​La planta de Ford en Almussafes (Valencia) atraviesa uno de los periodos de transición más complejos e inciertos de su historia reciente. Esta situación afecta directamente a sus trabajadores y a los contribuyentes españoles, quienes financian mediante dinero público los diversos mecanismos de contención social desplegados para sostener el empleo.

Joint Venture Ford Geely (Ford)

Hasta que llegue Geely: un duro camino

​En el centro de esta reestructuración se encuentran en los últimos cinco años, los cuatro expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y más de 18 prórrogas o expedientes de regulación de empleo (ERE) acordados para la fábrica.

La transición hacia el vehículo eléctrico ha provocado una caída temporal en los volúmenes de producción debido al cese de modelos emblemáticos como el Mondeo, la S-Max, el Galaxy y la furgoneta Transit Connect. Para mitigar el impacto hasta la llegada de nuevos vehículos, la empresa y las autoridades han articulado herramientas de flexibilización laboral financiadas con recursos públicos.que, tras el acuerdo de compra del 30%, firmado con la empresa china Geely Holding Group, se espera que terminen en un futuro más o menos cercano.

Dos trabajadores con un vehículo en la fábrica de Ford en Almussafes. EP/Archivo.

Muchos millones de euros de ayudas públicas y exenciones

​Para los contribuyentes españoles y valencianos, esta inversión social representa un esfuerzo económico enorme destinado a evitar un colapso industrial en la Comunidad Valenciana. El uso de fondos públicos, para complementar salarios por un  importe superior a los 35,2 millones de euros (Generaltat Valenciana) , las exoneraciones de las cotizaciones a la Seguridad Social (no cuantificadas) las prestaciones de desempleo (SEPE) y las ayudas recibidas del PERTE del vehículo eléctrico. suman muchas decenas de millones de euros. Sin embargo, la efectividad de estos recursos depende sustancialmente del cumplimiento de las promesas de inversión industrial a largo plazo.

Trabajadores de Ford en la fábrica de Almussafes (Valencia). EP

En 2025: sólo 98.000 unidades fabricadas

​Por su parte, la plantilla de la factoría se enfrenta a un clima de tensa espera. En 2025 tan solo se fabricaron 98.500 unidades para una capacidad de la planta valenciana de más de 400.000 vehículos anuales.  Aunque se ha garantizado la asignación de una nueva plataforma de vehículos híbridos y el acuedo con Geely, que mantendrá la carga de trabajo a partir de los próximos años, el camino intermedio impone sacrificios severos. La plantilla ha sufrido una reducción progresiva mediante salidas voluntarias, prejubilaciones y bajas incentivadas, al tiempo que los trabajadores en activo alternan periodos de inactividad regulada.

Imagen de la factoría de Ford en Almussafes (Valencia)

​En conclusión, la narrativa compartida entre contribuyentes y trabajadores sobre Ford Almussafes gira en torno a la responsabilidad mutua y la viabilidad futura. Mientras, los ciudadanos aportan estabilidad, mediante el sistema de protección social, la factoría busca asegurar su supervivencia adaptándose a la electrificación de la industria automotriz.

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