La Política (con mayúsculas) es una de las tareas más nobles si se entiende como la entrega y el servicio al pueblo. Pero no es este el Sistema que nos envuelve como una tela de araña. Más bien al contrario. La política (con minúsculas, que es como se practica) se concibe como el arte de autocolocación de por vida, pero sin haber hecho oposiciones. No se entiende ni la política ni el partido como instrumentos para obtener un fin -que debiera ser el bien común- sino como un fin es sí mismo. El fin primero que se persigue es permanecer y cobrar de ella de por vida, y no poco; y cuando dejas de estar en un sitio que se te coloque en otro, y a ser posible mejor que el anterior.

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