España funciona, mal que le pese a una oposición instalada de forma crónica en la rabieta y el catastrofismo. Los datos, tozudos y contundentes, han pulverizado de forma definitiva el relato del apocalipsis económico que Feijóo y Abascal intentan inyectar a diario en el debate público. La realidad es que Bruselas acaba de elevar las previsiones de crecimiento de España al 2,4% para 2026, convirtiéndonos en el único país de la Unión Europea que recibe una revisión al alza.
Mientras el resto del continente se desacelera asfixiado por las tensiones geopolíticas, la economía española, bajo el liderazgo firme de Pedro Sánchez, quintuplicará el crecimiento de Italia, cuadriplicará el de Alemania y triplicará el de Francia. Esta es la verdadera razón por la que la derecha y la ultraderecha exigen elecciones con una ansiedad desmedida: no soportan el éxito de un modelo socialdemócrata capitaneado por el presidente del Gobierno que demuestra que se puede crecer con fuerza protegiendo a la mayoría social.
El nerviosismo histórico que se respira en las sedes de Génova y Bambú responde a un pánico puramente electoralista ante la figura de un Pedro Sánchez al que daban por amortizado y que vuelve a demostrar una resistencia política y de gestión incuestionable. Feijóo y Abascal se levantan cada mañana pensando exclusivamente en encuestas, cálculos de escaños y estrategias de desgaste partidista, incapaces de asimilar que los españoles vivan hoy sustancialmente mejor que cuando ellos gobernaban o dictaban las contrarreformas laborales.
Su urgencia democrática no es por el bien de la nación, sino por el miedo atroz a que el paso del tiempo consolide las políticas reformistas del presidente y deje al descubierto, de forma irreversible, la absoluta vacuidad de su discurso del fango. No toleran que el liderazgo internacional y la determinación de Sánchez destruyan el viejo mito de que la derecha gestiona mejor la economía. Por eso, ante la avalancha de datos históricos de empleo y bienestar, su única respuesta es el ruido, la crispación y la pataleta de querer urnas a toda costa para intentar frenar a un presidente que avanza con paso firme.
Mientras la oposición vive en una realidad paralela de fango y bloqueo institucional, el Ejecutivo liderado en primera persona por Pedro Sánchez sigue gobernando para la gente, demostrando una audacia política que desespera a sus adversarios. Frente a quienes auguraban el fin del mundo y la destrucción masiva de tejido empresarial cada vez que el presidente se empeñaba en subir el Salario Mínimo Interprofesional o en reservar los derechos de los trabajadores, el tiempo ha puesto a cada uno en su lugar.
Entre 2018 y 2024, coincidiendo con el mandato de Sánchez, el salario medio en España creció un 23%, situándose notablemente por encima de la inflación acumulada. La justicia social de este modelo se evidencia de forma aún más rotunda al mirar a los colectivos más vulnerables: las rentas y salarios más bajos experimentaron un incremento del 42% en el mismo periodo, duplicando por completo el aumento de los precios. El poder adquisitivo de la clase trabajadora española es hoy muy superior al de hace ocho años, desmontando de forma fulminante los oscuros pronósticos de la bancada de la derecha.
A este incremento salarial sin precedentes se suma un comportamiento excepcional del mercado laboral que lleva el sello de la reforma impulsada por este Gobierno. España crea empleo a niveles récord y, según las últimas proyecciones de la Comisión Europea, la tasa de paro caerá por debajo del 10% por primera vez desde el estallido de la gran crisis financiera de 2008. Pasamos de ser el vagón de cola europeo en derechos y ocupación durante los años de recortes del Partido Popular, a liderar la locomotora de la eurozona gracias a la tenacidad de un presidente que ha sabido conjugar estabilidad regulatoria, confianza para los inversores y bienestar en los hogares.
El éxito de la gestión de Pedro Sánchez cobra un mérito extraordinario si se analiza el hostil contexto internacional en el que se ha fraguado, donde su figura ha emergido como uno de los principales activos de la socialdemocracia global. España ha tenido que navegar y sobreponerse a una pandemia global, a una crisis inflacionaria sin parangón y a la volatilidad extrema provocada por los conflictos internacionales.
Incluso en esta misma semana, con el trascendental anuncio de la finalización de la guerra en Irán, los indicadores económicos muestran cómo la hoja de ruta del presidente ha sido la correcta. Mientras duró el conflicto y la consiguiente volatilidad energética, la inflación en España se mantuvo firmemente estable en el 3,2%, demostrando una resistencia numantina que no es fruto del azar ni de la providencia. Se debe a la valentía de un presidente que apostó por soluciones ibéricas y reformas estructurales que Feijóo y Abascal votaron sistemáticamente en contra.
La apuesta decidida por la transición ecológica, el despliegue masivo de energías renovables y la búsqueda de la soberanía energética, defendidas con vehemencia por Sánchez en Bruselas, han blindado a España frente a las turbulencias exteriores. Ahora que se abre un nuevo escenario internacional tras el fin de las hostilidades en Irán, España parte desde una posición de absoluta ventaja competitiva. Las medidas contrarias a las recetas de la ultraderecha, que aboga por regresar al carbón, han permitido que nuestro país absorba los impactos externos sin trasladar de forma despiadada todo el coste de la crisis a los bolsillos de las familias, preparándonos para un ciclo de estabilidad aún mayor.
Resulta ridículo escuchar el mantra de la derecha que habla de un país paralizado cuando el impulso político de Pedro Sánchez mantiene una actividad legislativa frenética. El Gobierno ha aprobado ya 64 iniciativas legislativas de calado en lo que va de legislatura, demostrando que la agenda social del presidente sigue intacta.
Hablamos de realidades tangibles que transforman vidas como la Ley ELA, una demanda histórica para garantizar la dignidad de los pacientes, o la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública, destinada a blindar nuestro sistema sanitario. A ello se suman medidas urgentes de apoyo a las víctimas de catástrofes y emergencias climáticas, el Plan Social para el Clima dotado con una inversión histórica de más de 9.000 millones de euros, y un acuerdo histórico con las comunidades autónomas para movilizar 7.000 millones de euros destinados de forma exclusiva a vivienda pública y accesible.
Haber gestionado las crisis con rigor y humanidad ha granjeado a Sánchez el respeto de las instituciones comunitarias, dejando en evidencia a una oposición que mendigaba en Bruselas un boicot a los fondos europeos con tal de dañar al presidente, sin importarles el perjuicio a los ciudadanos.
Feijóo debe asumir de una vez por todas las reglas del juego democrático y aceptar que la resiliencia de Pedro Sánchez es el reflejo de una mayoría social que rechaza su proyecto de retroceso. Los españoles acudieron en masa a las urnas en julio de 2023 y eligieron una mayoría parlamentaria progresista para que Pedro Sánchez gobernara durante cuatro años, tal y como mandata estrictamente la Constitución Española.
La legislatura no se va a recortar ni a disolver para calmar la ansiedad política de un candidato que no asimila su derrota, ni para resolver las urgencias y cuitas internas de poder dentro del Partido Popular y sus alianzas con Vox. Frente al odio, el fango mediático, la confusión constante y la estrategia de la división que ofrecen Feijóo y Abascal, el camino de este país está trazado por la determinación del presidente.
Hay demasiado trabajo por hacer como para perder el tiempo en el barro estéril de la oposición. El presidente tiene el mandato, la estabilidad y los datos de su lado para seguir defendiendo una España moderna que avanza con paso firme. Una España con más y mejor empleo, más derechos laborales, acceso real a la vivienda, igualdad efectiva y oportunidades de futuro. Una España que, sencillamente, funciona porque tiene al frente a un líder como Pedro Sánchez, decidido a gobernar para la gente.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.