Alejandro Luzón es Meñique, ese personaje de Juego de Tronos que solo mira por él mismo y por conseguir sus objetivos sin importarle la verdad, ni mucho menos la Justicia. Y la peor versión de Meñique la hemos podido ver este miércoles en el Tribunal Supremo. Ha demostrado ser la vergüenza del Ministerio Fiscal. Así, sin paliativos.

A quien suscribe estas líneas le ha parecido bochornoso ver como todo un fiscal jefe Anticorrupción ha permitido que un imputado, en este caso el comisionista Víctor de Aldama, vendiera su 'mercadería barata' contra el PSOE y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sin aportar una sola prueba. 

Pero lo que es peor, es que, además, cuando Aldama ha dicho que hizo de intermediario entre empresas licitadoras del Ministerio de Transportes y la trama de Koldo, ni tan siquiera ha hecho la de la mujer del césar, que “además de ser honesta, debe parecerlo”, pues no ha preguntado en ningún momento qué empresas eran las que pagaban en B, y con qué empresarios se reunió, algo que hasta un alumno de primero de derecho habría hecho.

Les juro que lo del Supremo me ha dejado absolutamente perpleja, pues en el juicio de Kitchen, la magistrada presidenta, Teresa Palacios, se ha puesto muy dura (ojo, como corresponde) con el hecho de que no se haga ninguna pregunta que no tenga que ver con el procedimiento. Pues bien, en el Supremo, se ha permitido a Aldama estar más de dos horas y media hablando de algo que nada tiene que ver con el juicio. 

Le han dejado echar estiércol a palazos como si en lugar de en el Tribunal Supremo, estuvieran en la barra de un bar de cervezas. Y si ' Meñique' Luzón tiene delito, el presidente del tribunal, Andrés 'cercei' Martínez Arrieta, tampoco se salva, porque ha sido él, y solo él, el que ha permitido dos horas y media de un espectáculo absolutamente dantesco en la más alta sede de la Justicia española

Y si eso les parece poco, demencial ha sido cuando el pobre hombre, el 'rey' del juicio (ironía modo on), ha encontrado por fin su voz. Que claro, ha sido con la abogada de Koldo, a la que de pronto ha decidido cortar cada dos por tres. Ver para creer. Absolutamente ofensivo. Si esto es la Justicia española, mejor bajamos la persiana y nos vamos todos. Como decía Mafalda en una viñeta del gran Quino: “Que se pare el mundo, que yo me bajo”. 

Luzón ha hecho el mayor ridículo que recuerdo en mucho tiempo. Nos ha deleitado con una genuflexión ante el relato de la derecha y la extrema derecha digna de estudio. Dicen las malas lenguas que quizás estamos ante el futuro fiscal general del Estado si Sánchez pierde las elecciones… Pero ay mi estimado Meñique, ten cuidado, que Roma no paga traidores.

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