Qué poco duran las alegrías en la casa del pobre: si la semana pasada celebrábamos el paso de Alejandra Rubio por ‘¡De Viernes!’, esta tenemos que lamentar que anuncie su marcha de la televisión. Me pregunto qué será ahora de la televisión sin las sesudas opiniones de la hija de Terelu, sin duda somos un poco peores como industria sin su autorizada voz para opinar sobre temas de calado para esta nuestra profesión. Fuera de bromas, habrá que preguntarse cómo actúa el privilegio en las mentes de quienes lo ostentan para que ni aun y con esas aguanten la primera línea de la exposición mediática.

Era el pasado martes cuando en el plató de ‘Vamos a Ver’ Alejandra anunciaba que se iba de la televisión. “No tengo que pasar por esto, me voy jugándome mucho” apuntaba la Rubio para luego reprochar a sus compañeros que “A mí no me ha protegido nadie en la televisión y no hay más que ver los programas”. A uno se le abren las carnes escuchando frases tan desubicadas de alguien que está a una llamada de mamá de distancia de cualquier plató de televisión. Jorge Borrajo, director de Semana, le preguntaba “¿No estás orgullosa de ganarte la vida hablando de tu vida?”, y Alejandra respondía asegurando que “no estoy excesivamente orgullosa de ello”.

Si bien la escena era bastante llamativa por lo delirante de la sobredimensión del drama que supone que Alejandra se aparte de la televisión, lo más impactante y megalómano fueron las lágrimas de la Tárrega. Una actuación digna de un cameo en la nueva de Torrente, aunque ahora que lo pienso Cristina ya hizo un cameo en Torrente haciendo de madame, pero esa es otra historia. El speech de despedida de Alejandra acababa reivindicando su posición, “llevo aquí siete años ¿eh? Que es que se os olvida”. Y la verdad es que si uno hace memoria de sus siete años de colaboración televisiva cuesta encontrar en qué momento aportó algo más allá de sus problemas personales con su familia. ¿Cuál ha sido su gran exclusiva en este tiempo? ¿Qué noticias ha dado en primicia?

A la vez que Alejandra anunciaba que se iba, su fiel escudero, Carlo Costanzia, disparaba a matar en redes contra el “falso feminismo”, culpable de que la madre de su hijo lo pase mal en los platós de televisión. Se ve que de eso él sabe mucho, ojalá hubiera enarbolado la bandera del feminismo, falso o verdadero, para dar la cara por su madre cuando contó el infierno que vivió en su matrimonio con su padre. Tristemente en ese momento la bandera que enarboló fue la de animar a su padre a emprender acciones judiciales. Que, por cierto, la última visita de Carlo padre a ‘¡De Viernes!’ fue para anunciar que había interpuesto una demanda contra Mar Flores por sus memorias ‘Mar en calma’. Aquello fue el 19 de diciembre, a 28 de marzo la famosa demanda aun no ha llegado.

Ahora una primicia, Mar Flores está a punto de lanzar su propio podcast. En él reflexionará, e invitará a reflexionar a sus invitados, sobre las cosas que habría hecho de otra forma en su vida. Me gusta ver a esta nueva Mar sin miedo de hablar, sin miedo de contar y con ganas de dejarse ver. También ha entrado a valorar la salida de Alejandra de la televisión como “la mejor decisión que ha tomado” mientras le mostraba su total apoyo en esta nueva etapa alejada de la primera línea de la actualidad televisiva. 

Lo cierto es que este retiro temporal se antoja feliz, aunque sea por el momento. Dicen los mentideros de este oficio que Alejandra Rubio cobró 80.000 euros por su primer ‘¡De Viernes!’, seguro que un retiro temporal se vive de otra manera con la cuenta corriente un poco más saneada. Posiblemente esta parte del privilegio que supone ser Alejandra Rubio sea invisible a los ojos de Carlo y Alejandra, que igual piensan que cualquier otro mortal tiene igual de al alcance de la mano ganar 80.000 euros en una noche. Ya verás cuando descubran que hay gente que no gana eso ni en un año…

Me acuerdo estos días de una secuencia que hace años protagonizó la hija de Terelu mientras salía de la misa funeral de Fernández Tapias. Tras ella venía Florentino Pérez con una nube de periodistas que se apartó de un manotazo con tan mal tino que terminó apartando a Alejandra también con las mismas malas formas. Alejandra solo atinó a decir “me ha dado a mí, no entiendo nada” y antes de marcharse, se viró al compañero de agencias que portaba el micrófono y le dijo “perdona que tengas que vivir esto, Sergio”. Esa Alejandra humana y atenta con un compañero rara vez se ha asomado por los platós de televisión, una pena.

Ahora la televisión es la que parece golpearla con un micrófono y es ella la que decide poner, de momento, los puntos suspensivos y yo solo puedo pensar en la canción de Robe que lleva el mismo título, ‘Punto suspensivos’. “Recuérdame de qué está hecha la vida, que a veces se me olvida la razón. Y alégrame esta amarga despedida, recuérdame de qué esta hecho el amor”. En fin, que somos una menos en este negociado nuestro, pero todo sigue manga por hombro.

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