Dentro del ser humano existe un vestigio de un instinto animal de imitación que nos hace caer, si no hacemos nada por remediarlo, en actuar de igual manera que el grupo en el que nos encontramos en cada momento. Cuando trabajas en televisión es más fácil todavía sucumbir a esas dinámicas, algo que pude comprobar en mi paso por No Somos Nadie donde muchas tardes era el único que iba a la contra cuando se hablaba de temas de Anabel Pantoja, por ejemplo. ¿Era agotador? Sí, pero también era profundamente satisfactorio salir del plató sabiendo que estaba siendo fiel a lo que creía por encima de la presión del grupo. Debo decir también que se me respetó y permitió poder ejercer mi oposición sin pagar contraprestación alguna por hacerlo.

En los últimos tiempos he visto cómo Lydia Lozano parece ser especialmente sensible y permeable a la presión del grupo. En los tiempos de Sálvame era la primera entregada al show, de hecho, muchos de sus compañeros la atacaban dejando entrever que tenía un interés desmedido por un rato de foco, o que era una auténtica yonqui del directo. Algunos compañeros mantenían que Lydia, a pesar de “tener la luz pagada”, prefería estar en la tele a estar en casa. Ahora, la Lozano sorprende asegurando en una entrevista con Rafa Méndez en Televisión Canaria que en la época se Sálvame lo pasó fatal. Ante tal afirmación, el entrevistador pregunta directamente: “¿Si lo pasabas mal por qué estabas allí si el trabajo no te iba a faltar?”. A lo que Lydia responde sin titubear que "no quería darles esa satisfacción". "Si yo me iba eso me iba a costar que estuvieran hablando un año de mí poniéndome verde”.

Posiblemente lo fácil sería decir que Lydia es una desagradecida y un estomago agradecido de quien ahora le paga, pero como siempre en la vida, la verdad estará en algún punto intermedio. ¿Lydia lo pasó mal en Sálvame? Sí, posiblemente la que más, tuvo tardes absolutamente insufribles. Era la víctima fácil de algunos de sus compañeros, pero también otros muchos la defendían a ultranza. ¿Es injusto meter a todos en el mismo saco? Totalmente. Y paradójico es que nunca fuera capaz de confrontar directamente a aquellos que más crueles fueron con ella. Pero este viraje de Lydia no es algo nuevo ni fruto de este momento concreto, en los últimos tiempos han sido muchas las ocasiones en las que quien se enamoró de ella en los 14 años de Sálvame se ha ido desencantando de forma gradual.

Esta permeabilidad de Lydia ha hecho que durante la época de Sálvame supiera camuflarse en un segundo plano en los temas en los que prefería no mojarse demasiado, como todo lo referente a Rocío Carrasco, por ejemplo. Esa misma permeabilidad ha hecho que en esta segunda vida en Telecinco, se sintiera cómoda en ¡De viernes! en sus peores noches, como riendo las gracias de Carlo Costanzia mientras aseguraba que hacía falta un guardia urbano para dirigir el tráfico de los tíos que pasaban por el dormitorio de Mar Flores. Si el machismo no te incomoda, es porque quizás lo tengas más integrado de lo que crees. Y posiblemente a Lydia le duela leer estas líneas, pero se puede tener cariño a alguien y señalar cuando crees que no se hacen las cosas bien. 

Lo que sí es cierto es que, el nuevo formato de las tardes de Telecinco sabe que Lydia Lozano es uno de sus grandes activos y trata de explotarlo. Esta misma semana emularon a Sálvame una vez más poniendo a Lydia a contar a su vida frente a una pizarra con la ayuda de la psicóloga Ana Sierra. En un momento dado, tras el revuelo de esta semana, Santi Acosta pregunta a Lydia una vez más por sus años en Sálvame. Lo curioso de esta secuencia no es el ahínco de Acosta por hablar sobre esa televisión que él mismo asegura que ya está muerta, sino su mueca de sorpresa cuando Lydia lejos de volver a atizar al formato que le dio todo durante casi cinco lustros, alaba su paso por él mismo asegurando que “me enseñó todo lo que sé”. La mueca de Santi Acosta era un gesto entre la incredulidad y el cabreo.

Esa misma tarde el programa se despidió con una reflexión de Lydia, “Creo que ya nos estamos haciendo un hueco y que la gente ya va cogiendo el rollo del programa. Y eso se ve en los datos y se ve en la gente que te dice “te veo en De lunes a viernes””. Esta afirmación, está muy lejos de ser cierta. Aun no se sabe qué pasará de cara a septiembre, pero tras más de un mes en emisión lo cierto es que De lunes a viernes está lejos de cubrir las expectativas de una cadena que encadena crisis tras crisis. Como destaca esta semana El Confidencial, “el programa no ha logrado superar ni una sola vez la barrera psicológica del 10% de cuota de pantalla en sus 23 emisiones”. La pregunta sería, ¿Por qué iba a funcionar en su versión diaria un formato que se ha mostrado incapaz de liderar ni cuando su competencia, Tu cara me suena, ponía un refrito? Como veis, todo sigue manga por hombro.

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