La investigación policial y judicial, a raíz de la denuncia de unconcejal del Partido Popular en Majadahonda que tenía relación con elcabecilla, Correa, (conviene no olvidar este origen)- permitiódesentrañar una compleja red de favores, obsequios interesados, cajas B,adjudicaciones ilegales de contratos, valijas volando aparaísos fiscales, y altos cargos enfangados (del PP), que han robadodinero público (eso es la corrupción política). El delito es real,insisto en la obviedad, solo falta el juicio para atribuirresponsabilidades y penas, y muchos dudan de que llegue a celebrarse, ono en su integridad, entrando a formar parte de ese inmenso océano de laimpunidad que ni siquiera pasa factura social.  Numerosos imputadospolíticos, entre ellos Francisco Camps, siguen en sus puestos, aspirandoa la reelección porque como dice el candidato del PP a la Moncloa,Mariano Rajoy, entre otros muchos, “el auténtico juicio es el de lasurnas”.

El juez del Supremo Alberto Jorge Barreiro ha abierto juicio oral aGarzón con la misma celeridad que Varela lo hizo para encausarle por suintento de investigación del franquismo. Garzón ha relacionado enalgunas declaraciones ambos hechos, que su persecución empezó cuandometió las narices en la Gürtel.

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