El sector de la automoción española enfrenta un escenario de máxima alerta tras los resultados comerciales de 2025. Según los últimos datos, el saldo positivo de los vehículos en la balanza comercial se situó en 10.190 millones de euros, lo que supone un desplome del 36,3% respecto a los 15.991 millones registrados el ejercicio anterior. Esta cifra, la más baja desde la crisis económica de 2009 e incluso inferior a los registros de la pandemia, desplaza a la automoción de su tradicional primer puesto como motor del superávit comercial español, posición que ahora ocupa el sector de la alimentación.
Suma de factores externos e internos
Este retroceso responde a una combinación de factores internos y externos. Por un lado, la producción nacional de vehículos descendió un 4,3% debido a los procesos de adaptación de las fábricas hacia nuevas tecnologías; por otro, la demanda en el mercado europeo —destino principal de la producción nacional— mostró una debilidad persistente. Como resultado, las exportaciones de vehículos cayeron un 7,8%, sumando 39.062 millones de euros. En contraste, las importaciones crecieron un 9,4% hasta los 28.871 millones, reflejando una recuperación del consumo interno que se nutre, en gran medida, de modelos fabricados fuera de nuestras fronteras.
Francia y Alemania redujeron sus compras
Si se analiza el sector en su conjunto, integrando vehículos y componentes, el saldo positivo total fue de 4.822 millones de euros, una cifra que representa una caída drástica del 53,4% en comparación con 2024. Aunque Europa sigue siendo el destino prioritario del 93,1% de las unidades exportadas, los mercados clave mostraron signos de agotamiento: Francia redujo sus compras un 13% y Alemania un 9,2%. En el lado de las importaciones, Alemania se consolida como el principal proveedor, mientras que China y Japón refuerzan su presencia en el mercado español con crecimientos del 16,3% y 1,1% respectivamente.
España debería mantener un enfoque más pragmático
José López-Tafall, director general de ANFAC, ha calificado la situación de preocupante y ha instado a la puesta en marcha del Plan España Auto 2030. “La caída del saldo comercial enciende una alarma que no podemos ignorar. Necesitamos un plan estratégico que preserve la competitividad de nuestras fábricas y acelere el mercado interior, especialmente el de vehículos electrificados”, señaló López-Tafall. Asimismo, subrayó la importancia de las discusiones en el Consejo Europeo, donde España debe abogar por un enfoque pragmático que logre compaginar los objetivos de descarbonización, con los de incrementar la produccióin y las ventas.