País Vasco; gozan de buenos indicadores sociales y económicos. Por lo tanto, España entera va bien. Pero la derecha y su coro mediático insisten en que el Estado es una ruina y que esto solo se arregla con un adelanto electoral, pese a que donde lo han hecho, no han conseguido  dejar de depender de los votos de la ultraderecha.

O la derecha miente sobre sus realidades autonómicas o también lo hace en su análisis sobre la situación del Reino de España. Génova y sus barones regionales deberían coordinarse más para no contribuir a ensanchar la ola ultra negacionista y mentirosa.

Aunque bien mirado si se suman todos los negacionismos que defienden los aliados europeos y mundiales de Vox: climático, histórico, de género, de los organismos internacionales y la Agenda 2030, sanitario y de la desigualdad social. Lo que niegan los ultras es la realidad en sí misma.

Por eso, intentan sin descanso construir un relato falso y paralelo, que desanda el camino recorrido en la promoción y defensa de los derechos humanos. Quieren que las oscuridades del pasado nublen el presente y eviten hablar del futuro, que nos lo describen como apocalíptico. De ahí su estrategia del miedo y su insistencia en el belicismo: rearme y aumento del gasto militar, guerras sin ninguna base legal a las que llaman operaciones especiales, como hizo Putin en Ucrania, y como ahora lo han copiado Netanyahu y Trump en Gaza, Irán y Líbano.

En la incierta coyuntura que padecemos, en la que  no cabe en la cabeza de nadie el cúmulo de desatinos diarios de las camarillas criminales que gobiernan en los países que están en guerra en la actualidad, convendría que un partido de estado como el Popular hiciera el esfuerzo de no seguir haciéndole el juego a los ultras en Madrid y en Europa.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio